Cultura etíope y eritrea

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Diario de un viaje por Etiopía – Bahir Dar y el lago Tana (III)

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Las cataratas del Nilo Azul.

Continuamos nuestro recorrido por Etiopía en el tercer episodio de nuestro diario de viaje. El original se publicó el 28 de agosto en el diario digital leonés ileon.com. Todas las fotos y vídeos han sido tomados para este blog.

Bahir Dar es la principal ciudad a orillas del lago Tana y, por ello, la mejor base para explorar la zona. Para llegar allí desde Addis elegimos el avión, ya que el trayecto dura media hora y te ahorra las aproximadamente nueve o diez horas del mismo viaje en bus.

Comparada con Addis Abeba, Bahir Dar resulta una ciudad sorprendentemente limpia y ordenada, con sus amplias calles de trazado regular y sus avenidas flanqueadas de palmeras. No en vano, los locales se enorgullecen de la buena presencia de su ciudad, y dicen que sólo la sureña Hawassa, igualmente ubicada junto a un lago, puede competir con ella en belleza. Pasear por ella es una delicia, aunque de nuevo el farenji sea el centro de atención. Pese a su aspecto pulcro, la ciudad en sí no tiene gran atractivo para el turista, aunque es la opción más apropiada para conocer las cataratas del Nilo Azul y las islas del lago Tana.

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Las limpias y ordenadas calles de Bahir Dar.

En el límite oriental de la ciudad se encuentra la salida del Nilo Azul (Abbay, para los etíopes) del lago Tana. El puente cercano resulta un punto excepcional para divisar al amanecer los célebres hipopótamos del Tana, a los que ya el jesuita Pedro Páez describió en el siglo XVII como caballos de mar, los animales más peligrosos de la zona.

Bahir Dar tiene un problema añadido que es el de la malaria. Los mosquitos transmisores de esta peligrosa enfermedad no existen a una altitud superior a los 2.000 metros, y, por lo tanto, no se encuentran en la mayor parte de las Tierras Altas etíopes. Bahir Dar, a 1800 metros y a orillas de un gran lago, es la excepción. Aunque la malaria aquí es más rara que en las zonas del sur del país, sí que es posible que durante nuestra visita haya un brote, por lo que es necesario extremar las precauciones. Entre los objetos necesarios en todo viaje a Etiopía hay que tener un repelente de tipo DEET (cuesta alrededor de 11€ y debe facturarse en el aeropuerto porque no se admite en el equipaje de mano), ropa de manga larga y pastillas de Malarone, el medicamento profiláctico más eficaz y que menos efectos secundarios provoca. Los mosquitos que transmiten malaria sólo pican de noche, haciendo obligatorio pernoctar en hoteles con mosquitera.

Tiss Abay, las cataratas del Nilo Azul

Las cataratas de Tiss Abay son una de las atracciones más célebres del país. Durante siglos, fueron de las más espectaculares del continente africano, comparables incluso con las célebres cataratas Victoria gracias a sus 400 metros de anchura y entre 37 y 45 metros de altura. Hoy esto ha cambiado debido a la construcción, en 2003, de una presa de producción eléctrica muy cerca de las cataratas; esto hace que el caudal del agua disponible se reduzca mucho, especialmente en la estación seca o cuando la central produce electricidad. Por fortuna, la próxima inauguración de la Presa del Renacimiento Etíope, en 2017, supondrá el cierre de la presa de Titissat, lo que hará que las aguas del Nilo Azul vuelvan a precipitarse con toda la espectacularidad de antaño.

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Camino a las cataratas.

Actualmente, existen numerosas pequeñas empresas que organizan excursiones a las cataratas y a las islas del lago. Conviene tener cuidado y elegir una que tenga oficina cerca del muelle de Bahir Dar (ubicado entre la iglesia de San Jorge y el hotel Ghion), sin dejarse engañar por los numerosos “guías” no oficiales que recorren la ciudad buscando clientes a los que engañar con precios abusivos. Mención especial merecen algunos guías ofrecidos por hoteles, ya que sus tarifas pueden duplicar las de los guías oficiales de la zona del muelle.

Las cataratas del Nilo Azul se pueden visitar sin necesidad de excursión organizada. Basta con acercarse a la estación de autobuses de Bahir Dar y buscar uno de los numerosos autobuses o minibuses que cubren el trayecto entre la ciudad y el pueblo de Tissisat cada día. Obviamente, ésta es la opción más barata, aunque hay que tener en cuenta que en un tour organizado (sobre 9€) dispondremos de un vehículo más cómodo y moderno que nos hará más llevadera la hora larga que se tarda en llegar a Tissisat. Actualmente, la carretera se halla en pleno proceso de mejora y atraviesa varios pueblos que sirven de escaparate a la vida rural del estado regional de Amhara.

Aunque las cataratas hayan perdido parte de su espectacularidad, siguen siendo altamente recomendables, especialmente por el paisaje que uno disfruta de camino a ellas. Para visitarlas hay que calcular que emplearemos, al menos, medio día.

Lo primero que hay que hacer es pagar la entrada del parque nacional (100 birr), cuya taquilla se encuentra al final del pueblo de Tissisat. Cerca de allí sale un camino que es el que debemos tomar para comenzar a descender la garganta del Nilo Azul. Rodeados por una exuberante vegetación, pronto se alcanza el mal llamado Puente de los Portugueses, un bonito puente de arcos de medio punto construido en 1626 por orden el emperador Susenyos, quien empleó a un arquitecto hindú venido con los jesuitas –principalmente portugueses pero también españoles- que, en aquel momento, intentaban extender el catolicismo por tierras abisinias.

