Reino de Aksum

Cultura etíope y eritrea

Etiqueta: Etiopía (página 1 de 5)

Conferencia “la Iglesia Etíope Ortodoxa Tewahedo” – Madrid, 31 de marzo de 2017

El viernes 31 de marzo, dentro del ciclo Encuentros con el Oriente Cristiano, participaremos en la conferencia sobre la iglesia ortodoxa tewahedo etíope.

Dicho ciclo, organizado por el sacerdote redentorista y profesor en las universidades de S. Dámaso y Pontificia de Comillas Marek Raczkiewicz, pretende acercar la realidad de las iglesias orientales al público español.

En esta ocasión, el ciclo alcanza el corazón de la legendaria Abisinia, hoy en día Etiopía y Eritrea, donde en el siglo IV el rey Ezana de Aksum declaró al cristianismo religión oficial. Protegida por los abruptos paisajes de las tierras altas, la fe cristiana etíope ha sobrevivido 1600 años aislada del resto de la cristiandad, lo que le ha dado una personalidad propia en la que destacan características judaizantes como el respeto del Sabbath, la tradición de circuncisión o la prohibición de consumir cerdo, entre otros.

En la charla participarán Kesis Yared y Abba Samuel, de la iglesia ortodoxa tewahedo de Madrid, quienes hablarán de lo ragos definitorios de su fe, y Mario Lozano Alonso, quien realizará la introducción histórica.

Información básica

Día y hora: 31 de marzo, 20:00 h.

Lugar: parroquia del Santísimo Redentor (sala Liguori). C/ Félix Boix, 13 – Madrid.

Entrada libre hasta completar aforo.

Frases célebres (II): Taytu Betul

Frases célebres (I): Menelik II

Muerte de un gigante: Richard Pankhurst (1927-2017)

Richard Pankhurst. Foto: Tsehai Publishers.

El pasado  16 de febrero fallecía a los 89 años Richard Pankhurst, historiador y economista británico, y uno de los más grandes investigadores sobre Etiopía que aún vivían.

Hijo de Sylvia Pankhurst, la célebre sufragista inglesa, y del anarquista italiano Silvio Corio, nació en Woodford Green (Londres) el 3 de diciembre de 1927. Su pasión por Etiopía está muy relacionada con su figura materna, que en 1935 fue una ardiente defensora de la independencia abisinia frente a la invasión de la Italia fascista. Tras completar su formación doctorándose en la London School of Economics,  en 1956 él y su madre se mudan a Etiopía, donde mantendrán una relación de amistad con el emperador Haile Selassie. Sylvia falleció en 1960 en Addis Abeba, siendo enterrada en el cementerio situado frente a la catedral de la Trinidad.

Fue co-fundador del Instituto de Estudios Etíopes en 1962 y profesor de la Universidad de Addis Abeba. En 1976, tras la caída de Haile Selassie, se exilia a Reino Unido huyendo del régimen del Derg, donde impartirá clases en la School of Oriental and African Studies, entre otras instituciones. No volverá a Etiopía hasta 1986, fecha en que retoma su puesto de investigador en el Instituto de Estudios Etíopes.

En 2004, la reina Isabel II reconoció su labor por la Historia etíope nombrándole oficial de la Orden del Imperio Británico. Su intervención fue clave para el retorno del célebre obelisco de Aksum (la mal llamada Estela de Ezana) a Etiopía en 2008, tras 71 años en la romana plaza de Porta Capena, donde fue llevado por Mussolini como botín de guerra.

Todo aquel que ha querido profundizar en la historia etíope y eritrea ha tenido que consultar, en algún momento, cualquiera de sus obras. Su producción fue vastísima, centrándose en la historia económica del país, pero sin descuidar otros muchos aspectos del pasado del país. En ocasiones cooperó con su esposa, Rita. Entre sus obras, podemos destacar las siguientes:

  • 1966 – State and Land in Ethiopian History, Addis Abeba.
  • 1967 – (ed.) The Ethiopian Royal Chronicles, Addis Abeba.
  • 1982 – History of Ethiopian Towns from the Middle Ages to the Early Nineteenth Century, Wiesbaden.
  • 1983 – con G. Hancock y D. Willetts, Under Ethiopian Skies, Londres.
  • 1984 – History of Ethiopian Towns from the Mid-Nineteenth Century to 1935, Stuttgart.
  • 1997 – The Ethiopian Borderlands: Essays in Regional History, Lawrenceville.
  • 2001 – The Ethiopians: a history, Hoboken.

Se puede consultar un listado más exhaustivo en el blog de su mujer.

La figura de Pankhurst puede compararse con la de otros grandes estudiosos que trabajaron en Etiopía en el siglo XX, y cuyas obras aún son de referencia, tales como Enno Littman, Enrico Cerulli, Carlo Conti Rosini, Wolf Leslau, George W.B. Huntingford, o Tadesse Tamrat, entre otros.

Por fortuna, la familia Pankhurst continúa con la labor de Richard: sus hijos Helen y Alula son, desde hace tiempo, consagrados investigadores que han seguido la estela de su padre.

Que descanse en paz.

Etiopía: consejos de viaje

Etiopía no es un destino muy popular entre el viajero español, que sigue prefiriendo otros destinos africanos como Marruecos, Kenia, Tanzania o Sudáfrica. Sin embargo, desde hace unos años hay un creciente número de personas que eligen Etiopía como el lugar donde pasar sus vacaciones y, si se tiene la oportunidad de hablar con alguna de ellas, dirán que les dejó impresionado. Esto se explica por las enormes posibilidades de la oferta turística etíope y por la notable mejora de las infraestructuras de los últimos años.

Siendo cierto que su infraestructura turística ha mejorado mucho, sigue estando lejos de la comodidad de otros destinos más convencionales. Por ello, conviene conocer ciertos datos a la hora de planear el viaje, algunos de los cuales, curiosamente, no se mencionan en las guías o lo hacen sólo de pasada.

¿Cómo viajar? En viaje organizado o por libre.

La gran mayoría de la gente que viaja a Etiopía lo hace en algún paquete turístico. Por comodidad, quizá sea la opción más sensata, pero, como siempre pasa en estos casos, se depende demasiado del grupo, lo que resta independencia. También tiene sus ventajas, como el no tener que preocuparse por los desplazamientos, previamente organizados, o la posibilidad de ir acompañado por un guía nativo que hable español y que ahuyente a los numerosos personajes que intentarán sablear al incauto.

En nuestro caso, optamos por viajar por libre por el norte. Como podéis consultar en nuestro diario de viaje, la mayoría de los recorridos los hicimos en avión, aunque en ocasiones usamos minibuses, como los que unen Bahir Dar con Gondar, o Dire Dawa con Harar. Existen rutas de autobús que unen las principales ciudades del país, destacando las compañías Sky Bus y Selam Bus.

Usar los minibuses es toda una experiencia. Al llegar a la estación de autobuses, un grupo de personas se arremolinarán a tu alrededor para que elijas sus servicios. Normalmente, se escoge el que mejor coche pueda proveer -la seguridad vial es importante- y más lleno de clientes esté, ya que el minibus no sale hasta que no haya vendido todas las plazas. Conviene regatear los precios.

