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Cultura etíope y eritrea

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Seminario sobre Pedro Páez en la Fundación Universitaria Española

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El puente llamado “portugués” cerca de las cataratas de Titissat, Etiopía.

“Y confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el gran Alejandro Magno y el famoso Julio César”.

Pedro Páez. Historia de etiopía. Ediciones del viento, La Coruña, 2014. Pág. 319.

Durante el presente año, se celebrará en Madrid un seminario que, a partir de la figura del jesuita madrileño Pedro Páez Xaramillo, analizará las relaciones que existieron entre los siglos XVI y XVII entre los reinos ibéricos y el reino cristiano etíope. Para ello, se comenzará comentando las primeras y tibias relaciones diplomáticas, para pasar después a describir la intervención militar portuguesa contra el ejército de Ahmad Graññ (1543-1545) y el impacto que tuvo en el desarrollo de la casta de los burtukan.

La llegada de los primeros jesuitas a la región en 1557 supuso una intensificación notable en la influencia ibérica. Pedro Páez Xaramillo, enviado al país desde Goa, en la India, comenzará su labor en 1603, atrayendo la amistad de dos emperadores que se convertirán al catolicismo. Bajo el patronazgo del rey Susenyos, amigo personal de Páez, edificó el complejo de Gorgora Vieja, corazón de la misión jesuita en el país.

Su amistad con el monarca le llevó a impulsar en 1614 la construcción de un espectacular templo en Gorgora Nova, de cuya grandeza aún son testigos los escasos restos que se mantienen en pie tras siglos de abandono. No en vano, Gorgora Nova funcionaba como centro jesuita y palacio real. La estrecha relación entre el sacerdote y el rey pronto levantó las suspicacias del clero ortodoxo y de buena parte de la nobleza, que no veía con buenos ojos el crecimiento del catolicismo en el país bajo la protección real.

El conflicto no tardaría en aparecer y, como veremos, acabará llevando a una conflagración civil en la que vencerá el bando ortodoxo, causando la expulsión de los jesuitas en 1634.

 El principal legado de Páez, sin embargo, es su magna obra Historia de Etiopía, redactada en portugués entre 1615 y 1621 con el objetivo de contrarrestar las informaciones falsas del P. Luis de Urreta en su fantasioso libro sobre el país. El libro será tratado en profundidad en estas jornadas.

El seminario se organiza como sigue:

  • 15 de febrero, 19:00 h. – En busca del Preste Juan. Primeros contactos de los reinos de Aragón y Portugal con Etiopía.
  • [SEGUNDA JORNADA – POR DETERMINAR] – Pedro Páez Xaramillo: un jesuita excepcional. Desarrollo de la labor jesuítica en tierras etíopes.
  • [TERCERA JORNADA – POR DETERMINAR] – El final de la misión jesuita. El legado ibérico en el Arte y la arqueología etíope.

La entrada al evento es libre y gratuita. Como lecturas previas recomendadas (no son obligatorias) tenemos las siguientes obras:

  • Páez Xaramillo, P. (2014). Historia de Etiopía. Editada por la coruñesa Ediciones del Viento, es la primera traducción completa del libro al castellano.

  • Nuñez González, J. (2018) Etiopía. Entre la historia y la leyenda. La obra clásica del veterano misionero Juan González, Etiopía, hombres, mujeres y mitos (1990), actualizada frecuentemente, es a día de hoy la mejor y más sencilla manera de introducirse en la historia etíope.

  • Reverte, J. (2001). Dios, el diablo y la aventura. La obra de Reverte permitió conocer al gran público la figura de Páez. En ella narra la vida del genial jesuita madrileño.

Para quienes deseen profundizar más, recomendamos estas lecturas académicas:

  • Fernández Martínez, V. M. et alii. (2018). The Archaeology of the Jesuit Missions in Ethiopia (1557-1632). Este fantástico libro recoge los resultados de los trabajos arqueológicos españoles en algunos de los principales yacimientos jesuitas en suelo etíope.
  • Martínez D’Alòs Moner, A. (2015). Envoys of a Human God. La tesis doctoral del investigador catalán Andreu Martínez D’alòs, publicada por la prestigiosa editorial Brill,  es el mejor estudio disponible sobre las misiones jesuitas en Etiopía.

 

Pedro Páez y las fuentes del Nilo (Podcast 3 de “La Biblioteca de Tombuctú” – TDHT)

Entrada Pedro Páez

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

Los siglos XVI y XVII supusieron la edad dorada de la Monarquía Hispánica, aquel vastísimo imperio en que, según la frase del propio Felipe II no se ponía el sol. Cientos de aventureros peninsulares recorrieron tierras y mares ayudando a consolidar tan gigantesco imperio, buscando su propia fortuna o para evangelizar a los pueblos que se encontraban en lo que ellos creían que era la verdadera fe: el catolicismo. Algunos de estos personajes son de sobra conocidos (Cortés, Pizarro, Balboa, etc.), mientras que otros, a pesar de haber logrado gestas igualmente importantes o incluso más, han caído injustamente en el olvido. Uno de estos personajes olvidados por la historia es Pedro Páez Xaramillo (1564-1622), un jesuita español cuyas aventuras empiezan a ser hoy conocidas.