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El puente de los portugueses sobre el Abay o Nilo Azul.

Una vez cruzado el puente, dejamos el Nilo a nuestra izquierda para seguir ascendiendo camino a las cataratas. El paisaje se vuelve cada vez más verde y espectacular. Sin embargo, notaremos que cada cierto tiempo nos acosan niños y jóvenes locales que intentan vendernos cosas. A menos que se esté realmente interesado en comprar algo tras un arduo regateo, lo más sensato es pasar de largo, aunque no dudarán en seguirnos.

Finalmente, llegamos a nuestro destino. El camino, al serpentear por una colina enfrente de las cataratas, sirve de mirador. El espectáculo es soberbio: podemos observar los cuatro canales que forman las cataratas: los tres de la izquierda son los más pequeños, mientras el de la derecha es el que más caudal aporta. Es un espectáculo soberbio que hace que la caminata merezca la pena.

Conociendo el lago Tana y sus monasterios

El lago Tana es el mayor de Etiopía, con una forma circular que recuerda a la de un gran espejo. De origen volcánico, sus 3.000 km2 están jalonados de pequeñas islas de exuberante vegetación que esconden preciosos monasterios. Su longitud máxima es de 72 km, muy equilibrada con respecto a su anchura máxima, de 68 km. Con una profundidad máxima de 14 metros, tiene un volumen de más de 29.000 km3, siendo el río Abbay su único desagüe.

Existen varias maneras de explorar el lago. La primera, que es asimismo la más solicitada por los turistas, consiste en un recorrido en barco por diferentes islas. La segunda, más romántica, supone cruzar el lago en el ferry que, con dos frecuencias semanales, va de Bahir Dar a Gorgora, al norte. La tercera opción, excepcional si se tiene tiempo y medios, implica rodear el lago en coche de alquiler, permitiendo conocer zonas poco holladas por los turistas.

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Vista del puerto de Bahir Dar.

Obviamente, por falta de tiempo elegimos la primera opción. Las empresas que organizan los viajes ofrecen varios paquetes que pueden abarcar medio día o un día entero. Los de medio día (entre 4 y 6 horas) abarcan las islas más cercanas a la ciudad, mientras que los de día completo llegan a la isla de Dek, la más grande del lago, permitiendo visitar los espectaculares monasterios de Narga Selassie y Daga Istifanos.

Nosotros nos inclinamos por la opción de medio día. La empresa nos fue a recoger al hotel a las ocho de la mañana, llevándonos al muelle donde embarcamos con un grupo mixto de suizos y etíopes.

La primera isla que visitamos apareció ante nosotros cubierta completamente de árboles, algo común en todas las del lago. En ella se puede visitar el monasterio de Entonis Eyesus, que no tiene un gran valor histórico-artístico, aunque las pinturas que cubren el muro del maqdas de la iglesia son interesantes para entender la reinterpretación moderna del Segundo Estilo Gondarino.

Cerca de ella se ubica otra isla, la cual alberga al monasterio de Kibran y Gabriel. De los más antiguos del lago, fue fundado en el siglo XIV. La iglesia, circular, data del siglo XVII y cuenta con un pórtico de arcos semicirculares. En su interior hay una importante colección de frescos del Primer Estilo Gondarino. No muy lejos encontramos el “museo” del monasterio, donde hay una interesante colección de manuscritos y objetos litúrgicos. Desgraciadamente, el acceso al recinto está prohibido a las mujeres.

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La iglesia del monasterio de Azewa Maryam.

Las siguientes dos paradas en nuestro viaje lacustre se encuentran en la península de Zege. El primer monasterio a visitar es el de Azewa Maryam, también fundado en el siglo XIV. El camino desde el muelle hasta el recinto no tiene pérdida gracias a los numerosos puestos de venta de recuerdos que lo flanquean. Desde el punto de vista estético, es el más bonito que vamos a visitar porque al ser restaurado se recuperó su techumbre original de paja, en lugar de los feos tejados de uralita que suelen coronar las iglesias antiguas. El interior cuenta con una espléndida colección de pinturas murales datadas entre los siglos XIX y XX.

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Panel de los santos ecuestres de Ura Kidane Mihret. Segundo estilo gondarino.

La siguiente iglesia, artísticamente la más relevante, es la del monasterio de Ura Kidane Mihret, a 1,4 km de Azewa Maryam. Se puede alcanzar andando o en bote. Fundada también en el siglo XIV, el interior del templo está profusamente decorado, incluyendo las vigas del techo. El conjunto mural fue pintado por varios artistas entre los siglos XVIII y XX. Cabe destacar el panel de los santos a caballo y de la Transfiguración, considerado el más antiguo del templo y una de las joyas del Segundo Estilo Gondarino. No hay que olvidar el museo, ubicado muy cerca de la iglesia, donde se exponen los manuscritos de la biblioteca monacal.

Lugareños a orillas del Tana. Península de Zege.

