Reino de Aksum

Cultura etíope y eritrea

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El Cuerno de África de noche

Hace unos días, comenzaron a circular por internet una serie de fotografías de satélite nocturnas de diferentes lugares del mundo. Aunque no se ha publicado una del Cuerno de África, sí que se hizo con la Península Arábiga, por lo que una parte importante de Etiopía, el norte de Somalia, Yibuti y Eritrea aparecen en la imagen.

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25 de mayo: día de África. El nacimiento de la OUA

El 25 de mayo es el día de África, quizá una de las fechas más señaladas para los que nos dedicamos al estudio de ese gran continente. Sin embargo, pocos saben que lo que se celebra es un hecho de gran trascendencia: la constitución de la Organización para la Unidad Africana, organismo que en 2002 se transformó en la Unión Africana.

Los orígenes

La explosión de países africanos independizados a comienzos de los sesenta puso de nuevo en la palestra alguno de los anhelos de los movimientos panafricanistas. Bajo la premisa de una artificiosa y utópica unidad de los estados africanos, en el oeste del continente se ensayaron algunos experimentos que resultaron fallidos, como la Federación de Mali, que englobó entre 1959 y 1960 a Senegal y Mali, o la Unión de Estados Africanos, que unió temporalmente a Guinea, Ghana y Mali entre 1958 y 1961 (Mali se unió en 1960). La escasa identificación de los grupos étnicos que habitaban estos nuevos estados poscoloniales, sumada a la desconfianza mutua de las diferentes élites de las principales capitales convirtieron pronto estos proyectos en papel mojado.

Tras estos fracasos, entre los panafricanistas surgieron tensiones sobre qué hacer, apareciendo dos facciones enfrentadass: mientras el bloque de Casablanca, dirigido por el carismático ghanés Kwame Nkrumah pretendía la creación de una federación de estados que abarcase a todo el continente africano, el bloque de Monrovia, con el senegalés Senghor a la cabeza, planeaba una cooperación económica entre estados que quizá en el futuro pudiese prestarse a algún tipo de cooperación política.

El impulso de Haile Selassie

Haile Selassie, a la sazón emperador de Etiopía, no estaba dispuesto a participar en grandes federaciones de estados; en realidad, nunca tuvo la más mínima intención de ceder ni un ápice de su poder a ninguna institución supranacional. Sin embargo, veía los beneficios que una posible asociación de estados africanos podía traer, y más en un mundo de bloques enfrentados -comunistas contra capitalistas- en el que los débiles nuevos países apenas podían competir.

Africa Hall, sede de la OUA.

Así, en mayo de 1963 invitó a ambos bloques a reunirse en Addis Abeba para dialogar y encontrar espacios comunes a partir de los cuales ponerse a trabajar. Los 32 jefes de estado africanos acordaron crear la Organización para la Unidad Africana, la cual nació el 25 de mayo de 1963. En la Carta de la nueva organización, cuya sede quedó fijada en la capital etíope como homenaje a su feroz defensa de la independencia frente al colonialismo, se establecieron los objetivos del organismo, entre los que se encontraban promover la unión y la solidaridad entre estados africanos, eliminar el colonialismo, garantizar la soberanía e integridad territorial de sus estados miembros, coordinar la colaboración para la mejora del nivel de vida de los ciudadanos y promover la defensa de los derechos humanos.

Junto a la Carta, se creó una estructura a cuya cabeza se situaba el secretario general. Existía una Asamblea de jefes de estado que era la que decidía las principales políticas a llevar a cabo, y también un Consejo de Ministros, compuesto por los ministros de asuntos exteriores de todos los estados miembros.

La OUA nació sin satisfacer a ninguno de los dos bloques de panafricanistas. Por otro lado, durante toda su existencia fue un organismo debilitado por el escaso compromiso de muchos de sus estados miembros, aunque tuvo éxito a la hora de librar a la mayor parte del territorio africano del colonialismo y al animar a la creación de diferentes organismos supranacionales de cooperación económica como el ECOWAS. Gracias al impulso del líder libio Gadaffi, en 2002 54 países africanos decidieron crear la Unión Africana, la evolución lógica de la OUA, cuya sede se encuentra también en Addis. Pese a que la nueva organización nació el 9 de julio, decidió conservar el 25 de mayo como día del continente.

El nuevo edificio de la Unión Africana en Addis Abeba. Fuente.

 

 

4ª edición del curso online de Etiópico Clásico (Ge’ez) del CEPOAT (UM)

Curso Ge'ez

El próximo mes de junio comienza la cuarta edición del curso online de introducción al etiópico clásico (ge’ez), en el cual, además de conocer el llamado latín etíope, el alumno podrá explorar diferentes aspectos de la cultura etíope como la historia, la literatura o la tradición musical, entre otros. Si en el futuro hubiese más alumnos interesados, se valorará la posibilidad de añadir más niveles (II y III) en nuevos cursos.

¿Qué es el ge’ez?

La lengua madre de Etiopía, el ge’ez, es un idioma extinto de la familia de lenguas semíticas, de la que forman parte el árabe, el hebreo o el amhárico. Nacida del protosemítico etiópico, fue la lengua de los aksumitas, el imperio que durante los siglos I y VII d.C. dominó la política del Cuerno de África y el Sur de Arabia. Gracias a esto, conservamos un buen corpus de estelas regias escritas en ge’ez, aunque el verdadero punto de inflexión se produjo a partir de la traducción de la Biblia del siriaco al ge’ez entre los siglos V y VI. Pese a que en el siglo IX comenzó a ser sustituida como lengua cotidiana por el tigré o el tigriña, su prestigio se mantuvo gracias a su empleo como lengua litúrgica y de la corte; no en vano, sigue siendo empleada en los rituales de las Iglesias Ortodoxas Tewahedo etíope y eritrea.

