Falashas

El poblado falasha de Balankab, por H. A. Stern: Wanderings Among the Falashas in Abyssinia, 1862.

Iniciamos con este artículo una serie dedicada a entender el judaísmo etíope, tristemente de moda por los disturbios que acontecen en estos días en Israel. En esta primera entrada comentaremos las características principales de los Beta Israel o falashas, para ahondar en futuros artículos en algunos aspectos.

Los Beta Israel son los descendientes de los judíos etíopes que, tras una serie de épicas operaciones de traslado (aliyá) organizadas por el gobierno de Tel Aviv, hoy residen mayoritariamente en Israel. Aunque ellos prefieren el nombre Beta Israel (ቤተ እስራኤል, Betä ‘Əsrael casa de Israel, en ge’ez), son más conocidos por el resto del mundo como falashas (del ge’ez ፈላሻ, fälaša, exiliados, extranjeros) o incluso kayla.

A pesar de que hoy en poco se diferencian del resto de comunidades judías, en origen sí que mantenían una serie de particularidades que, en conjunto, han creado serias dudas entre los estudiosos sobre si su judaísmo es genuino o más bien una derivación judaizante del cristianismo.

El hecho de coexistir durante siglos con la comunidad cristiana ortodoxa tehawedo, mayoritaria en las zonas altas de Etiopía, ha aumentado más la confusión sobre cuáles son sus verdaderos orígenes, ya que esta rama del cristianismo es, con diferencia, la que más elementos judíos mantiene en su estructura teológica.

Mapa del poblamiento de los Beta Israel

Mapa del área aproximada ocupada por los Beta Israel.

Los Beta Israel: rasgos generales

Hasta la aliyá –emigración- a Tierra Santa de los ochenta, los Beta Israel habitaron principalmente una estrecha franja de tierra al noroeste del Macizo Etíope, entre los actuales estados de Amhara y Tigray. Especialmente bien conocidas son las comunidades asentadas en los alrededores de la ciudad de Gondar, algunas de las cuales aún pueden visitarse, aunque hace décadas que fueran abandonadas por sus habitantes.

Desde el punto de vista, los Beta Israel eran muy diferentes a sus vecinos semitas cristianos (amharas y tigriñas), ya que ellos eran cushitas agaw. La gran mayoría de los historiadores cree que los pobladores originales del Macizo Etíope eran los agaw, quienes progresivamente fueron semitizados, diluyéndose entre las poblaciones semitas. La inmensa mayoría de los Beta Israel hablaba alguno de los dialectos agaw (Qwara y Kayla, principalmente), si bien eran capaces de expresarse con fluidez en tigriña o en amhárico.

A pesar de que eran una pequeña comunidad, mantuvieron siempre una estricta separación al respecto de sus vecinos cristianos, al punto de que se consideraba impuro mantener cualquier tipo de contacto con ellos; no en vano, cuando un cristiano compraba algún tipo de artículo a un falasha -nombre con connotaciones despectivas que empleaban los cristianos etíopes para referirse a los Beta Israel-, debía depositar el dinero en un cuenco con agua para así evitar tocarse y que el líquido limpiase el metal. Los cristianos tampoco se quedaban atrás, ya que les consideraban buda, esto es, hechiceros capaces de echar el mal de ojo. El matrimonio entre cristianos y judíos era algo impensable.

Pese a todos estos tabúes intercomunitarios, los Beta Israel eran imprescindibles para toda la comunidad, pues con el tiempo se convirtieron en una casta artesanal que producía la mayoría de arados, tejidos y herramientas que consumía la mayoría cristiana.

Beta Maqds

Betä Mäqds

El corazón de la comunidad era la Betä mäqds u oratorio, que en realidad era una choza típica o tukul organizada en tres círculos concéntricos a imitación de la estructura del tempo de Salomón. A diferencia del resto de comunidades judías del mundo, los Beta Israel nunca emplearon el hebreo en sus ritos o libros sagrados, sino el ge’ez, la lengua del antiguo reino de Aksum. Además, desde 1270 existían comunidades monásticas judías, lo que desvela una evidente influencia cristiana. Cuando hablamos de monasterios nos referimos a un conjunto de chozas-celda, cada una habitada por un monje, dispersas en un entorno agreste cuyo centro era el pequeño oratorio donde los monjes se reunían para las oraciones.

El clero judío era exactamente igual al de los cristianos: el sacerdote –equivalente al rabino- recibía el nombre de qes o kahen, existiendo asimismo una figura de semiclérigo educado denominado dabtara, generalmente ocupado de los cánticos, y monjes que habitaban en los curiosos monasterios judíos.

Los Beta Israel destacan por su rigurosa aplicación de la ley mosaica, especialmente en los relativo a la alimentación y el respeto del Sabbath. En cada uno de los poblados existían las llamadas Mergem Gogo o chozas menstruales, donde las mujeres habían de pasar sus períodos menstruales a fin de evitar contaminar a la comunidad.

Una vez hecha esta pequeña introducción general, pasaremos en los próximos días a adentrarnos en los orígenes, aún no esclarecidos, de la comunidad judía etíope.