La última isla que visitamos fue la que alberga el monasterio de Dabra Maryam. Sabemos de la existencia de un monasterio en este mismo lugar desde el siglo XIV, pero, por desgracia, fue destruido durante el Zemene Mesafint (siglo XIX), por lo que la actual iglesia no tiene prácticamente valor artístico alguno. Sin embargo, merecer la pena acercarse porque la isla es un lugar muy popular entre los lugareños al ser la más cercana a Bahir Dar, y en ella se puede comer pescado fresco.

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Un muchacho a bordo de su tankwa.

Los wayto, pueblo que tradicionalmente se dedica a la pesca en el lago, suelen ser vistos cerca de la isla en sus tankwa, la embarcación tradicional hecha de tallos de papiro. Precisamente aquí conocimos a Abraham, un adolescente que hablaba un inglés impecable, y a su hermana pequeña Azeda, una preciosidad de dos años que nos miraba semiescondida con mucha curiosidad. Abraham nos dijo que su hermana era la primera vez que veía a un farenji, y que por eso nos observaba con tanta atención. También nos contó que él cruza todos los días el lago en su tankwa para ir a la escuela. Una vez que llega a Bahir Dar, todavía le toca andar 45 minutos hasta su colegio. Aunque sea un tópico muy manido, ante este tipo de situaciones lo primero que uno piensa es en lo afortunados que somos los europeos.

Los ojos de la pequeña Azeda no nos perdían de vista…

En la isla de Dabra Maryam terminamos nuestra visita a Bahir Dar y su zona circundante. Hay muchas cosas más que nos hubiese gustado ver, pero en cualquier caso el tiempo apremia y hay que hacer las maletas para continuar nuestro viaje a Gondar, la antigua capital imperial.

Las fuentes del Nilo Azul

Pedro Páez

Pedro Páez.

Aunque algunos turoperadores sin escrúpulos vendan la salida del Abbay del lago Tana como las fuentes del Nilo Azul, en realidad se encuentran al sur del lago Tana, en la cabecera del Gilgel Abbay (Pequeño Abbay), el principal río de los 60 que nutren al gran lago. Nosotros no las visitamos en esta ocasión por falta de tiempo, pero quedan pendientes para el próximo viaje.

Pero dejemos que sea Pedro Páez, jesuita madrileño y primer europeo en visitarlas en 1618, quien nos describa el lugar:

Está la fuente al poniente de aquel reino, en la cabeza de un pequeño valle que se forma en un campo grande. Y el 21 de abril de 1618, cuando yo llegué a verla, no parecían más que dos ojos redondos de cuatro palmos de ancho. Y confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el gran Alejandro Magno y el famoso Julio César.

El agua es clara  y muy leve, según mi parecer, que bebí de ella; pero no corre por encima de la tierra, aunque llega al borde de ella. Hice meter una lanza en uno de los ojos, que están al pie de una pequeña riba donde comienza a aparecer esta fuente, y entró once palmos, y parece que topaba abajo con las raíces de los árboles que hay en el borde de la riba. Páez, P., Historia de Etiopía. Libro I, pp. 319-320. Edición en español publicada en 2014 por Ediciones del Viento (A Coruña).

Diario de un viaje por Etiopía – Addis Abeba (II)

Continuamos nuestro recorrido por las calles de Addis en el segundo episodio de nuestro diario de viaje. El original se publicó el 28 de agosto en el diario digital leonés ileon.com. Todas las fotos y vídeos han sido tomados para este blog.

Siddist Kilo y Arat Kilo

La calle de Jorge VI es el eje que une las plazas de Siddist Kilo y Arat Kilo, concentrando algunas de las principales atracciones turísticas de la ciudad. En su extremo norte, en Siddist Kilo, se alza un monumento a los etíopes asesinados por el virrey Graziani el 19 de febrero de 1937. Allí también está el zoo de leones de Addis, una anticuada jaula de fieras donde los descendientes de los leones abisinios del emperador Haile Selassie malviven en jaulas diminutas, al más puro estilo de un zoo decimonónico. Sin embargo, el lugar merece la pena porque es de los pocos sitios donde se puede contemplar este tipo de león, más pequeño de tamaño que sus congéneres en libertad y caracterizado por su melena negra.

Caminando hacia el sur se halla el Museo Nacional, de gran valor por sus colecciones. Modesto en dimensiones y necesitado de una urgente puesta al día, alberga una importante colección de arte aksumita, la civilización antigua que floreció al norte del país, y numerosas piezas de arte del resto de períodos de la historia etíope. Pero la joya de la corona es, sin duda, el esqueleto de Lucy, un Australopithecus afarensis de 3,2 millones de antigüedad, considerado el antepasado más antiguo del hombre hasta que en el año 2000 se descubrió a Selam, otro miembro de su misma especie pero 100.000 años más antigua. Sin embargo, los restos que se pueden contemplar son réplicas, ya que los originales están guardados para preservarlos. Al lado del museo se encuentra el restaurante Lucy, uno de los mejores de la ciudad, donde merece la pena pararse para tomar una cerveza y disfrutar de su jardín.

6 - Catedral de Selassie

Catedral de la Santísima Trinidad

Una vez que hemos llegado a Arat Kilo, presidida por el León de Judá que conmemora el retorno de Haile Selassie en 1941 tras la ocupación italiana, la catedral de la Trinidad está más cerca. Construida en los años 30 para servir de mausoleo de Haile Selassie, se trata de un edificio de planta basilical similar a modelos italianos que, sin embargo, cuenta con algunas adiciones estilísticas etíopes. En la capilla lateral izquierda del ábside se encuentran las tumbas de Haile Selassie y su esposa, Menen.