Dependiendo del gusto de cada cual, conviene realizar una advertencia: si vas a querer conocer todo el país, puedes elegir hacerlo en un viaje organizado o bien recurrir a una fórmula mixta: visitar el circuito norte por libre para después recorrer el sur con un turoperador. Comento esto porque el sur es realmente complicado para recorrerlo por libre: en temporada de lluvias, las carreteras son impracticables, lo que imposibilita que los minibuses hagan sus rutas habituales; dada la menor importancia de sus centros urbanos, las conexiones aéreas son casi nulas. Dicho esto, si alguien tiene el suficiente espíritu aventurero como para adentrarse en el sur etíope por su cuenta y riesgo, lo mejor es que lo haga en la temporada seca.

Planificando el viaje

Se dice que culturalmente hablando, existen tres Etiopías: la cristiana, que ocupa la región centro-norte; la musulmana, al este; y la amalgama de pueblos del suroeste, popularmente conocida como la “zona de las tribus” (sic). La mayor parte de los turistas eligen la Etiopía cristiana, donde se hace el recorrido clásico anular AddisBahir DarGondar-SimienAksumLalibela-Addis, otros visitan el norte y el sur, y muy pocos añaden a la combinación algún lugar de la Etiopía musulmana, escogiendo generalmente Harar.

¿Cuándo ir?

La elección de la temporada es importante dado que el clima puede condicionar mucho el viaje. El verano europeo (junio-agosto) coincide con la temporada de lluvias, lo que significa que lloverá todos los días sin excepción, lo que conviene tener en cuenta a la hora de planear el viaje, especialmente en lo tocante a vuelos y traslados por las embarradas carreteras del sur. Generalmente, se dice que la mejor época para visitar el país es septiembre, cuando empieza el año nuevo etíope, ya no llueve tanto y los paisajes están aún verdes. En marzo-abril se producen las llamadas pequeñas lluvias, días en que cae un chaparrón todos los días, generalmente a mediodía. Los meses más secos, como diciembre, gozan de buen tiempo todos los días, pero el exceso de polvo puede resultar muy molesto. En el suroeste, por sus condiciones climáticas, llueve de manera más frecuente que en el resto del país.

¿Cuánto tiempo?

Como mínimo, debemos dedicar entre ocho y diez días para conocer la ruta clásica del norte (Addis-Bahir Dar-Gondar-Simien-Aksum-Lalibela-Addis). Si a eso le añadimos el sur, de peores carreteras, habría que alargar el viaje a por lo menos tres semanas o un mes.

¿Cuánto dinero?

Aunque es un destino caro -el precio del billete de avión lo encarece mucho-, en general los gastos diarios no son muy elevados. Nosotros gastamos este verano, en 16 días, unos 2000€ por cabeza incluyendo los billetes de avión (Madrid-Addis ida y vuelta y 5 billetes internos). El precio del menú de cualquier restaurante es irrisorio -se puede comer por entre 1,5 y 2€ por cabeza-, e incluso en los más caros los precios varían entre 5 y 10€.

Guías

No hay muchas guías donde elegir para planificar el viaje, pero, al menos, en español hay dos fácilmente accesibles, publicadas por Bradt y Laertes. Sin embargo, si queremos algo más detallado sobre Bahir Dar y la zona del lago Tana, Gondar, Aksum, Lalibela, Harar y las iglesias del Tigray, recomiendo las guías de Arada Books. A día de hoy, son las mejores que existen en el mercado, con buenos mapas e información abundante sobre lugares que otras guías, por brevedad, ni siquiera mencionan. Están en inglés y se pueden adquirir en la librería Altaïr bajo demanda, o bien ya en Etiopía en Addis Abeba.

Aterrizando en Lalibela.

Elegir un vuelo

A la hora de elegir la compañía con la que queremos volar, debemos tener en cuenta qué tipo de viaje vamos a hacer: si tenemos prisa y queremos ver muchas cosas en poco tiempo, habrá que tomar varios vuelos internos. Si, por el contrario, disfrutamos de más días, a lo mejor preferimos viajar en bus o en coche privado, lo que nos permitirá disfrutar de los paisajes.

Ethiopian Airlines

La compañía nacional etíope tiene varias ventajas. La primera es que vuela directamente desde Madrid, si bien hace una escala técnica de una hora en Malta o en El Cairo, lo que acorta sustancialmente el vuelo. Cuando nosotros volamos este verano, salimos de Madrid a las 22:30 y llegamos a Addis a las 6:00 (hora local, que en verano es una hora más que en España). La segunda ventaja es que al comprar el vuelo desde España, el descuento a la hora de hacer vuelos internos es importante; en nuestro caso utilizamos cinco, así que la oferta nos abarató bastante el precio. Otro aspecto que nos gustó mucho es que nos permitiesen facturar dos maletas grandes completamente gratis y que en los siete vuelos no nos perdieran ni una sola maleta.

Turkish Airlines, Emirates, Qatar y Alitalia son otras de las compañías que unen Europa con Addis Abeba, si bien haciendo escalas que pueden llegar a ser bastante largas.

Los hoteles

La oferta hotelera en Etiopía mejora cada mes. En Addis Abeba es donde encontramos la mayor variedad. Sin embargo, en otros lugares como Gondar, Aksum o Bahir Dar, los hoteles, aún siendo muy modestos, cobran una tarifa estándar de 50$. Lalibela cuenta con alojamientos que, sin ser nada del otro mundo, valen la pena porque suelen estar ubicados en sitios desde donde se contemplan los paisajes circundantes. En Harar recomiendo la oportunidad de dormir en una casa tradicional harari (unos 15€ la noche). También existen, para el viajero más aventurero, hoteles espartanos por todo el país en los que es posible dormir por 1 o 2€. Que no se diga que no hay donde elegir…

El efecto farenji

Un blanco en Etiopía rara vez va a pasar desapercibido. Si bien cada vez más etíopes están acostumbrados a ver occidentales por sus ciudades, muchos van a acercarse al turista para saludarle mientras dicen “¡farenji, farenji!”, que significa “extranjero”. Algunos se limitarán a decir eso, otros querrán intercambiar unas pocas palabras en inglés y, sí, seguro que alguien se acerca para pedir dinero. En un país en el que la pobreza abunda, no debe extrañarnos. La mayor parte de las veces, con sonreír y seguir avanzando es suficiente, aunque en ocasiones puede resultar agobiante. Lo que nunca recomiendo es perder los papeles y comenzar a gritar, ya que puede resultar contraproducente.

Por todo el país vamos a encontrarnos a diferentes personajes sin escrúpulos que se nos acercarán para servirnos de improvisados guías. Generalmente, comienzan con una pequeña conversación en inglés (Hello, my friend, where are you from?), acto seguido se adaptan a tu paso, como acompañándote y, si tienes mala suerte y no los espantas antes (no, thank you, es la mejor fórmula), te ofrecerán una paupérrima visita guiada. Al finalizar, claro está, te pedirán una tarifa abusiva por sus servicios.