4ª edición del curso de Etiópico Clásico - CEPOAT

Datos básicos

Modalidad de la actividad: VIRTUAL

ECTS: 3 créditos (equivale a 75 horas)

Número de alumnos: mínimo 10 / máximo 60

Precios públicos: 60 €

Plazo de matrícula y beca: del 1/5/2016 al 26/5/2016

Lugar de presentación de matrícula on line: CASIOPEA

Email de contacto: cepoat@um.es

Teléfono de información: 666125197 — 0034 868883890

Destinatarios:
Profesionales y estudiantes de Historia, Arqueología, filología, alumnos y profesionales de licenciaturas y diplomaturas relacionadas, así como cualquier personas interesadas en el tema. Interés por la cultura y la lengua etiópica.

Temario

1 – Introducción al Etiópico.

1.1.- ¿Qué sabemos sobre Etiopía?
1.2.- El área cultural etiópica.
1.3.- Geografía.

2 – El alfabeto y el abugida Ge’ez (I).

2.1.- El abugida etiópico: surgimiento y desarrollo histórico.
2.2.- 1ª parte del abugida.
2.3.- Historia:Etiopía antes del reino de Aksum

3 – El alfabeto y el abugida Ge’ez (II).

3.1.- 2ª parte del abugida.
3.2.- Literatura en geez: importancia y evolución.
3.3.- Historia: el reino de Aksum hasta su conversión al cristianismo.
4.4.- El judaísmo en Etiopía.

4 – El alfabeto y el Abugida Ge’ez (III).

4.1.- 3ª parte del abugida.
4.2.- El nacimiento del cristianismo etíope.
4.3.- Historia: el reino de Aksum hasta su decadencia (s. VII).
4.4.- Arte y cultura aksumita.
4.5.- La expansión del Islam en el Cuerno de África.

5 – Los números. Los plurales del nombre.

5.1.-Los números etiópicos.
5.2. Los plurales del nombre y los colectivos.
5.3.- Historia: la época oscura.

6 – El estado constructo.

6.1.- El estado constructo.
6.2.-Características del cristianismo etiópico.
6.3.- Historia: los Zagwe.
6.4.- Cultura y sociedad agaw. Las iglesias de Lalibela.

7 – El género y el número. Demostrativos.

7.1.- El género y el número en etiópico.
7.2.- Los demostrativos.
7.3.- Historia: la restauración salomónida.
7.4.- Cultura y sociedad de los amhara.

8 – Los pronombres personales.

8.1.- Los pronombres personales.
8.2.- Los manuscritos etíopes.
8.3.- Historia: la restauración salomónida hasta el siglo XVI.

9 – El acusativo.

9.1.- El acusativo.
9.2.- Historia: la yihad de Ahmad Graññ y el final de la hegemonía cristiana en el Cuerno de África.

10 – Pronombres sufijos.

10.1.- Los pronombres sufijos.
10.2.- Historia: la intervención portuguesa. Consecuencias de la yihad de Ahmad Gragñ. La expansión oromo.

Evaluación:
Entrega de trabajos y traducción de ejercicios tras cada tema.

Observaciones:
Para la realización de los curso hay que inscribirse y/o matricularse a través de la plataforma CASIOPEA, así como crear una cuenta para el Aula Virtual del CEPOAT a través de el área de registro de nuevo usuario: http://www.um.es/cepoat/aula/login/signup.php

Las matrículas fuera de plazo deberá formalizarse mediante correo electrónico a cepoat@um.es, indicando curso al que se quiere matricular, nombre completo, dirección, dni o pasaporte y tlf. Tras valorar la aceptación se procedería al envío del recibo de pago oficial y pasos a seguir para la incorporación al mismo.

Para el pago se requiere seguir los siguientes pasos:
Una vez formalizada la matrícula en CASIOPEA podrá realizar el pago mediante tarjeta de crédito, banca electrónica, recibo en Ventanilla y transferencia.
– El pago con tarjeta se realiza con el acceso desde la misma matrícula en CASIOPEA.
– El pago mediante banca electrónica deberá realizarse mediante la introducción de los datos del recibo obtenido en CASIOPEA. Son: Emisora – sufijo, Referencia, Identificación, Importe.
– El pago en ventanilla o pago en efectivo deberá realizarse mediante la personalización en alguna de las sucursales que tienen acuerdo con la universidad de Murcia, es decir, Santander, CajaMurcia, CAM y CajaMar.
– El pago mediante Transferencia deberá realizarse de la siguiente manera indicando necesariamente el concepto de ingreso:
Concepto: “RECIBO: (Indicar los 13 dígitos que tiene la referencia del recibo)” y dirigirla a la siguiente cuenta: ENTIDAD BANCARIA: Cajamar CUENTA: 3058 0361 36 2731000038
DOMICILIO: C/Marqués de los Vélez, 36, esq. C/Abenarabi 30008 Murcia
Para el pago Internacional**:
IBAN: ES1530580361362731000038 BIC/SWIFT: CCRIES2A Titular: UNIVERSIDAD DE MURCIA (C.I.F. Q3018001B) Domicilio: Avda Teniente Flomesta, 5 – 30003 – Murcia
**Debéis ir a un banco principal de vuestro país, ya que si vais a uno intermediario se producen dos comisiones y por consiguiente pago incompleto del curso, lo que conlleva realizar una segunda transferencia.