7 - Mausoleo de Menelik II

La imponente fachada del mausoleo de Menelik II.

Desde la Catedral de la Trinidad es relativamente fácil acercarse a uno de los pocos edificios del antiguo Ghebbi (Palacio Imperial) que están abiertos al público: el mausoleo de Menelik II. Esta estructura cúbica con cuatro torres en sus esquinas y cúpula central funciona como iglesia en su primera planta, mientras que el sótano sirve de mausoleo imperial para Menelik II y su esposa Taytu, fundadores de la ciudad, su hija, la emperatriz Zewditu y una de las hijas de Haile Selassie. De nuevo, hay que tener cuidado con la cámara en esta zona, ya que está rodeada de edificios de la presidencia.

Merkato

El mercato indigeno, fundado en esta área durante la ocupación italiana, se dice que es el mercado al aire libre más grande de África. Puede que sea cierto o no, pero merece la pena acercarse a conocerlo. Nosotros llegamos a él utilizando el moderno metro ligero de Addis, concretamente la línea que une Menelik Square con Ayat. Sorprendentemente barato (apenas 2 birr, casi un céntimo de euro) pero saturado, muestra la necesidad que tiene esta urbe de más medios de transporte público. La parada más cercana es la de Autobus Terra, justo en su límite norte. Al ser un tramo de metro elevado, la propia parada sirve de mirador privilegiado desde donde contemplar el trepidante ritmo del mercado. Aquí se puede adquirir prácticamente de todo. Las manzanas del área se componen de edificios exclusivamente dedicados a la actividad comercial, mientras las calles están abarrotadas de vendedores callejeros que venden desde hortalizas hasta teléfonos móviles, pasando por manojos de khat, la planta estimulante cuyas hojas se mascan para conseguir un ligero efecto narcótico. Aunque su consumo es legal y muy popular en las regiones orientales del país, hay que recordar que su consumo en España está prohibido, por lo que no es buena idea llevarse un ramillete a casa.

10 - Merkato

Merkato fue nuestro último lugar visitado en Addis Abeba. No tuvimos tiempo para visitar Entoto, la antigua capital imperial situada en las verdes colinas al norte de la capital, ni la iglesia semimonolítica de Washa Mikael, así que quedan pendientes para la próxima visita. Ahora toca pensar en Bahir Dar, la siguiente etapa de nuestro viaje por la antigua Abisinia.

Diario de un viaje por Etiopía – Addis Abeba (I)

Entrada

Este diario de viaje ha sido publicado en el diario digital Ileón.com. Incluye consejos de viaje por el país y experiencias personales. 

Etiopía es un país espectacular que, por desgracia, sigue siendo uno de los grandes desconocidos de África. Es, también, objeto de injustos estereotipos que hacen que muchos occidentales, al hablar de Etiopía, inmediatamente la asocien con una pobreza y hambruna crónicas, sin tener en cuenta que en ella se ha desarrollado una de las civilizaciones más importantes y antiguas de la humanidad (nada menos que 2.700 años). Aunque es verdad que la pobreza afecta a la gran mayoría de la población y las hambrunas asolan con frecuencia la zona oriental del país, Etiopía, la antigua Abisinia, es una tierra que se viste de un exuberante verde durante la estación lluviosa, donde se alzan las espectaculares estelas de Aksum, los majestuosos castillos de Gondar o las increíbles iglesias de Lalibela. Para ayudar a combatir los estigmas sobre este gran país, os invito a conocer Etiopía a través del relato de mi viaje por la llamada Ruta clásica, la cual empieza en Adís Abeba, pasando por Bahir Dar, Gondar, Aksum y Lalibela, para terminar en Harar.

1 - Catedral de San Jorge

Catedral de San Jorge.

Todo viajero que llega a Etiopía en avión lo que primero que conoce es el aeropuerto de Bole, una infraestructura en proceso de ampliación. Tras el preceptivo pago del visado (50$), accesible tras una larga cola, se pasa a un gran hall donde una multitud de personas, representantes de hoteles y taxis particulares, están esperando a los turistas. Hay que tener cuidado, ya que por ser farenji (blanco) te intentarán cobrar de más, aunque, por fortuna, siempre podemos recurrir al viejo arte del regateo. La primera lección que enseña Etiopía es que hay que regatear por cualquier cosa que vayas a pagar, lo cual requiere tiempo y, sobre todo, paciencia.

Nuestro hotel se ubica en una de las principales arterias de la ciudad, la avenida Churchill. Lo elegimos porque, además de ser moderno, nos convenció su posición relativamente céntrica. Y digo “relativamente” porque los principales puntos de interés de la capital etíope se encuentran a mucha distancia entre sí. Aunque la población oficial de la ciudad se estableció en algo más de 3.000.000, se estima que en realidad puede superar ampliamente los 6.000.000, algo más creíble para un país que está cerca de sobrepasar la cifra de los 100.000.000 de habitantes, superando a Egipto como segunda nación más poblada de África, tras Nigeria.

El problema para el turista occidental es cómo desplazarse en una ciudad tan grande en la que el metro ligero son sólo dos líneas y las redes de autobuses no cuentan ni con mapas ni paradas señalizadas. La primera opción es obvia: hay que caminar. Recorrer la ciudad andando es toda una experiencia en la que se puede apreciar la realidad etíope. A pesar de que Etiopía sigue siendo uno de los países más pobres del mundo, sorprende que la tasa de criminalidad de Addis sea de las más bajas del continente africano, por lo que cualquier turista puede sentirse seguro al recorrer sus calles. Sin embargo, conviene no despistarse demasiado y mantener la cartera a buen recaudo.