En caso de que necesitemos un guía, siempre hay que recurrir a uno oficial. En Aksum encontraremos la caseta justo al lado de la entrada del yacimiento del campo de estelas, en Gondar, el puesto está cerca del hotel Taye Belay, y en Lalibela, en la entrada del complejo de las iglesias. Con respecto a los guías, les dedicaré una entrada próximamente, ya que merece la pena advertir sobre las excursiones que se pueden contratar para evitar abusos.

Los niños

Etiopía, donde la media de edad es 18,9 años, es el país de los niños. Se vaya donde se vaya, es inevitable encontrárselos. En muchos sitios, se acercarán al turista en grandes grupos gritando “¡farenji, farenji!” y pidiendo dinero, lápices o chucherías. El propio gobierno etíope pide que no se les dé nada, por cruel que pueda parecer, ya que así se les anima a abandonar la escuela para practicar la llamada mendicidad turística. En algunos sitios esta práctica está siendo erradicada, como en Lalibela, donde una ONG local alimenta y cubre las necesidades de los más pequeños para que así no tengan que recurrir a la mendicidad. Cuando nosotros estuvimos en dicha ciudad en agosto de 2016, la mayor parte de los niños jugaban en la calle, te saludaban y se acercaban a hablar algo en inglés, pero, por fortuna, no pedían nada.

Riesgos para el viajero

Problemas de salud

La salud es lo más importante cuando se viaja -y para todo lo demás, por supuesto-, y también lo que más se puede resentir en un viaje. La mayor parte de los problemas que uno puede experimentar en el país son de tipo sanitario, lo que hace importantísimo que contratemos un buen seguro de viaje antes de partir.

Hay una serie de vacunas que son recomendadas antes de viajar al país: fiebre amarilla, hepatitis A, triple vírica y tétanos, entre otras. Conviene consultar primero con el médico de cabecera cuáles hay que ponerse.

La principal amenaza es la diarrea, con el problema de deshidratación que acarrea. Se calcula que afecta al 50% de los visitantes, poco acostumbrados a la especiadísima cocina etíope. Generalmente se soluciona con dieta blanda y suero hidratante. Si la cosa va a más, se puede tomar el antibiótico, que normalmente lo corta con rapidez, o, si no, siempre se debe acudir a un médico local. En la mayoría de los hospitales parte del personal habla inglés. Una ventaja del país es que se puede encontrar agua embotellada con facilidad. Y si lo tuyo no son las comidas fuertes, en casi todos los restaurantes pueden cocinar algo de pasta. La fruta hay que comerla pelada y las verduras, hervidas.

También hay que evitar bañarse en aguas estancadas por el riesgo de infectarse de esquistosomiasis. La vacuna contra la rabia sólo se recomienda si se va a visitar áreas de riesgo.

La malaria

Esta terrible enfermedad es endémica en el sur del país, mientras que en el norte, al estar por encima de los 2.000 metros, sólo afecta a Bahir Dar y la zona ribereña del lago Tana. No hay que jugársela: el tratamiento profiláctico ha de seguirse al pie de la letra. Conviene tomar las pastillas de Malarone -las que menos efectos secundarios producen- antes de entrar en una zona de riesgo, y seguir tomándolas una semana después de dejar el lugar. En muchos hoteles tienen mosquitera, pero comprueba que no tenga agujeros. Con respecto al repelente de mosquitos, ha de ser de tipo DEET 50%. Su efecto dura 8 horas y ha de aplicarse en las zonas que vayan a estar expuestas. Dos consejos: adquiérelo en España, ya que en Etiopía es difícil de conseguir, y nunca lo metas en la maleta de mano, ya que en el control del aeropuerto te lo quitarán al ser un aturdidor. Mételo siempre en el equipaje a facturar.

Seguridad. Pequeños hurtos

Etiopía es de los países más seguros  a los que uno puede viajar. Sin embargo, hay que decir que las recientes protestas oromo han creado una cierta situación de insegurida que en ocasiones ha acabado afectando a los turistas. Aunque recientemente el gobierno ha declarado el estado de emergencia, lo cual ha permitido estabilizar la situación (podemos imaginarnos cómo), conviene consultar antes de partir las indicaciones de seguridad del ministerio de exteriores español, francés o británico.

Los robos son raros en el país, pero hay que tener cuidado con la cartera en lugares de mucho bullicio como Merkato, en Addis Abeba, o en el transporte público. Los robos con violencia a turistas son poco comunes.

Áreas donde no es buena idea acercarse

Las áreas que generalmente se desaconsejan a los turistas son: la frontera con Eritrea (no son raros los intercambios de disparos), la zona del Ogaden, donde abunda el bandidaje herencia de la antigua guerrilla, la frontera con Sudán del Sur y ciertas zonas del Danakil. Si se opta por visitar este espectacular desierto, conviene hacerlo siempre en un grupo guiado y protegido por escolta, ya que varios turistas han sido asesinados por grupos armados.

Estos son los consejos que consideramos más importantes. Con el tiempo, puede que dediquemos una entrada a cada uno de los aspectos, a fin de poder ofrecer más información. Etiopía es un país maravilloso que, como veis, no resulta tan difícil de visitar ni tan caro. Sin duda, uno de los futuros destinos de moda en África. ¿Os animáis a conocerlo?

#100lecturasafricanas – Día 16: “El lugar del Aire”, de Dinaw Mengestu

cabecera

La entrada de hoy forma parte de algo mucho más grande, la iniciativa #100lecturasafricanas, diseñada por Sonia Fernández Quincoces para visibilizar, durante 100 días, las ricas literaturas que existen en el continente africano.

portada-el-lugar-del-aireEl lugar del aire

El libro que voy a comentar, El lugar del Aire, es obra del escritor estadounidense de origen etíope Dinaw Mengestu. Lo recomiendo primero porque me gustó mucho, y segundo porque no es fácil encontrar autores etíopes traducidos al castellano, a pesar de la importante tradición literaria etíope.

Como hijo de inmigrantes africanos, las novelas de Dinaw Mengestu tienen mucho de autobiográficas. En El lugar del aire, la trama gira alrededor de Jonas, hijo de una pareja de migrantes etíopes que huyen del régimen de Mengistu. Él es un aspirante a escritor con grandes carencias emocionales y propenso a mentir, consecuencia de una infancia marcada por la violencia y la falta de amor en el matrimonio de sus padres, casados en Etiopía por conveniencia.

En plena crisis con su pareja, Jonas decide replicar el viaje de novios de sus progenitores por Estados Unidos, el cual se convierte en una reflexión y búsqueda de su propia identidad. Conoceremos el duro relato de la emigración de su padre de Etiopía a Estados Unidos, las desilusiones de un matrimonio que nunca debió celebrarse y, también, los sueños rotos y las dificultades de los inmigrantes para alcanzar el supuesto Sueño americano.