Excepcionalmente se admitirá el pago de la matrícula mediante Western Union, únicamente si no es posible la realización del pago internacional y previa comunicación con el CEPOAT para la autorización del proceso.

Conferencia “la Iglesia Etíope Ortodoxa Tewahedo” – Madrid, 31 de marzo de 2017

El viernes 31 de marzo, dentro del ciclo Encuentros con el Oriente Cristiano, participaremos en la conferencia sobre la iglesia ortodoxa tewahedo etíope.

Dicho ciclo, organizado por el sacerdote redentorista y profesor en las universidades de S. Dámaso y Pontificia de Comillas Marek Raczkiewicz, pretende acercar la realidad de las iglesias orientales al público español.

En esta ocasión, el ciclo alcanza el corazón de la legendaria Abisinia, hoy en día Etiopía y Eritrea, donde en el siglo IV el rey Ezana de Aksum declaró al cristianismo religión oficial. Protegida por los abruptos paisajes de las tierras altas, la fe cristiana etíope ha sobrevivido 1600 años aislada del resto de la cristiandad, lo que le ha dado una personalidad propia en la que destacan características judaizantes como el respeto del Sabbath, la tradición de circuncisión o la prohibición de consumir cerdo, entre otros.

En la charla participarán Kesis Yared y Abba Samuel, de la iglesia ortodoxa tewahedo de Madrid, quienes hablarán de lo ragos definitorios de su fe, y Mario Lozano Alonso, quien realizará la introducción histórica.

Información básica

Día y hora: 31 de marzo, 20:00 h.

Lugar: parroquia del Santísimo Redentor (sala Liguori). C/ Félix Boix, 13 – Madrid.

Entrada libre hasta completar aforo.

Frases célebres (II): Taytu Betul

Frases célebres (I): Menelik II

Muerte de un gigante: Richard Pankhurst (1927-2017)

Richard Pankhurst. Foto: Tsehai Publishers.

El pasado  16 de febrero fallecía a los 89 años Richard Pankhurst, historiador y economista británico, y uno de los más grandes investigadores sobre Etiopía que aún vivían.

Hijo de Sylvia Pankhurst, la célebre sufragista inglesa, y del anarquista italiano Silvio Corio, nació en Woodford Green (Londres) el 3 de diciembre de 1927. Su pasión por Etiopía está muy relacionada con su figura materna, que en 1935 fue una ardiente defensora de la independencia abisinia frente a la invasión de la Italia fascista. Tras completar su formación doctorándose en la London School of Economics,  en 1956 él y su madre se mudan a Etiopía, donde mantendrán una relación de amistad con el emperador Haile Selassie. Sylvia falleció en 1960 en Addis Abeba, siendo enterrada en el cementerio situado frente a la catedral de la Trinidad.

Fue co-fundador del Instituto de Estudios Etíopes en 1962 y profesor de la Universidad de Addis Abeba. En 1976, tras la caída de Haile Selassie, se exilia a Reino Unido huyendo del régimen del Derg, donde impartirá clases en la School of Oriental and African Studies, entre otras instituciones. No volverá a Etiopía hasta 1986, fecha en que retoma su puesto de investigador en el Instituto de Estudios Etíopes.

En 2004, la reina Isabel II reconoció su labor por la Historia etíope nombrándole oficial de la Orden del Imperio Británico. Su intervención fue clave para el retorno del célebre obelisco de Aksum (la mal llamada Estela de Ezana) a Etiopía en 2008, tras 71 años en la romana plaza de Porta Capena, donde fue llevado por Mussolini como botín de guerra.

Todo aquel que ha querido profundizar en la historia etíope y eritrea ha tenido que consultar, en algún momento, cualquiera de sus obras. Su producción fue vastísima, centrándose en la historia económica del país, pero sin descuidar otros muchos aspectos del pasado del país. En ocasiones cooperó con su esposa, Rita. Entre sus obras, podemos destacar las siguientes:

  • 1966 – State and Land in Ethiopian History, Addis Abeba.
  • 1967 – (ed.) The Ethiopian Royal Chronicles, Addis Abeba.
  • 1982 – History of Ethiopian Towns from the Middle Ages to the Early Nineteenth Century, Wiesbaden.
  • 1983 – con G. Hancock y D. Willetts, Under Ethiopian Skies, Londres.
  • 1984 – History of Ethiopian Towns from the Mid-Nineteenth Century to 1935, Stuttgart.
  • 1997 – The Ethiopian Borderlands: Essays in Regional History, Lawrenceville.
  • 2001 – The Ethiopians: a history, Hoboken.

Se puede consultar un listado más exhaustivo en el blog de su mujer.

La figura de Pankhurst puede compararse con la de otros grandes estudiosos que trabajaron en Etiopía en el siglo XX, y cuyas obras aún son de referencia, tales como Enno Littman, Enrico Cerulli, Carlo Conti Rosini, Wolf Leslau, George W.B. Huntingford, o Tadesse Tamrat, entre otros.