Una cuestión que hay que tener en cuenta al caminar por las calles de cualquier ciudad etíope es que un blanco resulta tremendamente llamativo. Muchas veces se te puede acercar gente pidiendo dinero, aunque muchos simplemente quieren saludarte en inglés y preguntarte de dónde vienes y si te gusta el país. Una de las mejores experiencias a este respecto la tuvimos con un artista llamado Abeba, quien nos invitó a tomar un café –excelente, por otro lado- y nos habló de su reciente exposición de cuadros, que no pudimos visitar. Pese a todo, hay momentos en que la gente puede resultar agobiante, por lo que lo mejor es pasar de largo sin prestar atención.

En cualquier caso, conviene ser cuidadoso, ya que hay personas sin escrúpulos que se ofrecerán a guiarte por la ciudad “voluntariamente”. Estos autodenominados guías, además de no ser oficiales, al finalizar sus servicios te pedirán cantidades excesivas de dinero, pudiendo producirse situaciones muy desagradables. También es frecuente que muchos niños se acerquen pidiéndote que les hagas una foto a cambio de dinero, galletas, bolígrafos e incluso caramelos. El gobierno pide a los turistas que no les den nada, ya que fomentan que los menores abandonen tempranamente la escuela para dedicarse a la mendicidad.

Otras opciones son emplear los autobuses urbanos de color amarillo, aunque casi siempre se desaconseja porque los frecuentan los carteristas y es difícil hacerse una idea de hacia dónde van, y, sobre todo, los minibuses. En su mayoría vehículos de una edad más que respetable, resulta un espectáculo montarse en uno de ellos. Recorren la ciudad en rutas fijas de un punto concreto a otro (por ejemplo, de Mexico Square a Arat Kilo). El destino del minibús lo grita uno de los empleados sacando medio cuerpo por la ventanilla, atrayendo la atención de posibles clientes. Merece la pena montarse en uno porque generalmente son muy baratos (menos de 20 birr) y compartiremos asiento con una gran variedad de personas. La última opción es el taxi, pero hay que tener en cuenta que hay que negociar el precio antes de subir.

2 - Estatua de Menelik

Estatua ecuestre de Menelik II en la plaza homónima.

Plaza de Menelik II y Piazza

Pero ahora volvamos al viaje en sí. Por la posición de nuestro hotel, la primera parte de la ciudad que conocimos fue la plaza de Menelik II y sus alrededores, el barrio de Piazza.

La primera sensación que da la ciudad es la de estar a medio construir. Hay cientos de edificios a medio construir, las aceras, si las hay, están en mal estado, y no es extraño encontrarse pilas de basura o escombros. Cientos de mendigos pululan por las calles mezclados con pulcros hombres de negocios, y  en cualquier punto de la calle puedes encontrarte puestos de los más variopintos productos. Pese a que no es la ciudad más monumental que hemos visitado –más bien al contrario-, Addis tiene un ambiente que la hace muy agradable.

La plaza de Menelik la preside la estatua ecuestre de dicho emperador. Fue especialmente célebre por derrotar en 1896 a los italianos en la batalla de Adua, librando a Etiopía de ser colonizada. Justo enfrente, formando un eje monumental, se encuentra la catedral de San Jorge, construida por el emperador para celebrar su victoria, eligiendo para su construcción, irónicamente, a un arquitecto italiano. Aunque desde el punto de vista artístico el templo no tiene gran cosa de particular, está en el medio de un bosquecillo muy tranquilo, por lo que resulta una buena opción para descansar durante unos minutos del ajetreo de la ciudad.

Cerca de allí se localiza el ayuntamiento de la ciudad, construido a comienzos de los 60 por orden del emperador Haile Selassie, quien quería convertir a la ciudad en una verdadera capital dotándola de edificios monumentales y modernos. Esto se debe a que durante buena parte del siglo XX, la ciudad parecía más bien un campamento que la capital de un imperio. Fundada en 1886 por la emperatriz Tatytu Beitul, esposa de Menelik II, por la presencia de unos manantiales medicinales, alrededor del monte donde se ubicó el primer ghebbi o palacio pronto empezaron a aparecer, sin orden ni concierto, todo tipo de viviendas de cortesanos y de gente del pueblo llano. Para satisfacer las necesidades de madera de la naciente ciudad, el emperador ordenó plantar un cinturón de bosque de eucaliptos, el cual todavía hoy existe. Los pocos monumentos existentes se hallaban desparramados por una vasta área, separados entre sí por una maraña de barrios residenciales,  sin que existieran grandes avenidas hasta que durante la ocupación italiana se creó el primer plan de regulación de la ciudad.

Piazza fue, precisamente, una zona regulada por los italianos a partir de construcciones más antiguas para crear un nuevo centro urbano. Aún perviven muchas construcciones de comienzos del siglo XX de estilo colonial, decrépitas en su mayoría, junto con algunos edificios de estilo racionalista construidos durante la etapa de ocupación italiana. Una de ellas es el hotel Taytu, el primero que se abrió en el país (1898) y que hace unos meses fue pasto de las llamas, aunque se ha restaurado con rapidez.