Para terminar, sugiero la lectura de sus otras obras. Éstas son Children of Revolution, publicada en 2007, y Todos nuestros nombres (Lumen, 2015), donde se observa que el tema del migrante africano en América es uno de los favoritos del autor.

Si quieres ampliar más sobre la figura y obra de Dinaw Mengestu, puedes leer el artículo que escribí para un curso en Wiriko, o el que publiqué anteriormente en Reino de Aksum.

En otras webs:

Diario de un viaje por Etiopía – Aksum, la ciudad santa de Etiopía (VI)

27-estelas-de-aksum

Campo de estelas de Aksum: las estelas 2 y 3.

El viaje de Gondar a Aksum lo hicimos en avión para intentar ahorrarnos el largo trayecto en minibús, que dura unas seis horas –con suerte y buen tráfico- y exige cambiar en Shire a otro minibús. Pero tuvimos mala suerte con el tiempo, ya que una tormenta fortísima provocó la cancelación de nuestro vuelo, teniendo que esperar un día más en Gondar. El avión hace escala en Lalibela, por lo que en total dura un poco más de una hora y media.

Una vez en Aksum, entramos a la ciudad por su barrio más moderno. La carretera del aeropuerto se transforma en una bonita avenida de palmeras y acacias jalonada por multitud de edificios en construcción, bastantes de ellos acristalados, probablemente destinados a ser hoteles. Nuestro hotel es uno de los muchos que han aparecido en los últimos años y, aunque es relativamente nuevo, ya parece algo ajado. Por lo que pudimos ver, es lo común en todos los establecimientos turísticos de Aksum.

La ciudad actual no refleja apenas nada de su antigua gloria, cuando entre los siglos III y VII de nuestra era dominaba las rutas comerciales que unían el Índico con el Mediterráneo por el Mar Rojo. Y es que Aksum es, salvando las distancias, la Roma etíope por la gran cantidad de ruinas que alberga, y también por su significación religiosa para los etíopes.

Los primeros restos arqueológicos que podemos ver los encontramos en el parque de Ezana, un jardincillo triangular casi completamente ocupado por un bar. En él hay numerosos restos de capiteles, basas de columnas e incluso una de las inscripciones trilingües de Ezana.

28-estelas-1-2-y-3

Estelas 1 (rota en el suelo), 2 y 3.

El parque de las estelas y Santa María de Sión

Desde la plaza central, presidida por un enorme sicomoro, caminamos hacia el parque de las estelas por una avenida adoquinada. A nuestra derecha, en una pradera, yacen los restos de varios tronos ceremoniales, tallados en granito y otras piedras resistentes para conmemorar las hazañas de los reyes aksumitas. Al fondo, dominando una gran plaza, se alzan las estelas que dan fama a la ciudad. Pero, ¿quién y por qué se construyeron?

Por lo que sabemos, las estelas más altas y elaboradas marcaban los lugares de enterramiento de la realeza. Sin embargo, no se han encontrado inscripciones que nos indiquen a qué reyes pertenecían exactamente. De las varias decenas de estelas, las más importantes son tres, datadas hacia el siglo III y talladas en granito. La estela número 1, de 33 metros de alto y 517 toneladas de peso, yace rota en el suelo, rompiéndose probablemente cuando estaba siendo erigida. Tallada en sus cuatro lados representando un palacio de varias plantas, es más alta que cualquier obelisco egipcio. A su lado se han encontrado los restos de un gran edificio funerario subterráneo, bautizado como el Mausoleo.

29-tumba-del-mausoleo

Pasillo central del Mausoleo.

La estela 2, llamada de Ezana, con 24 metros de altura, fue llevada por los italianos en 1937 como trofeo a Roma, siendo devuelta a Etiopía en 2008. Por último, la número 3, la única que se ha mantenido siempre en pie, mide 21 metros y no está tallada en su cara posterior, siendo probablemente la más antigua de todas ellas. Cerca de las estelas podemos visitar otros sitios de interés, como el museo arqueológico o las tumbas de la Puerta Falsa y de los Arcos de Ladrillo.

Frente a las estelas, en la misma plaza, se encuentra la iglesia de Santa María de Sión, distinguible por su gran cúpula de estilo neobizantino. Construida por Haile Selassie en la década de los 60, es el mayor templo cristiano de Etiopía. No en vano, sustituye como catedral a la más modesta iglesia original, ubicada en el recinto llamado “el monasterio”, vetado a las mujeres. Tanto la iglesia nueva como la vieja, junto con la capilla de las Tablas, forman el recinto más sagrado de la iglesia etíope.

Y es que la iglesia antigua de Santa María de Sión ocupa el lugar de un templo mucho mayor construido por el rey Ezana en el siglo IV, probablemente la primera iglesia cristiana del país. Desde su fundación funcionó como sede del abuna, el único obispo consagrado por Alejandría y máxima autoridad de la ortodoxia tewahedo, que hoy reside en Addis. El templo actual es mucho más modesto en dimensiones que el original, ya que fue destruido dos veces, por la reina Gudit en el 980 y durante la yihad de Ahmad Graññ (1529-1543), y reconstruido por el emperador Fasiladas en el siglo XVII.

32-capillas-del-arca-de-la-alianza

La capilla nueva y la vieja de las Tablas, donde se guarda el Arca de la Alianza.

El Arca de la Alianza

Detrás de la iglesia antigua, observamos dos pequeñas capillas cupuladas. La primera, de color verde, tiene un aspecto avejentado y se dice que en su interior se guarda nada menos que el Arca de la Alianza; a su lado, otra capilla nueva de cúpula dorada espera su turno como nuevo refugio de tan importante reliquia.

¿Cómo llegó el Arca desde Jerusalén a Aksum? La leyenda nos dice que fue Menelik, primer emperador de Etiopía y fruto del breve romance entre Salomón y la reina de Saba, quien se la robó a su padre cuando le visitó una vez cumplida su mayoría de edad. Los israelitas no pudieron alcanzar a los ladrones, ya que el Arca deseaba abandonar Jerusalén e instalarse en Aksum, lo que les permitió viajar a gran velocidad. Desde entonces, según la tradición, el Arca permanece custodiada en su capilla, sin que nadie más que el guardián pueda entrar en ella. Obviamente, esto es más un mito que una realidad, ya que en el siglo X a.C., que es cuando esta historia supuestamente tuvo lugar, ni siquiera había asentamientos sabeos en la región.

Los restos arqueológicos del norte y Abba Pantalewon

Volviendo al campo de estelas, conviene perderse por el bonito parque que, a orillas del torrente Mai Hejja, nos lleva hacia las afueras de la ciudad por su parte norte. El jardín está lleno de estelas ya no tan espectaculares como las reales, pero que crean un conjunto pintoresco. Una de ellas dicen que muestra al Arca de la Alianza –aunque en realidad parece más bien un edículo de aspecto grecorromano- y la usan como evidencia de que el Arca está realmente en la ciudad.

33-mai-shum

Mai Shum, también conocido como los Baños de la reina de Saba.