Por fortuna, la familia Pankhurst continúa con la labor de Richard: sus hijos Helen y Alula son, desde hace tiempo, consagrados investigadores que han seguido la estela de su padre.

Que descanse en paz.

Etiopía: consejos de viaje

Etiopía no es un destino muy popular entre el viajero español, que sigue prefiriendo otros destinos africanos como Marruecos, Kenia, Tanzania o Sudáfrica. Sin embargo, desde hace unos años hay un creciente número de personas que eligen Etiopía como el lugar donde pasar sus vacaciones y, si se tiene la oportunidad de hablar con alguna de ellas, dirán que les dejó impresionado. Esto se explica por las enormes posibilidades de la oferta turística etíope y por la notable mejora de las infraestructuras de los últimos años.

Siendo cierto que su infraestructura turística ha mejorado mucho, sigue estando lejos de la comodidad de otros destinos más convencionales. Por ello, conviene conocer ciertos datos a la hora de planear el viaje, algunos de los cuales, curiosamente, no se mencionan en las guías o lo hacen sólo de pasada.

¿Cómo viajar? En viaje organizado o por libre.

La gran mayoría de la gente que viaja a Etiopía lo hace en algún paquete turístico. Por comodidad, quizá sea la opción más sensata, pero, como siempre pasa en estos casos, se depende demasiado del grupo, lo que resta independencia. También tiene sus ventajas, como el no tener que preocuparse por los desplazamientos, previamente organizados, o la posibilidad de ir acompañado por un guía nativo que hable español y que ahuyente a los numerosos personajes que intentarán sablear al incauto.

En nuestro caso, optamos por viajar por libre por el norte. Como podéis consultar en nuestro diario de viaje, la mayoría de los recorridos los hicimos en avión, aunque en ocasiones usamos minibuses, como los que unen Bahir Dar con Gondar, o Dire Dawa con Harar. Existen rutas de autobús que unen las principales ciudades del país, destacando las compañías Sky Bus y Selam Bus.

Usar los minibuses es toda una experiencia. Al llegar a la estación de autobuses, un grupo de personas se arremolinarán a tu alrededor para que elijas sus servicios. Normalmente, se escoge el que mejor coche pueda proveer -la seguridad vial es importante- y más lleno de clientes esté, ya que el minibus no sale hasta que no haya vendido todas las plazas. Conviene regatear los precios.

Dependiendo del gusto de cada cual, conviene realizar una advertencia: si vas a querer conocer todo el país, puedes elegir hacerlo en un viaje organizado o bien recurrir a una fórmula mixta: visitar el circuito norte por libre para después recorrer el sur con un turoperador. Comento esto porque el sur es realmente complicado para recorrerlo por libre: en temporada de lluvias, las carreteras son impracticables, lo que imposibilita que los minibuses hagan sus rutas habituales; dada la menor importancia de sus centros urbanos, las conexiones aéreas son casi nulas. Dicho esto, si alguien tiene el suficiente espíritu aventurero como para adentrarse en el sur etíope por su cuenta y riesgo, lo mejor es que lo haga en la temporada seca.

Planificando el viaje

Se dice que culturalmente hablando, existen tres Etiopías: la cristiana, que ocupa la región centro-norte; la musulmana, al este; y la amalgama de pueblos del suroeste, popularmente conocida como la “zona de las tribus” (sic). La mayor parte de los turistas eligen la Etiopía cristiana, donde se hace el recorrido clásico anular AddisBahir DarGondar-SimienAksumLalibela-Addis, otros visitan el norte y el sur, y muy pocos añaden a la combinación algún lugar de la Etiopía musulmana, escogiendo generalmente Harar.

¿Cuándo ir?

La elección de la temporada es importante dado que el clima puede condicionar mucho el viaje. El verano europeo (junio-agosto) coincide con la temporada de lluvias, lo que significa que lloverá todos los días sin excepción, lo que conviene tener en cuenta a la hora de planear el viaje, especialmente en lo tocante a vuelos y traslados por las embarradas carreteras del sur. Generalmente, se dice que la mejor época para visitar el país es septiembre, cuando empieza el año nuevo etíope, ya no llueve tanto y los paisajes están aún verdes. En marzo-abril se producen las llamadas pequeñas lluvias, días en que cae un chaparrón todos los días, generalmente a mediodía. Los meses más secos, como diciembre, gozan de buen tiempo todos los días, pero el exceso de polvo puede resultar muy molesto. En el suroeste, por sus condiciones climáticas, llueve de manera más frecuente que en el resto del país.

¿Cuánto tiempo?

Como mínimo, debemos dedicar entre ocho y diez días para conocer la ruta clásica del norte (Addis-Bahir Dar-Gondar-Simien-Aksum-Lalibela-Addis). Si a eso le añadimos el sur, de peores carreteras, habría que alargar el viaje a por lo menos tres semanas o un mes.

¿Cuánto dinero?

Aunque es un destino caro -el precio del billete de avión lo encarece mucho-, en general los gastos diarios no son muy elevados. Nosotros gastamos este verano, en 16 días, unos 2000€ por cabeza incluyendo los billetes de avión (Madrid-Addis ida y vuelta y 5 billetes internos). El precio del menú de cualquier restaurante es irrisorio -se puede comer por entre 1,5 y 2€ por cabeza-, e incluso en los más caros los precios varían entre 5 y 10€.