El centro: Meskel Square

Bajando por la Churchill Avenue se llega hasta el centro de la ciudad, donde se observan los efectos del boom económico que está experimentando el país: nuevos rascacielos y edificios a medio terminar se elevan sobre una jungla urbana donde los viejos taxis Lada blancos y azules circulan por unas calles congestionadas hasta el extremo. Algo que llama la atención del turista es la antigüedad de la mayoría de los vehículos; esto se debe a que comprar un coche nuevo en Etiopía resulta prohibitivo por los impuestos especiales que cobra el gobierno. Como consecuencia, la contaminación en el centro hace que el aire sea casi irrespirable.

3 - Tiglachin

Monumento al Tiglachin.

En la misma Churchill Avenue encontramos el monumento al Tiglachin (Nuestra lucha), construido por el sanguinario dictador comunista Mengistu Hailemariam, derrocado en 1991 tras una cruenta guerra civil. Conmemora la victoria etíope en la guerra contra Somalia (1977-1978). Continuando por la misma calle, llegamos al monumento al León de Judá, rodeado por edificios a medio construir. Al fondo, modesta, se encuentra la vieja estación de tren, hoy abandonada tras el cierre en 2008 de la única línea de tren del país.

Cerca de la estación se halla la plaza de Meskel (de la cruz), considerada el centro geográfico de la ciudad. En su lado sur, adaptados a la suave pendiente, encontramos unos andenes semicirculares donde no es raro ver a jóvenes entrenando en la pasión nacional: el atletismo. Hoy en día la plaza va adoptando un aire más moderno gracias al paso elevado del metro ligero y a los rascacielos que empiezan a dominar el horizonte. En el lado norte de la plaza comienza la avenida de Menelik II, la cual conduce al antiguo ghebbi o palacio imperial, hoy cerrado al público por ser la residencia del primer ministro. También en ella están el palacio de Haile Selassie, residencia del presidente, y el anterior parlamento de la Unión Africana, recientemente sustituido por un moderno rascacielos ubicado al sur de la ciudad. En esta zona hay que tener cuidado y no tomar fotos de los edificios oficiales, ya que está estrictamente prohibido.

8 - Meskel Square

Vista de Meskel Square.

 

¿Qué está pasando en Etiopía? El gobierno se enfrenta a la mayor crisis política desde la caída de Mengistu (1991)

Bus Gondar

Autobús quemado en Gondar durante las protestas de mediados de julio. Fuente: elaboración propia.

Desde hace nueve meses, una serie de manifestaciones y protestas sacuden a la sociedad etíope, que en algunos casos han sido brutalmente reprimidas por el gobierno. A día de hoy, y sin  la posibilidad de que ningún organismo gubernamental lo confirme, se habla de que la violencia de la policía contra los manifestantes se habría cobrado la vida de 400 personas. La información llega con cuentagotas a través de medios internacionales como Al Jazeera o la BBC, que tienen serios problemas a la hora de verificar las cifras de muertos y detenidos. A través de las redes sociales, que el gobierno intenta bloquear, se filtran espantosas fotografías y vídeos que muestran la brutalidad policial. Pero, ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué protestan los etíopes?

Los orígenes: Oromia

Todo comenzó a finales de 2015 cuando el gobierno etíope planteó la expansión del territorio autónomo de la capital, Addis Abeba, a costa de Oromia, estado regional que la rodea completamente. Los estudiantes universitarios de distintos campus de la región se rebelaron contra lo que creyeron era un nuevo ataque del ejecutivo, dirigido por los tigriña, contra los oromo, el mayor grupo étnico del país.

Los oromo han sido tradicionalmente marginados por la administración central etíope. Considerados advenedizos -no se asentaron en Etiopía hasta el siglo XVII, cuando llegaron en una migración masiva aprovechando la debilidad del Imperio Etíope-, siempre han sido despreciados por los amhara y los tigriña, que les dieron el nombre despectivos de gallas. Hasta la creación de la República Federal, su lengua, la que más hablantes nativos tiene de todo el país, estaba prohibida. A pesar de la creación de un estado federal propio en 1995, los oromo han seguido sufriendo discriminación racial, además de encarcelaciones arbitrarias y represión policial.

Finalmente, y tras 140 muertos por la represión, en enero de este año el gobierno etíope decidió paralizar el proyecto de expansión de la capital. Sin embargo, fue demasiado tarde porque estas primeras protestas abrieron la puerta a otras en las que se exigía la liberación de los presos políticos, el respeto a la diversidad étnica del país, mayor liberalización de la economía y la implementación de una verdadera democracia.

El turno de los amhara

Por si la situación fuese poco mala para el gobierno, a las protestas oromo se les han sumado recientemente las de los amhara. Este grupo étnico, el segundo en número del país, fue el dominante en toda Etiopía desde el establecimiento de la dinastía salomónida, en 1270, hasta el colapso del Derg en 1991. A mediados de julio, en la antigua capital imperial, Gondar, comenzaron una serie de protestas encabezadas por los welkait y los amhara contra el gobierno etíope  que acabaron en un baño de sangre en el que murieron 10 civiles. Los disturbios se extendieron a otras poblaciones de Amhara, tomando un cariz de violencia interétnica, ya que en algunos casos se atacó a personas de etnia tigriña.