Cerca de allí hay un gran estanque artificial, el Mai Shum, al que se le conoce con el poético nombre de los Baños de la reina de Saba. Excavado en época aksumita, fue ampliado en los siglos siguientes y, según cierta teoría, es el estanque que da nombre a la ciudad (Ak-Shum significaría “jefe del agua”). Merece la pena subir la cuesta que nos lleva al decadente hotel Yeha, que tiene unas vistas espectaculares sobre el campo de estelas (y podremos ver los numerosos monos que habitan la zona).

34-vista-de-aksum-desde-el-hotel-yeha

Vista de Aksum desde el hotel Yeha.

A escasos 300 metros del Mai Shum, encontramos una humilde caseta donde se esconde una de las inscripciones trilingües del rey Ezana. Tallada a comienzos del siglo IV, conmemora la victoria de Aksum sobre los beja en tres lenguas: griego, sabeo y ge’ez. Data del período pagano de Ezana, anterior a su conversión al cristianismo hacia el 340, ya que está dedicada al dios de la guerra, Mahrem.

35-tumba-de-gebre-meskel

Entrada a la tumba de Gebre Meskel.

Aún más a las afueras de la ciudad, todavía encontramos más restos arqueológicos, mostrando que el tamaño de la Aksum antigua era mucho mayor que el de la actual. A dos kilómetros del campo de estelas, se hallan las tumbas de los reyes Kaleb y Gebre Meskel, quienes gobernaron en el siglo VI. Se trata de dos buenos ejemplos de arquitectura aksumita, destacando el trabajo de la piedra en ambas. Originalmente, fueron concebidas como criptas funerarias de los edificios gemelos que se alzaban sobre ellas, tradicionalmente considerados bien iglesias, bien palacios.

37-camino-a-abba-pantalewon

El bucólico camino que lleva a Abba Pantawelon.

Si seguimos por el camino más allá de las tumbas, llegaremos a la iglesia de Abba Pantalewon, ubicada en la cima de una montaña cónica. El paseo merece la pena por lo bonito del paisaje, especialmente durante la temporada de lluvias. Este monasterio es uno de los más antiguos del país, fundándose en el siglo VI por el santo que le da nombre. Se puede visitar el tesoro y la iglesia inferior, pero la superior, accesible tras subir 44 escalones, no permite la entrada de mujeres. Junto a ella pueden verse algunos restos de un santuario pagano y, por supuesto, disfrutar de unas vistas espléndidas sobre Aksum y su comarca.

36-restos-del-palacio-de-dungur

Restos del palacio de Dungur.

El palacio de Dungur y el campo de estelas de Gudit

A escasos dos kilómetros al oeste del centro, yacen los restos de un gran palacio, el de Dungur, al que tradicionalmente se le denomina de la reina de Saba. Sin embargo, es muy posterior, habiendo sido construido entre los siglos IV y VI de nuestra era. Perteneció a algún miembro de la élite social y reproduce el esquema clásico del palacio aksumita: en el centro de un gran patio, elevado sobre un podio, se eleva el pabellón que albergaba la sala de audiencias y las habitaciones principales; alrededor del patio se distribuían las habitaciones de los criados, las cocinas, y otras dependencias auxiliares. La sofisticación del edificio incluye desagües y los restos de un posible sistema de hipocausto.

Justo enfrente se encuentra el campo de estela de Gudit, quizá el cementerio más antiguo de la ciudad, datado entre los siglos II y IV de nuestra era. Aunque en origen pudo albergar más de 600 estelas, ahora sólo unas pocas permanecen en pie. Su nombre deriva de la reina Gudit, un oscuro personaje que destruyó Aksum en el siglo X.

Hay muchos más lugares de interés arqueológico en Aksum y su área circundante. A hora y media en coche se puede visitar el templo de Yeha, el más antiguo del país (Ss. VII-V a.C.), y que supone una de las excursiones más populares entre los turistas. Pese a todo, no disponemos de mucho tiempo y debemos partir hacia la siguiente etapa de nuestro viaje: Lalibela.

¿Qué está pasando en Etiopía? (II). Una crisis que se vuelve crónica

Última actualización: el gobierno etíope declaró el 8 de octubre el estado de emergencia, que estará en vigor seis meses.

Ya hablé hace un par de meses de cómo la situación política en Etiopía está entrando en una peligrosa espiral de violencia.  Lamentablemente, desde que escribí esa entrada hasta el día de hoy, la situación, en vez de mejorar, ha empeorado notablemente. Aunque la mayoría de las protestas están ocurriendo en el estado federal de Oromia, también se han extendido a otros vecinos, principalmente en el de Amhara. Por eso, en lugar de protestas oromo prefiero hablar de protestas civiles, ya que han dejado de ser exclusivas de un grupo étnico.

La raíz del poder tigriña, o cómo el 6% manda al 94% restante

Durante la guerra civil que llevó a la caída del Derg en 1991, la milicia del TPLF (Frente de Liberación del Pueblo Tigriña) fue la que llevó la voz cantante en las operaciones militares, especialmente tras la batalla de Indesellasie (Shire), en 1989.  El TPFL está integrado en el EPRDF, un partido compuesto por otras organizaciones de base étnica amhara y oromo, y que desde 1991 es quien lleva las riendas del país. En cualquier caso, en él son los tigriñas quienes mandan.

Aunque en 1995 se aprobó una constitución modélica que convertía a Etiopía en un estado federal dividido en estados regionales de base étnica, pronto el gobierno del primer ministro Meles Zenawi, el nuevo hombre fuerte del país, comenzó a restringir la democracia. La oposición fue cada vez perdiendo más escaños en el parlamento de la nación, hasta el punto de que en 2015 el EPRDF ganó 500 de los 547 diputados de la cámara. Las acusaciones de fraude y las protestas no lograron cambiar ni un ápice del descarado resultado.

La hora de Oromia

Tras la muerte del carismático Meles Zenawi, en 2012, le sucede Hailemaryam Desalegn, de la etnia wolayta. Aunque tanto el presidente -un oromo- como el primer ministro no son tigriñas, lo cierto es que la mayor parte de los altos cargos de la administración pertenecen a esta etnia, lo que provoca no pocas tiranteces entre los otros grupos del país, especialmente en los oromos, que son el 35% de una población de 100.000.000 de habitantes. Los oromo aseveran estar infrarrepresentados tanto a nivel gubernamental como a nivel del reparto del presupuesto nacional.

Si a esto le añadimos que el crecimiento económico etíope está siendo espectacular, con cifras anuales por encima del 10% anual, cabe preguntarse hasta qué punto existe un reparto económico justo. Y la respuesta es que no lo hay. Las propias medidas de control de la economía que se ejercen desde el gobierno dificultan la más que necesaria liberalización económica, a la que hay que sumar la existencia de una red clientelar de personas afines al gobierno que son quienes controlan los grandes sectores económicos. Por poner un ejemplo, la tasa impositiva por la compra de un vehículo nuevo en Etiopía alcanza tales precios que lo vuelven prohibitivo para la inmensa mayoría de la población. De ahí que el parque automovilístico del país sea increíblemente viejo.

