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Asante, el imperio de los akan (Podcast 18 de «La Biblioteca de Tombuctú» – THDT)

Entrada Podcast 18

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

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El reino de Asante o Ashanti se conformó en el territorio central de la actual república de Ghana (no confundir con el antiguo imperio homónimo, con el que no tiene nada que ver). Originariamente, el territorio estaba habitado por un conglomerado de pueblos de diferente origen: akan procedentes del norte del límite del bosque húmedo, algunos fante y otros pueblos llegados de la actual Nigeria.

En general, cada etnia actuaba de manera independiente, comerciando con el oro y la nuez de cola, los principales productos de la región. Los numerosos grupos competían entre sí por el control de los recursos, recurriendo en no pocas ocasiones a las armas para solucionar sus diferencias.  La situación cambiará bajo el mando de Osei Tutu (1697-1731), gobernante de Kumasi, quien dirige a una primera coalición de pueblos akan para vencer a otros akan y conquistar el mercado de Tafo. Esta primera coalición tomó el nombre de Asante, que en twi significa “a quienes les gusta la guerra”. La principal amenaza provenía de dos grandes estados, Denkyira y Domaa, que exigían grandes tributos anuales a los akan.

La tradición asevera que, tras las primeras victorias militares, los líderes tribales akan se reunieron para elegir un rey que los dirigiese. En dicho encuentro, Okomfo Anokye, máximo líder religioso de los akan, hizo bajar del cielo un taburete de oro, el cual cayó justo frente a Osei Tutu, a la sazón líder de la naciente nación. Los jefes tribales reconocieron así su autoridad, ya que el taburete contenía, según Okomfo Anokye, el espíritu de todos los asante.

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Okomfo Anokye haciendo bajar del cielo el taburete dorado (Sika ‘Dwa). Fuente.

Asante fue el único estado capaz de reunir a la mayoría de los akan en un único reino. A partir de la capital, Kumasi, Osei Tutu (1695-1717) comienza la construcción delun verdadero imperio: primero conquista Daamo y luego hizo lo propio con Denkyira, el principal estado del suroeste de la actual Ghana, cuya prosperidad se basaba en el comercio esclavista con los holandeses del castillo de Elmina.

Aunque inicialmente Denkyira no quería la guerra con los Asante, el conflicto estalló en 1699 cuando intentaron imponer un nuevo tributo a los asante. Este abuso enfureció a Osei Tutu, quien conquistó Denkyira, permitiendo a los asante acceder al mar, la Costa de Oro de los europeos. Esto les garantizaba poder comerciar directamente con ellos, intercambiando oro y esclavos por armas de fuego.

Asante - Ceremonia de Yam en 1817

Los asante celebrando la ceremonia de Yam en 1817. Fuente: Wikimedia.

Opoku Ware fue el siguiente rey (Asantehene), gobernando a partir de 1720. A pesar de que tuvo que combatir a una coalición formada por Denkyira, Akim, Sefwi y Akwapim, logró derrotarlos e incluso añadió al imperio nuevos territorios en la cuenca del Volta. Al final de su reinado, los Asante gobernaban la mayor parte del territorio de la actual Ghana.

En 1764 sube al trono Osei Kwadwo, quien establece un sistema burocrático para controlar su ya extenso imperio. Para acceder al funcionariado, existían dos maneras: la primera era por adscripción a una familia noble por línea materna; y la segunda era mediante los logros personales de cada cual. Así se satisfacían las pretensiones de la nobleza y de la gente común.

Se creó también un tipo de policía, la Ankobia, que funcionaba como un ejército permanente al servicio del rey, cuyo poder crecía día a día. Aunque no pudieron evitar movimientos levantiscos, sí que podían sofocarlos con facilidad al poder ser movilizados con rapidez.

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Castillo de Elmina. Desde su construcción por los portugueses en 1482, ha funcionado como centro esclavista y de comercio con los pueblos costeros. Fuente: Wikimedia.