Durante los días 6 y 7 de agosto, numerosas ciudades de todo el país albergaron manifestaciones exigiendo el fin de la represión y mayores libertades. Aunque muchas de ellas transcurrieron sin incidentes, en Addis Abeba sí que se registraron escenas de violencia policial. En las manifestaciones de Bahir Dar (Amhara) se rumorea que pudo haber varios muertos, pero es difícil confirmarlo debido a la censura. La oposición habla de 33 muertos y decenas de detenidos entre todas las manifestaciones del pasado fin de semana.

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El gobierno etíope, en la encrucijada

Tal y como se presenta la situación, el Primer Ministro Hailemariam Desalegn tiene que decidir entre aumentar la represión -con todas las consecuencias que puede acarrear esto- o iniciar un proceso de apertura política y concesión de libertades. El régimen de partido único del FDRPE, que alardea de sus logros macroeconómicos, tiene que enfrentarse al descontento de una gran parte de la población, tremendamente empobrecida, que no ve que su situación mejore.

Asimismo, han surgido voces críticas entre figura de importancia. El veterano general Tsadkan Gebretensae, antiguo jefe del estado mayor del ejército, dirigió al gobierno una carta abierta en la que propone una hoja de ruta para la salida de la mayor crisis política que vive el país desde la Guerra Civil. En ella, además de exponer el fracaso gubernamental (corrupción, proyectos faraónicos de dudoso éxito, falta de democracia, exceso de control en la economía), alerta del riesgo de desintegración nacional que puede ocurrir si la situación de crisis se vuelve crónica, al tiempo que recomienda unas elecciones libres multipartidistas como primera medida para alcanzar una solución pacífica que satisfaga a todos.

 

Horror en Namibia: el genocidio herero y namaqua (Podcast 20 de “La Biblioteca de Tombuctú” – THDT)

Entrada Podcast 20

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

La historia de las matanzas entre seres humanos es, por desgracia, tan antigua como la propia humanidad. Los primeros asesinatos los encontramos registrados en la remota prehistoria: especialmente famoso es el caso de Ötzi, el famoso cadáver congelado hallado en los Alpes, que murió herido por varias flechas. Ya en la era histórica, los primeros conflictos organizados que tenemos registrados se originan en Mesopotamia y Egipto. A partir de entonces, las guerras han sido compañeras inseparables del devenir humano, alzando imperios o pequeños estados y derribando a otros.

Sin embargo, ha sido durante el siglo XX cuando la brutalidad del asesinato masivo ha alcanzado cifras apocalípticas. A muchos nos vienen a la cabeza genocidios como el de los nazis contra los judíos o los gitanos, el de los turcos otomanos contra los armenios o, mucho más reciente, el de Ruanda. Todos ellos de números espeluznantes: millones de seres humanos asesinados por el mero hecho de pertenecer a un determinado grupo étnico al que se odia, al que se quiere exterminar.

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Iglesia de Cristo y monumento a la caballería alemana antes de ser cambiado de lugar en 2009. Fuente: Wikimedia – Freddy Weber.

Pero algunos de estos crímenes no son tan conocidos. Por eso, hoy queremos recordar que uno de los primeros genocidios del siglo XX comenzó en África, más concretamente en la actual Namibia. Aunque sus cifras no fueron tan terribles como las de otros genocidios posteriores, la intención de borrar del mapa a dos grupos étnicos fue exactamente igual.

Namibia - Alemanes contra hereros

Alemanes combatiendo a los rebeldes herero. Fuente: Wikimedia.

El territorio de la actual Namibia se compone de dos grandes desiertos: el del Kalahari, cuyas precipitaciones anuales permiten el desarrollo de una escasa vegetación de la que dependen no pocas especies animales, y el de Namibia, de grandes campos de dunas. La vida para el hombre allí ha sido siempre difícil; no en vano, los pueblos que la habitan, como los namaqua –del grupo khokhoi- y los ovambo o los herero –bantúes-, entre otros, son nómadas, luchando constantemente por encontrar agua donde poder saciar su sed y la de su ganado.

Durante la época del nefasto reparto de África, a finales del siglo XIX, los alemanes pusieron sus ojos en aquella reseca extensión de terreno, la única que no reclamaban ni portugueses ni ingleses. De esta manera, en 1883, un comerciante llamado Lüderitz adquiría una porción de terreno en la costa cerca de Angra Pequena. Así nacía la aventura germana en el sudoeste africano.

Vista del puerto de Lüderitz, Namibia. La península de Shark Island aparece en primer plano. Fuente: Wikimedia – .Brian J. McMorrow.

Por su clima seco y ausencia de enfermedades, junto con la existencia de algunas tierras fértiles, la nueva colonia del África Sudoccidental Alemana se convirtió en un territorio apto para la colonización blanca. Pronto los colonos empezaron a instalarse en el terreno, arrebatando a los nativos sus tierras y su ganado. Éstos, además, pasaron a convertirse en mano de obra barata al servicio de los alemanes. La situación empeoró con la construcción del ferrocarril de Otavi, el cual facilitó la penetración germana al interior. Las violaciones de mujeres herero, frecuentes y rara vez castigadas por el derecho germano, añadieron más leña al fuego del descontento aborigen.