La bonanza económica ha facilitado la aparición de una nueva clase media urbana y rural. Las universidades creadas en los últimos años albergan a 700.000 estudiantes y han egresado a 500.000 titulados. Existen 46.000.000 de teléfonos móviles y 13.000.000 de etíopes tienen conexión a internet. Nos encontramos, pues, ante un grupo social que comprende los problemas sociales y exige cambios.

Como podemos ver, el caldo de cultivo ideal para las protestas está servido: dictadura, discriminación, corrupción política, gestión económica ineficiente y así un largo etcétera.

Feyisa Lilesa y el símbolo de una lucha

Habrá que esperar a los Juegos Olímpicos de Río para que la crisis etíope comience a interesar a la mayoría de los medios de comunicación internacionales.  En la maratón olímpica , el atleta oromo Feyisa Lilesa, segundo en la prueba, cruza la línea de meta con los brazos cruzados por encima de su cabeza. El gesto, utilizado durante las protestas oromo, supuso un buen altavoz para unas protestas hasta entonces ignoradas por la prensa. El atleta rehusó volver a Etiopía por miedo a posibles represalias.

El 3 de septiembre, un incendio en la cárcel de alta seguridad de Qilinto, en Addis Abeba, mató a 23 personas, siempre según fuentes del gobierno. El lugar es famoso como centro de detención de presos políticos.

Muchos de los manifestantes señalan a la etnia tigriña, la dominante en el gobierno de la nación, como la responsable de las matanzas. Lamentablemente, esto ha provocado que muchos tigriñas hayan sido atacados en septiembre en el estado regional de Amhara, haciendo que muchos tuvieran que huir de Gondar a Sudán.

Avalancha mortal en Bishoftu

El 2 de octubre, la ciudad de Bishoftu (Debre Zeyit), a 40 kilómetros al sur de Addis Abeba, acogió la celebración del festival religioso del Irreecha, en el que los oromo agradecen a su deidad suprema, Waaqa, los bienes obtenidos. Lo que estaba siendo una jornada festiva se transformó pronto en una protesta política, ya que algunos participantes empezaron a ondear banderas del OLF (Oromo Liberation Front, un partido nacionalista considerado terrorista por Addis Abeba) y a gritar consignas contra el gobierno. A fin de dispersar la multitud, la policía comenzó a lanzar pelotas de goma y realizar disparos al aire, provocando que la gente se asustase formando una estampida que provocó 55 muertos.

Desde ese día, las protestas no han cesado, a pesar de que Addis Abeba declarase tres días de luto oficialAlgunos de los medios partidarios del gobierno han realizado acusaciones tan delirantes como que las protestas están respaldadas por Egipto, país con el que Etiopía mantiene tensas relaciones diplomáticas por el asunto de las aguas del Nilo, y Eritrea, cuya hostilidad hacia Etiopía es más que patente.

El 5 de octubre se supo que el gobierno había ordenado la detención del periodista Seyoum Teshome, conocido crítico del modo de actuación de la policía durante las protestas. Etiopía se ha convertido en uno de los países más opresivos con el periodismo. En esa misma fecha, saltó a la luz la muerte de una investigadora estadounidense, apedreada en su vehículo cuando transitaba por las afueras de la capital. Un hecho inusual que se ha querido vincular con la inseguridad creciente que vive el país.

¿Y ahora, qué va a pasar?

Mientras tanto, el gobierno etíope sigue a lo suyo. En lugar de abrirse a la posibilidad de comenzar una vía aperturista e implementar reformas que lleven hacia un sistema plenamente democrático, realiza cambios en los altos cargos más destinados a maquillar el supuesto nuevo reparto étnico del poder que a suponer una verdadera apertura política. El más reciente, el nombramiento de nuevos miembros de la cúpula militar, en el que los generales tigriñas pasarán de ser mayoría  a cuatro de un total de doce.

Aunque las movilizaciones populares están poniendo al gobierno etíope muy nervioso, éste aún tiene la sartén por el mango. La mayor parte de las fuerzas de seguridad le son fieles, principalmente porque ven bien los logros económicos obtenidos hasta la fecha. El mayor problema consiste, a mi juicio, en que la situación se vuelva crónica y, cada dos por tres, hablemos de centenares de muertos en protestas. Eso por no hablar de un riesgo de guerra civil interétnica, algo que ya algunos miembros de la oposición han sugerido. El gobierno ha de dar su brazo a torcer y comenzar un proceso de diálogo político que permita los cambios sociales y económicos que la mayoría de los etíopes ansían. Tal y como gritan los que salen a la calle a protestar, matar no es la respuesta a nuestras quejas.

 

La fiesta de Meskel (መስቀል)

meskel

Cuadro “Demera”, de Afewerk Tekle (1974). Museo Nacional de Etiopía.

Tras el año nuevo etíope, la siguiente gran fiesta en el calendario es la de Meskel (መስቀል Mäsqäl), en la que se celebra el hallazgo de la Santa Cruz por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Por las diferencias de calendario, cae el 17 del mes de Mäskäräm, que coincide con el 27 de septiembre del calendario gregoriano.

santa-elena-y-la-cruz

Santa Elena y la Cruz. Jan Van Eyck. Fuente: Wikimedia.

Los orígenes de esta festividad se remontan al siglo IV de nuestra era, cuando la emperatriz Elena viaja a Jerusalén para peregrinar a los santos lugares y, de paso, encontrar la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Desesperada por no poder encontrar tan preciada reliquia, se dice que, cuando quemaba grandes cantidades de incienso para pedir al Espíritu Santo que la ayudase, se formó una densa humareda con forma de arco que la guió al lugar donde estaba enterrada la Cruz. Inmediatamente, la reina ordenó excavar en aquel lugar, hallando pronto el objeto de su deseo. Como agradecimiento, y para anunciar a toda Tierra Santa que había logrado su objetivo, subió a un monte y encendió una hoguera.

La fiesta en sí, celebrada en todo el territorio cristiano del país, se compone de dos días. En el primero, dämära (el 16 de Mäskäräm / 26 de septiembre), se organiza la gran hoguera (dämära) en la que, a imitación de Santa Elena, se queman varias ramas atadas de forma cónica y en cuya punta se han colocado varias flores meskel. Previamente, y tras asistir a misa, la gente colabora añadiendo más leña mientras los sacerdotes la rodean dando bendiciones, quemando incienso y rezando. Al caer la noche, la dämära arde, siendo especialmente popular la que se prepara en la Meskel Square de Addis Abeba. Mientras arde, mucha gente enciende sus velas, creando un ambiente especialmente sobrecogedor.

Muchas personas pasan la noche junto al fuego, cantando, bailando o simplemente calentándose con él. Al día siguiente, ya en el día de Meskel, es normal que quien quiera se aproxime a los rescoldos de la hoguera para, con la ceniza, hacerse una marca en forma de cruz en la frente. El resto de la jornada se emplea en comidas familiares y visitando a amigos y conocidos.