Guías

No hay muchas guías donde elegir para planificar el viaje, pero, al menos, en español hay dos fácilmente accesibles, publicadas por Bradt y Laertes. Sin embargo, si queremos algo más detallado sobre Bahir Dar y la zona del lago Tana, Gondar, Aksum, Lalibela, Harar y las iglesias del Tigray, recomiendo las guías de Arada Books. A día de hoy, son las mejores que existen en el mercado, con buenos mapas e información abundante sobre lugares que otras guías, por brevedad, ni siquiera mencionan. Están en inglés y se pueden adquirir en la librería Altaïr bajo demanda, o bien ya en Etiopía en Addis Abeba.

Aterrizando en Lalibela.

Elegir un vuelo

A la hora de elegir la compañía con la que queremos volar, debemos tener en cuenta qué tipo de viaje vamos a hacer: si tenemos prisa y queremos ver muchas cosas en poco tiempo, habrá que tomar varios vuelos internos. Si, por el contrario, disfrutamos de más días, a lo mejor preferimos viajar en bus o en coche privado, lo que nos permitirá disfrutar de los paisajes.

Ethiopian Airlines

La compañía nacional etíope tiene varias ventajas. La primera es que vuela directamente desde Madrid, si bien hace una escala técnica de una hora en Malta o en El Cairo, lo que acorta sustancialmente el vuelo. Cuando nosotros volamos este verano, salimos de Madrid a las 22:30 y llegamos a Addis a las 6:00 (hora local, que en verano es una hora más que en España). La segunda ventaja es que al comprar el vuelo desde España, el descuento a la hora de hacer vuelos internos es importante; en nuestro caso utilizamos cinco, así que la oferta nos abarató bastante el precio. Otro aspecto que nos gustó mucho es que nos permitiesen facturar dos maletas grandes completamente gratis y que en los siete vuelos no nos perdieran ni una sola maleta.

Turkish Airlines, Emirates, Qatar y Alitalia son otras de las compañías que unen Europa con Addis Abeba, si bien haciendo escalas que pueden llegar a ser bastante largas.

Los hoteles

La oferta hotelera en Etiopía mejora cada mes. En Addis Abeba es donde encontramos la mayor variedad. Sin embargo, en otros lugares como Gondar, Aksum o Bahir Dar, los hoteles, aún siendo muy modestos, cobran una tarifa estándar de 50$. Lalibela cuenta con alojamientos que, sin ser nada del otro mundo, valen la pena porque suelen estar ubicados en sitios desde donde se contemplan los paisajes circundantes. En Harar recomiendo la oportunidad de dormir en una casa tradicional harari (unos 15€ la noche). También existen, para el viajero más aventurero, hoteles espartanos por todo el país en los que es posible dormir por 1 o 2€. Que no se diga que no hay donde elegir…

El efecto farenji

Un blanco en Etiopía rara vez va a pasar desapercibido. Si bien cada vez más etíopes están acostumbrados a ver occidentales por sus ciudades, muchos van a acercarse al turista para saludarle mientras dicen “¡farenji, farenji!”, que significa “extranjero”. Algunos se limitarán a decir eso, otros querrán intercambiar unas pocas palabras en inglés y, sí, seguro que alguien se acerca para pedir dinero. En un país en el que la pobreza abunda, no debe extrañarnos. La mayor parte de las veces, con sonreír y seguir avanzando es suficiente, aunque en ocasiones puede resultar agobiante. Lo que nunca recomiendo es perder los papeles y comenzar a gritar, ya que puede resultar contraproducente.

Por todo el país vamos a encontrarnos a diferentes personajes sin escrúpulos que se nos acercarán para servirnos de improvisados guías. Generalmente, comienzan con una pequeña conversación en inglés (Hello, my friend, where are you from?), acto seguido se adaptan a tu paso, como acompañándote y, si tienes mala suerte y no los espantas antes (no, thank you, es la mejor fórmula), te ofrecerán una paupérrima visita guiada. Al finalizar, claro está, te pedirán una tarifa abusiva por sus servicios.

En caso de que necesitemos un guía, siempre hay que recurrir a uno oficial. En Aksum encontraremos la caseta justo al lado de la entrada del yacimiento del campo de estelas, en Gondar, el puesto está cerca del hotel Taye Belay, y en Lalibela, en la entrada del complejo de las iglesias. Con respecto a los guías, les dedicaré una entrada próximamente, ya que merece la pena advertir sobre las excursiones que se pueden contratar para evitar abusos.

Los niños

Etiopía, donde la media de edad es 18,9 años, es el país de los niños. Se vaya donde se vaya, es inevitable encontrárselos. En muchos sitios, se acercarán al turista en grandes grupos gritando “¡farenji, farenji!” y pidiendo dinero, lápices o chucherías. El propio gobierno etíope pide que no se les dé nada, por cruel que pueda parecer, ya que así se les anima a abandonar la escuela para practicar la llamada mendicidad turística. En algunos sitios esta práctica está siendo erradicada, como en Lalibela, donde una ONG local alimenta y cubre las necesidades de los más pequeños para que así no tengan que recurrir a la mendicidad. Cuando nosotros estuvimos en dicha ciudad en agosto de 2016, la mayor parte de los niños jugaban en la calle, te saludaban y se acercaban a hablar algo en inglés, pero, por fortuna, no pedían nada.