Nacido cerca de Madrid, en un pueblecito llamado Olmeda de las Cebollas -hoy de las Fuentes-, Pedro Páez ingresó muy joven en los jesuitas.  Tras realizar sus estudios teológicos en Coimbra, mostró gran interés por ayudar a la Compañía de Jesús en su tarea evangelizadora, por lo que fue enviado en 1585 como misionero a Goa, en la India.

Viajes de Pedro Páez

Una vez allí, y tras ser consagrado sacerdote, se le encomendó partir junto con el afamado padre Antonio de Montserrat a Etiopía, donde las misiones jesuitas se encontraban en un estado deplorable. En 1589 partieron de la India a Etiopía, aunque el mercader que los transportaba los traicionó, entregándolos a los musulmanes cuando estaban en el puerto de Dhuffa o Dhofar. Pasaron siete años de cautiverio durante los cuales atravesaron desiertos tan duros como el de Hadramaut o Rub al-Jali, aunque también fue el primer europeo que probó una bebida de color negro que era muy popular en Yemen: el café.

Finalmente, fueron rescatados por su orden en 1595, retornando a Goa. Allí falleció Antonio de Montserrat de las consecuencias del cautiverio, mientras que Pedro Páez, aunque sobrevivió, todavía necesito varios años de recuperación.

Pedro Páez (1564-1622)

Retrato de Páez en Loyola. Fuente: Wikipedia.

En 1603 arriba por fin al puerto de Massawa, en la costa etíope (hoy Eritrea). Una vez que se reúne con el superior de los jesuitas, João Gabriel, se dirige a la misión de Fremona, en el Tigray. Así comienza la penosa tarea de reorganizar la misión, muy debilitada por años de dejadez y aislamiento, y compuesta sobre todo por los descendientes de los portugueses que habían ayudado al imperio cristiano etíope en su lucha contra los musulmanes unas décadas antes. La situación para los católicos era complicada, ya que se enfrentaban a la hostilidad de una población mayoritariamente ortodoxa. Pedro se interesa por las lenguas locales: no tarda en aprender la lengua principal del país, el amhárico, y también el ge’ez, el latín etíope, lo que le permite leer las crónicas históricas que caen en sus manos.

Pedro Páez es descrito como una persona prudente, inteligente y con una capacidad de persuasión más que notable. Cuando el emperador de Etiopía, Za Dengel, le convoca a su corte, queda tan fascinado por la figura de Páez que no tarda en convertirse al catolicismo. Prudente como siempre, el jesuita español le aconseja que no haga pública su conversión para no generar malestar entre su pueblo.

Za Dengel fallece en 1604 y, tras el breve interregno de Yaqob, fue sucedido por Susenyos, quien hereda a Páez como gran consejero. La amistad entre ambos hizo que el emperador le regalase una gran porción de terreno en la península de Gorgora, en el lago Tana, donde el jesuita construyó la nueva sede de la orden, que contaba con habitaciones para el rey y una gran iglesia de impronta hispánica. La primera piedra de la construcción se puso el 16 de enero de 1621.

Ruinas de Gorgora 1

Restos de la iglesia de Nova Gorgora. Al fondo, el lago Tana. Fuente: Azazo Project.

El mayor éxito de Páez se produjo en 1622, cuando Susenyos se convirtió oficialmente al catolicismo. En aquel momento se cree que había en el país unos 100.000 católicos, en gran medida gracias a su buen hacer y a su ejemplo. Pero el jesuita no pudo completar su misión, ya que falleció el 25 de mayo de ese mismo año. Su legado pronto se desvanecería, ya que el país se sumió en una cruenta guerra civil entre católicos y ortodoxos, de la que salieron vencedores estos últimos.

Pedro Páez es recordado por su magna obra la Historia de Etiopía, que escribió en portugués y sólo en fechas recientes se ha traducido al español. En ella, con un estilo impecable si tenemos en cuenta que se escribió en el siglo XVII, ofrece abundantes datos históricos obtenidos de sus lecturas de las fuentes originales, y descripciones de lugares que conoció: no en vano, fue él, un siglo antes del escocés Bruce, el primer europeo que vio las fuentes del Nilo Azul cerca del lago Tana.

Para saber más

“Ser Historia” dedica un programa a Pedro Páez, el descubridor de las fuentes del Nilo Azul

Pedro Páez

En la madrugada del pasado sábado, 8 de febrero, el veterano historiador Nacho Ares entrevistó en “Ser Historia” (Cadena Ser) al alcalde de la población madrileña de Olmeda de las Fuentes, Miguel Ángel Alonso Julia, para hablar de una figura poco conocida entre los españoles: Pedro Páez Xaramillo (1564-1622).

Más conocido por la versión portuguesa de su nombre, Pero Pais, Páez fue el primer europeo en avistar las fuentes del Nilo Azul (Abbay) en , además de lograr la conversión del emperador Susenyos al catolicismo, y de escribir la Historia de Etiopía, una obra clave para la comprensión de la Etiopía del siglo XVII.

Próximamente publicaremos una entrada dedicada a Pedro Páez, pero, entretanto, os recomendamos la escucha de esta interesante entrevista.

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