8 - Meskel Square

La plaza principal de Addis Abeba, Meskel Square, recibe su nombre porque allí se organiza la gran dämära.

Diario de un viaje por Etiopía – Bahir Dar y el lago Tana (III)

4-cataratas

Las cataratas del Nilo Azul.

Continuamos nuestro recorrido por Etiopía en el tercer episodio de nuestro diario de viaje. El original se publicó el 28 de agosto en el diario digital leonés ileon.com. Todas las fotos y vídeos han sido tomados para este blog.

Bahir Dar es la principal ciudad a orillas del lago Tana y, por ello, la mejor base para explorar la zona. Para llegar allí desde Addis elegimos el avión, ya que el trayecto dura media hora y te ahorra las aproximadamente nueve o diez horas del mismo viaje en bus.

Comparada con Addis Abeba, Bahir Dar resulta una ciudad sorprendentemente limpia y ordenada, con sus amplias calles de trazado regular y sus avenidas flanqueadas de palmeras. No en vano, los locales se enorgullecen de la buena presencia de su ciudad, y dicen que sólo la sureña Hawassa, igualmente ubicada junto a un lago, puede competir con ella en belleza. Pasear por ella es una delicia, aunque de nuevo el farenji sea el centro de atención. Pese a su aspecto pulcro, la ciudad en sí no tiene gran atractivo para el turista, aunque es la opción más apropiada para conocer las cataratas del Nilo Azul y las islas del lago Tana.

1-bahir-dar

Las limpias y ordenadas calles de Bahir Dar.

En el límite oriental de la ciudad se encuentra la salida del Nilo Azul (Abbay, para los etíopes) del lago Tana. El puente cercano resulta un punto excepcional para divisar al amanecer los célebres hipopótamos del Tana, a los que ya el jesuita Pedro Páez describió en el siglo XVII como caballos de mar, los animales más peligrosos de la zona.

Bahir Dar tiene un problema añadido que es el de la malaria. Los mosquitos transmisores de esta peligrosa enfermedad no existen a una altitud superior a los 2.000 metros, y, por lo tanto, no se encuentran en la mayor parte de las Tierras Altas etíopes. Bahir Dar, a 1800 metros y a orillas de un gran lago, es la excepción. Aunque la malaria aquí es más rara que en las zonas del sur del país, sí que es posible que durante nuestra visita haya un brote, por lo que es necesario extremar las precauciones. Entre los objetos necesarios en todo viaje a Etiopía hay que tener un repelente de tipo DEET (cuesta alrededor de 11€ y debe facturarse en el aeropuerto porque no se admite en el equipaje de mano), ropa de manga larga y pastillas de Malarone, el medicamento profiláctico más eficaz y que menos efectos secundarios provoca. Los mosquitos que transmiten malaria sólo pican de noche, haciendo obligatorio pernoctar en hoteles con mosquitera.

Tiss Abay, las cataratas del Nilo Azul

Las cataratas de Tiss Abay son una de las atracciones más célebres del país. Durante siglos, fueron de las más espectaculares del continente africano, comparables incluso con las célebres cataratas Victoria gracias a sus 400 metros de anchura y entre 37 y 45 metros de altura. Hoy esto ha cambiado debido a la construcción, en 2003, de una presa de producción eléctrica muy cerca de las cataratas; esto hace que el caudal del agua disponible se reduzca mucho, especialmente en la estación seca o cuando la central produce electricidad. Por fortuna, la próxima inauguración de la Presa del Renacimiento Etíope, en 2017, supondrá el cierre de la presa de Titissat, lo que hará que las aguas del Nilo Azul vuelvan a precipitarse con toda la espectacularidad de antaño.

camino-a-tiss-abay

Camino a las cataratas.

Actualmente, existen numerosas pequeñas empresas que organizan excursiones a las cataratas y a las islas del lago. Conviene tener cuidado y elegir una que tenga oficina cerca del muelle de Bahir Dar (ubicado entre la iglesia de San Jorge y el hotel Ghion), sin dejarse engañar por los numerosos “guías” no oficiales que recorren la ciudad buscando clientes a los que engañar con precios abusivos. Mención especial merecen algunos guías ofrecidos por hoteles, ya que sus tarifas pueden duplicar las de los guías oficiales de la zona del muelle.

Las cataratas del Nilo Azul se pueden visitar sin necesidad de excursión organizada. Basta con acercarse a la estación de autobuses de Bahir Dar y buscar uno de los numerosos autobuses o minibuses que cubren el trayecto entre la ciudad y el pueblo de Tissisat cada día. Obviamente, ésta es la opción más barata, aunque hay que tener en cuenta que en un tour organizado (sobre 9€) dispondremos de un vehículo más cómodo y moderno que nos hará más llevadera la hora larga que se tarda en llegar a Tissisat. Actualmente, la carretera se halla en pleno proceso de mejora y atraviesa varios pueblos que sirven de escaparate a la vida rural del estado regional de Amhara.

Aunque las cataratas hayan perdido parte de su espectacularidad, siguen siendo altamente recomendables, especialmente por el paisaje que uno disfruta de camino a ellas. Para visitarlas hay que calcular que emplearemos, al menos, medio día.

Lo primero que hay que hacer es pagar la entrada del parque nacional (100 birr), cuya taquilla se encuentra al final del pueblo de Tissisat. Cerca de allí sale un camino que es el que debemos tomar para comenzar a descender la garganta del Nilo Azul. Rodeados por una exuberante vegetación, pronto se alcanza el mal llamado Puente de los Portugueses, un bonito puente de arcos de medio punto construido en 1626 por orden el emperador Susenyos, quien empleó a un arquitecto hindú venido con los jesuitas –principalmente portugueses pero también españoles- que, en aquel momento, intentaban extender el catolicismo por tierras abisinias.

3-puente-de-los-portugueses

El puente de los portugueses sobre el Abay o Nilo Azul.

Una vez cruzado el puente, dejamos el Nilo a nuestra izquierda para seguir ascendiendo camino a las cataratas. El paisaje se vuelve cada vez más verde y espectacular. Sin embargo, notaremos que cada cierto tiempo nos acosan niños y jóvenes locales que intentan vendernos cosas. A menos que se esté realmente interesado en comprar algo tras un arduo regateo, lo más sensato es pasar de largo, aunque no dudarán en seguirnos.

Finalmente, llegamos a nuestro destino. El camino, al serpentear por una colina enfrente de las cataratas, sirve de mirador. El espectáculo es soberbio: podemos observar los cuatro canales que forman las cataratas: los tres de la izquierda son los más pequeños, mientras el de la derecha es el que más caudal aporta. Es un espectáculo soberbio que hace que la caminata merezca la pena.

Conociendo el lago Tana y sus monasterios

El lago Tana es el mayor de Etiopía, con una forma circular que recuerda a la de un gran espejo. De origen volcánico, sus 3.000 km2 están jalonados de pequeñas islas de exuberante vegetación que esconden preciosos monasterios. Su longitud máxima es de 72 km, muy equilibrada con respecto a su anchura máxima, de 68 km. Con una profundidad máxima de 14 metros, tiene un volumen de más de 29.000 km3, siendo el río Abbay su único desagüe.