Los Asante construyeron así un imperio comparable con las clásicas Ghana, Mali o Songhai, aunque sus dimensiones eran mucho menores. Su estructura, sólida, mantenía bajo su control la actual república de Ghana y partes del interior de Costa de Marfil y Togo.

Los problemas para Asante comenzaron en el sur, en la costa. Mientras ellos comerciaban con los holandeses del fuerte de Elmina, los fante, otro pueblo costero, hacían lo propio con los ingleses de Cape Coast. Los ambiciosos  fante quería controlar en exclusiva el comercio con los europeos, declarando la guerra a los Asante, quienes los derrotaron en Abora en 1806. Osei Bonsu (1801-1824), llamado la Ballena, ataca también el fuerte holandés de Nueva Amsterdam, ocupándolo, y derrota a los ingleses en Anomabu. Los ingleses se vieron forzados a firmar un tratado que reconocía a los asante su dominio en la región costera.

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Extensión del imperio Asante en 1750. Fuente: AA.VV. História Geral da África. Unesco: 2010. P. 502.

El declive

Los ingleses no olvidarán esta amarga derrota. En 1824, el gobernador de Sierra Leona, McCarthy, marcha sobre el territorio asante (Primera Guerra Asante), pero es derrotado de manera estrepitosa, suicidándose para no caer en manos del enemigo.

En total hubo otras tres guerras entre Inglaterra y Asante. En la segunda (1863), la situación no terminó claramente por las graves bajas causadas por las enfermedades en ambos bandos; la tercera (1873-1874) acabó con Kumasi, la capital, saqueada y quemada por los ingleses, impresionados por el tamaño del palacio del Ashantehene.

Asante - Taburete dorado

El taburete dorado en su trono. Fuente: Wikimedia.

El fin llegó con el rey Kwaku Dwa III (1888-1896), quien envió a Londres una embajada exigiendo el respeto de su independencia, al tiempo que ponía de relieve su voluntad de ser amigo de los blancos. El gobernador inglés de Sierra Leona le pidió entablar negociaciones, a lo que el rey accedió. Cometió el error de querer llevarlas a cabo en Kumasi, ciudad en la que entró con paso franco el ejército inglés, deteniendo al rey y deportándolo a Sierra Leona. Así se acabó el glorioso reino de los akan, con la cuarta Guerra Asante. En 1900, ya como colonia inglesa, el gobernador británico cometerá la estupidez de querer sentarse en el taburete de oro del Ashantehene, lo que provocará la última guerra contra los Asante (1900).

Bajo la dominación colonial y la moderna república de Ghana el asantehene perdió su poder político. Sin embargo, el decimosexto rey , Osei Tutu II, sigue residiendo en el palacio de Kumasi y es una figura muy respetada no sólo por los asante, sino por todos los ghaneses.

El imperio de Ghana (Podcast 9 de «La Biblioteca de Tombuctú – THDT)

Podcast 9 - Ghana

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

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La sabana regada por el río Níger, en África Occidental, es la cuna de algunas de las más importantes civilizaciones de la humanidad. Aquí se desarrollaron imperios como el de Songhai, Mali o Ghana, el cual no hay que confundir con el actual estado homónimo, mucho más al sur.

La existencia de la poderosa Ghana la conocemos gracias a los trabajos de varios historiadores musulmanes, destacando Ibn Hawqal y el cordobés al-Bakri. A comienzos del siglo III de nuestra era, el pueblo soninké se instala en la vasta región situada entre las curvas divergentes de los ríos Níger y Senegal.

No sabemos mucho de ellos, aunque la tradición legendaria recogida en el Tarij as-Sudan (Historia del Sudán, de Abd al-Sadi) indica que fue fundada por una dinastía blanca de origen semita, la cual dio 44 gobernantes hasta que el mestizaje con los nativos dio lugar a una dinastía negra. Mahmud Kati, en su Tarij al-Fettash, narra que el cambio dinástico se debió a un golpe de estado orquestado por cortesanos negros, los cuales le entregaron el trono a un rey negro, el Kaya Maghan (el dueño del oro), fundador de la dinastía reinante de los Cissé.