Riesgos para el viajero

Problemas de salud

La salud es lo más importante cuando se viaja -y para todo lo demás, por supuesto-, y también lo que más se puede resentir en un viaje. La mayor parte de los problemas que uno puede experimentar en el país son de tipo sanitario, lo que hace importantísimo que contratemos un buen seguro de viaje antes de partir.

Hay una serie de vacunas que son recomendadas antes de viajar al país: fiebre amarilla, hepatitis A, triple vírica y tétanos, entre otras. Conviene consultar primero con el médico de cabecera cuáles hay que ponerse.

La principal amenaza es la diarrea, con el problema de deshidratación que acarrea. Se calcula que afecta al 50% de los visitantes, poco acostumbrados a la especiadísima cocina etíope. Generalmente se soluciona con dieta blanda y suero hidratante. Si la cosa va a más, se puede tomar el antibiótico, que normalmente lo corta con rapidez, o, si no, siempre se debe acudir a un médico local. En la mayoría de los hospitales parte del personal habla inglés. Una ventaja del país es que se puede encontrar agua embotellada con facilidad. Y si lo tuyo no son las comidas fuertes, en casi todos los restaurantes pueden cocinar algo de pasta. La fruta hay que comerla pelada y las verduras, hervidas.

También hay que evitar bañarse en aguas estancadas por el riesgo de infectarse de esquistosomiasis. La vacuna contra la rabia sólo se recomienda si se va a visitar áreas de riesgo.

La malaria

Esta terrible enfermedad es endémica en el sur del país, mientras que en el norte, al estar por encima de los 2.000 metros, sólo afecta a Bahir Dar y la zona ribereña del lago Tana. No hay que jugársela: el tratamiento profiláctico ha de seguirse al pie de la letra. Conviene tomar las pastillas de Malarone -las que menos efectos secundarios producen- antes de entrar en una zona de riesgo, y seguir tomándolas una semana después de dejar el lugar. En muchos hoteles tienen mosquitera, pero comprueba que no tenga agujeros. Con respecto al repelente de mosquitos, ha de ser de tipo DEET 50%. Su efecto dura 8 horas y ha de aplicarse en las zonas que vayan a estar expuestas. Dos consejos: adquiérelo en España, ya que en Etiopía es difícil de conseguir, y nunca lo metas en la maleta de mano, ya que en el control del aeropuerto te lo quitarán al ser un aturdidor. Mételo siempre en el equipaje a facturar.

Seguridad. Pequeños hurtos

Etiopía es de los países más seguros  a los que uno puede viajar. Sin embargo, hay que decir que las recientes protestas oromo han creado una cierta situación de insegurida que en ocasiones ha acabado afectando a los turistas. Aunque recientemente el gobierno ha declarado el estado de emergencia, lo cual ha permitido estabilizar la situación (podemos imaginarnos cómo), conviene consultar antes de partir las indicaciones de seguridad del ministerio de exteriores español, francés o británico.

Los robos son raros en el país, pero hay que tener cuidado con la cartera en lugares de mucho bullicio como Merkato, en Addis Abeba, o en el transporte público. Los robos con violencia a turistas son poco comunes.

Áreas donde no es buena idea acercarse

Las áreas que generalmente se desaconsejan a los turistas son: la frontera con Eritrea (no son raros los intercambios de disparos), la zona del Ogaden, donde abunda el bandidaje herencia de la antigua guerrilla, la frontera con Sudán del Sur y ciertas zonas del Danakil. Si se opta por visitar este espectacular desierto, conviene hacerlo siempre en un grupo guiado y protegido por escolta, ya que varios turistas han sido asesinados por grupos armados.

Estos son los consejos que consideramos más importantes. Con el tiempo, puede que dediquemos una entrada a cada uno de los aspectos, a fin de poder ofrecer más información. Etiopía es un país maravilloso que, como veis, no resulta tan difícil de visitar ni tan caro. Sin duda, uno de los futuros destinos de moda en África. ¿Os animáis a conocerlo?

#100lecturasafricanas – Día 16: “El lugar del Aire”, de Dinaw Mengestu

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La entrada de hoy forma parte de algo mucho más grande, la iniciativa #100lecturasafricanas, diseñada por Sonia Fernández Quincoces para visibilizar, durante 100 días, las ricas literaturas que existen en el continente africano.

portada-el-lugar-del-aireEl lugar del aire

El libro que voy a comentar, El lugar del Aire, es obra del escritor estadounidense de origen etíope Dinaw Mengestu. Lo recomiendo primero porque me gustó mucho, y segundo porque no es fácil encontrar autores etíopes traducidos al castellano, a pesar de la importante tradición literaria etíope.

Como hijo de inmigrantes africanos, las novelas de Dinaw Mengestu tienen mucho de autobiográficas. En El lugar del aire, la trama gira alrededor de Jonas, hijo de una pareja de migrantes etíopes que huyen del régimen de Mengistu. Él es un aspirante a escritor con grandes carencias emocionales y propenso a mentir, consecuencia de una infancia marcada por la violencia y la falta de amor en el matrimonio de sus padres, casados en Etiopía por conveniencia.

En plena crisis con su pareja, Jonas decide replicar el viaje de novios de sus progenitores por Estados Unidos, el cual se convierte en una reflexión y búsqueda de su propia identidad. Conoceremos el duro relato de la emigración de su padre de Etiopía a Estados Unidos, las desilusiones de un matrimonio que nunca debió celebrarse y, también, los sueños rotos y las dificultades de los inmigrantes para alcanzar el supuesto Sueño americano.