Existen varias maneras de explorar el lago. La primera, que es asimismo la más solicitada por los turistas, consiste en un recorrido en barco por diferentes islas. La segunda, más romántica, supone cruzar el lago en el ferry que, con dos frecuencias semanales, va de Bahir Dar a Gorgora, al norte. La tercera opción, excepcional si se tiene tiempo y medios, implica rodear el lago en coche de alquiler, permitiendo conocer zonas poco holladas por los turistas.

5-puerto-de-bahir-dar

Vista del puerto de Bahir Dar.

Obviamente, por falta de tiempo elegimos la primera opción. Las empresas que organizan los viajes ofrecen varios paquetes que pueden abarcar medio día o un día entero. Los de medio día (entre 4 y 6 horas) abarcan las islas más cercanas a la ciudad, mientras que los de día completo llegan a la isla de Dek, la más grande del lago, permitiendo visitar los espectaculares monasterios de Narga Selassie y Daga Istifanos.

Nosotros nos inclinamos por la opción de medio día. La empresa nos fue a recoger al hotel a las ocho de la mañana, llevándonos al muelle donde embarcamos con un grupo mixto de suizos y etíopes.

La primera isla que visitamos apareció ante nosotros cubierta completamente de árboles, algo común en todas las del lago. En ella se puede visitar el monasterio de Entonis Eyesus, que no tiene un gran valor histórico-artístico, aunque las pinturas que cubren el muro del maqdas de la iglesia son interesantes para entender la reinterpretación moderna del Segundo Estilo Gondarino.

Cerca de ella se ubica otra isla, la cual alberga al monasterio de Kibran y Gabriel. De los más antiguos del lago, fue fundado en el siglo XIV. La iglesia, circular, data del siglo XVII y cuenta con un pórtico de arcos semicirculares. En su interior hay una importante colección de frescos del Primer Estilo Gondarino. No muy lejos encontramos el “museo” del monasterio, donde hay una interesante colección de manuscritos y objetos litúrgicos. Desgraciadamente, el acceso al recinto está prohibido a las mujeres.

8-iglesia-de-azewa-maryam

La iglesia del monasterio de Azewa Maryam.

Las siguientes dos paradas en nuestro viaje lacustre se encuentran en la península de Zege. El primer monasterio a visitar es el de Azewa Maryam, también fundado en el siglo XIV. El camino desde el muelle hasta el recinto no tiene pérdida gracias a los numerosos puestos de venta de recuerdos que lo flanquean. Desde el punto de vista estético, es el más bonito que vamos a visitar porque al ser restaurado se recuperó su techumbre original de paja, en lugar de los feos tejados de uralita que suelen coronar las iglesias antiguas. El interior cuenta con una espléndida colección de pinturas murales datadas entre los siglos XIX y XX.

11-panel-de-los-santos-ecuestres-ura-kidane-mehret

Panel de los santos ecuestres de Ura Kidane Mihret. Segundo estilo gondarino.

La siguiente iglesia, artísticamente la más relevante, es la del monasterio de Ura Kidane Mihret, a 1,4 km de Azewa Maryam. Se puede alcanzar andando o en bote. Fundada también en el siglo XIV, el interior del templo está profusamente decorado, incluyendo las vigas del techo. El conjunto mural fue pintado por varios artistas entre los siglos XVIII y XX. Cabe destacar el panel de los santos a caballo y de la Transfiguración, considerado el más antiguo del templo y una de las joyas del Segundo Estilo Gondarino. No hay que olvidar el museo, ubicado muy cerca de la iglesia, donde se exponen los manuscritos de la biblioteca monacal.

Lugareños a orillas del Tana. Península de Zege.

La última isla que visitamos fue la que alberga el monasterio de Dabra Maryam. Sabemos de la existencia de un monasterio en este mismo lugar desde el siglo XIV, pero, por desgracia, fue destruido durante el Zemene Mesafint (siglo XIX), por lo que la actual iglesia no tiene prácticamente valor artístico alguno. Sin embargo, merecer la pena acercarse porque la isla es un lugar muy popular entre los lugareños al ser la más cercana a Bahir Dar, y en ella se puede comer pescado fresco.

14-tankwa

Un muchacho a bordo de su tankwa.

Los wayto, pueblo que tradicionalmente se dedica a la pesca en el lago, suelen ser vistos cerca de la isla en sus tankwa, la embarcación tradicional hecha de tallos de papiro. Precisamente aquí conocimos a Abraham, un adolescente que hablaba un inglés impecable, y a su hermana pequeña Azeda, una preciosidad de dos años que nos miraba semiescondida con mucha curiosidad. Abraham nos dijo que su hermana era la primera vez que veía a un farenji, y que por eso nos observaba con tanta atención. También nos contó que él cruza todos los días el lago en su tankwa para ir a la escuela. Una vez que llega a Bahir Dar, todavía le toca andar 45 minutos hasta su colegio. Aunque sea un tópico muy manido, ante este tipo de situaciones lo primero que uno piensa es en lo afortunados que somos los europeos.

Los ojos de la pequeña Azeda no nos perdían de vista…

En la isla de Dabra Maryam terminamos nuestra visita a Bahir Dar y su zona circundante. Hay muchas cosas más que nos hubiese gustado ver, pero en cualquier caso el tiempo apremia y hay que hacer las maletas para continuar nuestro viaje a Gondar, la antigua capital imperial.

Las fuentes del Nilo Azul

Pedro Páez

Pedro Páez.

Aunque algunos turoperadores sin escrúpulos vendan la salida del Abbay del lago Tana como las fuentes del Nilo Azul, en realidad se encuentran al sur del lago Tana, en la cabecera del Gilgel Abbay (Pequeño Abbay), el principal río de los 60 que nutren al gran lago. Nosotros no las visitamos en esta ocasión por falta de tiempo, pero quedan pendientes para el próximo viaje.

Pero dejemos que sea Pedro Páez, jesuita madrileño y primer europeo en visitarlas en 1618, quien nos describa el lugar:

Está la fuente al poniente de aquel reino, en la cabeza de un pequeño valle que se forma en un campo grande. Y el 21 de abril de 1618, cuando yo llegué a verla, no parecían más que dos ojos redondos de cuatro palmos de ancho. Y confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el gran Alejandro Magno y el famoso Julio César.

El agua es clara  y muy leve, según mi parecer, que bebí de ella; pero no corre por encima de la tierra, aunque llega al borde de ella. Hice meter una lanza en uno de los ojos, que están al pie de una pequeña riba donde comienza a aparecer esta fuente, y entró once palmos, y parece que topaba abajo con las raíces de los árboles que hay en el borde de la riba. Páez, P., Historia de Etiopía. Libro I, pp. 319-320. Edición en español publicada en 2014 por Ediciones del Viento (A Coruña).

Antiguas entradas

© 2017 Reino de Aksum

Tema por Anders NorenArriba ↑