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Mapa de la extensión aproximada de Ghana. Fuente: elaboración propia.

Ghana o Wagadu (país de los rebaños) ocupaba un amplio espacio entre los ríos Senegal y Níger, que en aquella época tenía un clima más húmedo que hoy, propiciando la ganadería y la agricultura. Se trataba de un imperio multiétnico, con pastores bereberes de origen sinjaya, y agricultores negros ba fur, soninké y songhai.

El imperio logró su máxima extensión en el siglo X, cuando controlaba el acceso a las minas de oro del sur y tenía subyugados a varios reinos (Tekrur, Walata, etc.). La economía se basaba en la agricultura de subsistencia y la ganadería, pero tenía un pilar fundamental en la actividad comercial.

Al sur se hallaban regiones cuyos ríos producían pepitas de oro en abundancia, del que Ghana actuaba como centro distribuidor hacia el Magreb. El comercio aurífero era monopolio del rey, que controlaba la distribución de las pepitas del preciado metal para evitar la devaluación. El oro circulaba sobre todo en forma de polvo, como parece confirmar el hallazgo de juegos de pesas y medidas de cantidades tan pequeñas que sólo pudieron usarse para pesar metales preciosos.

Los mercaderes magrebíes trataban de evitar a los intermediarios ghaneses viajando ellos mismos a las zonas de producción aurífera. Allí se producía el famoso comercio mudo del oro: en un punto dado, los comerciantes dejaban sus mercancías, volviendo a su campamento. Durante la noche, los nativos dejaban junto a los productos la cantidad de oro que consideraban justa. Al día siguiente, los mercaderes volvían y, si consideraban apropiada la cantidad, recogían el oro y se iban; si no, marchaban sin tocar nada, esperando que a la noche siguiente les trajeran más oro. El proceso se repetía hasta que ambas partes quedaban satisfechas. De esta manera, se evitaba el contacto directo con los musulmanes, famosos por su proselitismo religioso.

La organización política estaba encabezada por el tunka (emperador), quien todos los días realizaba dos rondas por la ciudad, dedicando la primera a impartir justicia. La sucesión al trono era matrilineal: el emperador era sucedido por el hijo de su hermana.

Existía también un Gran Consejo Real en el que también encontramos esclavos libertos e incluso musulmanes, ya que se les apreciaba especialmente por sus conocimientos técnicos.

Con respecto a la religión, la corte y, con seguridad, la mayoría de la población practicaba la religión tradicional, en la que la deidad principal era el Wagadu-Bida, el dios serpiente protector de los Cissé. El islam era tolerado en el país, permitiéndose la construcción de mezquitas y barrios musulmanes segregados.

Tegdaoust - Mezquita

Mezquita de Tegdaoust, Mauritania, uno de los principales centros urbanos de Ghana. Fuente: UNESCO.

El yacimiento de Kumbi Saleh, al sur de la actual Mauritania, se cree que fue la capital de Ghana debido a la extensión de sus restos, los cuales han sido datados entre los siglos VI y XI. La existencia de edificios de piedra y grandes extensiones de cementerios han ayudado a afianzar la idea de que éste fue el principal centro urbano ghanés. Por otro lado, al-Bakri, al describir la ciudad en el siglo XI indica que se dividía en dos grandes barrios: uno para los comerciantes y artesanos musulmanes, y otro, situado a seis millas, donde se ubicaba el palacio real. Los restos pertenecen al barrio musulmán, sin que se hayan encontrado aún los vestigios del barrio real.

El imperio de Ghana entra en decadencia en el siglo XI. En aquella época, los almorávides han comenzado a construir su imperio, interrumpiendo o desviando las rutas del comercio transahariano. El tunka Menin, hijo de Basi –los dos únicos monarcas cuyo nombre conocemos- asiste a la destrucción de Koumbi Saleh a manos de los almorávides (1076), que permitirán la existencia de Ghana a cambio de un oneroso tributo. El antaño poderoso imperio será absorbido por el pueblo sosso en el siglo XII.

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