Para terminar, sugiero la lectura de sus otras obras. Éstas son Children of Revolution, publicada en 2007, y Todos nuestros nombres (Lumen, 2015), donde se observa que el tema del migrante africano en América es uno de los favoritos del autor.

Si quieres ampliar más sobre la figura y obra de Dinaw Mengestu, puedes leer el artículo que escribí para un curso en Wiriko, o el que publiqué anteriormente en Reino de Aksum.

En otras webs:

Diario de un viaje por Etiopía – Aksum, la ciudad santa de Etiopía (VI)

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Campo de estelas de Aksum: las estelas 2 y 3.

El viaje de Gondar a Aksum lo hicimos en avión para intentar ahorrarnos el largo trayecto en minibús, que dura unas seis horas –con suerte y buen tráfico- y exige cambiar en Shire a otro minibús. Pero tuvimos mala suerte con el tiempo, ya que una tormenta fortísima provocó la cancelación de nuestro vuelo, teniendo que esperar un día más en Gondar. El avión hace escala en Lalibela, por lo que en total dura un poco más de una hora y media.

Una vez en Aksum, entramos a la ciudad por su barrio más moderno. La carretera del aeropuerto se transforma en una bonita avenida de palmeras y acacias jalonada por multitud de edificios en construcción, bastantes de ellos acristalados, probablemente destinados a ser hoteles. Nuestro hotel es uno de los muchos que han aparecido en los últimos años y, aunque es relativamente nuevo, ya parece algo ajado. Por lo que pudimos ver, es lo común en todos los establecimientos turísticos de Aksum.

La ciudad actual no refleja apenas nada de su antigua gloria, cuando entre los siglos III y VII de nuestra era dominaba las rutas comerciales que unían el Índico con el Mediterráneo por el Mar Rojo. Y es que Aksum es, salvando las distancias, la Roma etíope por la gran cantidad de ruinas que alberga, y también por su significación religiosa para los etíopes.

Los primeros restos arqueológicos que podemos ver los encontramos en el parque de Ezana, un jardincillo triangular casi completamente ocupado por un bar. En él hay numerosos restos de capiteles, basas de columnas e incluso una de las inscripciones trilingües de Ezana.

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Estelas 1 (rota en el suelo), 2 y 3.

El parque de las estelas y Santa María de Sión

Desde la plaza central, presidida por un enorme sicomoro, caminamos hacia el parque de las estelas por una avenida adoquinada. A nuestra derecha, en una pradera, yacen los restos de varios tronos ceremoniales, tallados en granito y otras piedras resistentes para conmemorar las hazañas de los reyes aksumitas. Al fondo, dominando una gran plaza, se alzan las estelas que dan fama a la ciudad. Pero, ¿quién y por qué se construyeron?

Por lo que sabemos, las estelas más altas y elaboradas marcaban los lugares de enterramiento de la realeza. Sin embargo, no se han encontrado inscripciones que nos indiquen a qué reyes pertenecían exactamente. De las varias decenas de estelas, las más importantes son tres, datadas hacia el siglo III y talladas en granito. La estela número 1, de 33 metros de alto y 517 toneladas de peso, yace rota en el suelo, rompiéndose probablemente cuando estaba siendo erigida. Tallada en sus cuatro lados representando un palacio de varias plantas, es más alta que cualquier obelisco egipcio. A su lado se han encontrado los restos de un gran edificio funerario subterráneo, bautizado como el Mausoleo.

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Pasillo central del Mausoleo.

La estela 2, llamada de Ezana, con 24 metros de altura, fue llevada por los italianos en 1937 como trofeo a Roma, siendo devuelta a Etiopía en 2008. Por último, la número 3, la única que se ha mantenido siempre en pie, mide 21 metros y no está tallada en su cara posterior, siendo probablemente la más antigua de todas ellas. Cerca de las estelas podemos visitar otros sitios de interés, como el museo arqueológico o las tumbas de la Puerta Falsa y de los Arcos de Ladrillo.

Frente a las estelas, en la misma plaza, se encuentra la iglesia de Santa María de Sión, distinguible por su gran cúpula de estilo neobizantino. Construida por Haile Selassie en la década de los 60, es el mayor templo cristiano de Etiopía. No en vano, sustituye como catedral a la más modesta iglesia original, ubicada en el recinto llamado “el monasterio”, vetado a las mujeres. Tanto la iglesia nueva como la vieja, junto con la capilla de las Tablas, forman el recinto más sagrado de la iglesia etíope.

Y es que la iglesia antigua de Santa María de Sión ocupa el lugar de un templo mucho mayor construido por el rey Ezana en el siglo IV, probablemente la primera iglesia cristiana del país. Desde su fundación funcionó como sede del abuna, el único obispo consagrado por Alejandría y máxima autoridad de la ortodoxia tewahedo, que hoy reside en Addis. El templo actual es mucho más modesto en dimensiones que el original, ya que fue destruido dos veces, por la reina Gudit en el 980 y durante la yihad de Ahmad Graññ (1529-1543), y reconstruido por el emperador Fasiladas en el siglo XVII.

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La capilla nueva y la vieja de las Tablas, donde se guarda el Arca de la Alianza.

El Arca de la Alianza

Detrás de la iglesia antigua, observamos dos pequeñas capillas cupuladas. La primera, de color verde, tiene un aspecto avejentado y se dice que en su interior se guarda nada menos que el Arca de la Alianza; a su lado, otra capilla nueva de cúpula dorada espera su turno como nuevo refugio de tan importante reliquia.

¿Cómo llegó el Arca desde Jerusalén a Aksum? La leyenda nos dice que fue Menelik, primer emperador de Etiopía y fruto del breve romance entre Salomón y la reina de Saba, quien se la robó a su padre cuando le visitó una vez cumplida su mayoría de edad. Los israelitas no pudieron alcanzar a los ladrones, ya que el Arca deseaba abandonar Jerusalén e instalarse en Aksum, lo que les permitió viajar a gran velocidad. Desde entonces, según la tradición, el Arca permanece custodiada en su capilla, sin que nadie más que el guardián pueda entrar en ella. Obviamente, esto es más un mito que una realidad, ya que en el siglo X a.C., que es cuando esta historia supuestamente tuvo lugar, ni siquiera había asentamientos sabeos en la región.

Los restos arqueológicos del norte y Abba Pantalewon

Volviendo al campo de estelas, conviene perderse por el bonito parque que, a orillas del torrente Mai Hejja, nos lleva hacia las afueras de la ciudad por su parte norte. El jardín está lleno de estelas ya no tan espectaculares como las reales, pero que crean un conjunto pintoresco. Una de ellas dicen que muestra al Arca de la Alianza –aunque en realidad parece más bien un edículo de aspecto grecorromano- y la usan como evidencia de que el Arca está realmente en la ciudad.

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Mai Shum, también conocido como los Baños de la reina de Saba.

Cerca de allí hay un gran estanque artificial, el Mai Shum, al que se le conoce con el poético nombre de los Baños de la reina de Saba. Excavado en época aksumita, fue ampliado en los siglos siguientes y, según cierta teoría, es el estanque que da nombre a la ciudad (Ak-Shum significaría “jefe del agua”). Merece la pena subir la cuesta que nos lleva al decadente hotel Yeha, que tiene unas vistas espectaculares sobre el campo de estelas (y podremos ver los numerosos monos que habitan la zona).

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Vista de Aksum desde el hotel Yeha.

A escasos 300 metros del Mai Shum, encontramos una humilde caseta donde se esconde una de las inscripciones trilingües del rey Ezana. Tallada a comienzos del siglo IV, conmemora la victoria de Aksum sobre los beja en tres lenguas: griego, sabeo y ge’ez. Data del período pagano de Ezana, anterior a su conversión al cristianismo hacia el 340, ya que está dedicada al dios de la guerra, Mahrem.

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Entrada a la tumba de Gebre Meskel.

Aún más a las afueras de la ciudad, todavía encontramos más restos arqueológicos, mostrando que el tamaño de la Aksum antigua era mucho mayor que el de la actual. A dos kilómetros del campo de estelas, se hallan las tumbas de los reyes Kaleb y Gebre Meskel, quienes gobernaron en el siglo VI. Se trata de dos buenos ejemplos de arquitectura aksumita, destacando el trabajo de la piedra en ambas. Originalmente, fueron concebidas como criptas funerarias de los edificios gemelos que se alzaban sobre ellas, tradicionalmente considerados bien iglesias, bien palacios.

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El bucólico camino que lleva a Abba Pantawelon.

Si seguimos por el camino más allá de las tumbas, llegaremos a la iglesia de Abba Pantalewon, ubicada en la cima de una montaña cónica. El paseo merece la pena por lo bonito del paisaje, especialmente durante la temporada de lluvias. Este monasterio es uno de los más antiguos del país, fundándose en el siglo VI por el santo que le da nombre. Se puede visitar el tesoro y la iglesia inferior, pero la superior, accesible tras subir 44 escalones, no permite la entrada de mujeres. Junto a ella pueden verse algunos restos de un santuario pagano y, por supuesto, disfrutar de unas vistas espléndidas sobre Aksum y su comarca.

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Restos del palacio de Dungur.

El palacio de Dungur y el campo de estelas de Gudit

A escasos dos kilómetros al oeste del centro, yacen los restos de un gran palacio, el de Dungur, al que tradicionalmente se le denomina de la reina de Saba. Sin embargo, es muy posterior, habiendo sido construido entre los siglos IV y VI de nuestra era. Perteneció a algún miembro de la élite social y reproduce el esquema clásico del palacio aksumita: en el centro de un gran patio, elevado sobre un podio, se eleva el pabellón que albergaba la sala de audiencias y las habitaciones principales; alrededor del patio se distribuían las habitaciones de los criados, las cocinas, y otras dependencias auxiliares. La sofisticación del edificio incluye desagües y los restos de un posible sistema de hipocausto.

Justo enfrente se encuentra el campo de estela de Gudit, quizá el cementerio más antiguo de la ciudad, datado entre los siglos II y IV de nuestra era. Aunque en origen pudo albergar más de 600 estelas, ahora sólo unas pocas permanecen en pie. Su nombre deriva de la reina Gudit, un oscuro personaje que destruyó Aksum en el siglo X.

Hay muchos más lugares de interés arqueológico en Aksum y su área circundante. A hora y media en coche se puede visitar el templo de Yeha, el más antiguo del país (Ss. VII-V a.C.), y que supone una de las excursiones más populares entre los turistas. Pese a todo, no disponemos de mucho tiempo y debemos partir hacia la siguiente etapa de nuestro viaje: Lalibela.

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