Los abusos y el racismo de los germanos exacerbaron los ánimos entre los pueblos nativos, que pronto se decidieron a tomar las armas. La rebelión estalló en 1903, liderada por los Nama. Pronto se les unieron los herero, una etnia bantú. En un primer ataque, dirigido por el jefe Samuel Maharero, mataron a entre 123 y 150 colonos alemanes, logrando cortar las comunicaciones de Windhuk –hoy Windhoek-, la capital colonial. El gobernador Leutwein, aterrorizado, pidió refuerzos a Berlín, quien le envió al general Trotha al mando de un ejército de 14.000 soldados.

Trotha era una persona inflexible, que consideraba que con los rebeldes no se podía negociar. Así, tomó la drástica decisión de exterminar a los herero y los nama o, al menos, conseguir expulsarlos del territorio ocupado por Alemania. Además, el general germano creía que la lucha con los nativos era un asunto de guerra racial por los recursos, por lo que sólo cabía exterminarlos.

Namibia - Lothar von Trotha

Lothar von Trotha. Wikimedia.

Lothar von Trotha pudo contener a los levantiscos hereros y namas, derrotándolos en la batalla de Waterberg, librada entre el 11 y el 12 de agosto de 1904. Los alemanes procedieron a perseguir a los que no habían podido capturar tras la derrota, matándolos sin piedad junto a mujeres y niños. Sólo 1000, con Maharero a la cabeza, lograron cruzar la frontera con la Bechuanalandia inglesa (hoy Botswana), mientras otros murieron intentando encontrar agua potable en el desierto de Omaheke.

Pero la brutalidad de Trotha no quedó ahí. Tras prohibir a los que habían escapado su entrada en la colonia, ordenó el internamiento de todos los herero y los nama en campos de concentración, siendo el más famoso el de Shark Island, en Lüderitz. Sometidos a trabajos forzados, hambrientos, enfermos y azotados con frecuencia, se cree que entre el 50 y el 75% de los presos murieron entre 1905 y 1907. Además, a algunos se les inyectó opio y arsénico, siendo empleados como cobayas humanas. Unas 300 calaveras fueron enviadas a Alemania con el fin de ser utilizadas para demostrar la supuesta superioridad de los blancos sobre los negros.

Algunas voces alemanas mostraron su disconformidad con los métodos empleados por Trotha –en quien no es difícil ver a un precursor del nazismo-, como el propio gobernador Leutwein, quien quería llegar a un acuerdo con los herero y los nama y, sobre todo, el canciller imperial Bülow, que veía aquel exterminio como un acto inhumano. Pese a todo, nada cambió.

Una vez que se clausuraron los campos, la humillación no terminó para los nativos. Los 19.000 supervivientes fueron repartidos como mano de obra barata para los colonos alemanes, teniendo que portar siempre un disco de metal con su identificación. Pero lo peor, sin duda, fue la prohibición de poseer ganado, algo fundamental para una sociedad ganadera.

Namibia - Supervivientes herero

Supervivientes herero. Nótese la evidente desnutrición que padecieron. Fuente: Wikimedia.

Los crímenes de los alemanes en Namibia no fueron revelados a la opinión pública internacional hasta 1918, cuando el Imperio Alemán fue derrotado. Las cifras de las víctimas son difícilmente calculables, ya que nadie sabía con exactitud cuántos nativos habitaban el territorio, dada su alta movilidad. Se estima que murieron unos 10.000 namas y entre 25.000 y 100.000 hereros, lo que suponía el 80% del total existente antes de las masacre.

Alemania pidió perdón a los herero y los nama cien años después, en 2004. Con las excusas llegó una cierta cantidad de dinero para compensar a los descendientes de las víctimas y numerosos actos de reconocimiento del dolor causado. Se reconoció el daño hecho, aunque las cicatrices del genocidio aún pueden sentirse en la actual Namibia.

El final del Camerún alemán y los refugiados germanos en la Guinea Española (Podcast 19 de “La Biblioteca de Tombuctu” – THDT)

Entrada Podcast 19

La Biblioteca de Tombuctú volvió esta semana a tener formato de entrevista para recibir a Carlos A. Font Gavira, historiador y archivero andaluz especializado en historia de la colonia germana de Camerún.

En esta sesión, hemos conocido el desarrollo y el final del sueño colonial alemán en el golfo de Guinea debido a su derrota tras la I Guerra Mundial. Sin embargo, es poco conocida la importancia que tuvo la colonia de la Guinea Española (hoy Guinea Ecuatorial) como tierra de acogida de una ingente cantidad de colonos germanos y nativos cameruneses que, tras la invasión aliada, prefirieron escapar a territorio español, nación neutral durante el conflicto, antes que caer presos. Quienes quiera conocer más detalles, pueden escuchar el podcast:

3ª edición del curso online “Introducción al Etiópico Clásico” – CEPOAT (UMU)

Curso de Ge'ez CEPOAT

El próximo mes de junio comienza la tercera edición de nuestro curso online “Introducción al Etiópico Clásico (Ge’ez)”, en el cual, además de conocer el llamado latín etíope, el alumno podrá explorar diferentes aspectos de la cultura etíope como la historia, la literatura o la tradición musical, entre otros.

El Ge’ez

La lengua madre de Etiopía, el ge’ez, es un idioma extinto de la familia de lenguas semíticas, de la que forman parte el árabe, el hebreo, el tigriña o el amhárico. Nacida del protosemítico etiópico, fue la lengua de los aksumitas, el imperio que durante los siglos I y VII d.C. dominó la política del Cuerno de África y el Sur de Arabia. Gracias a esto, conservamos un buen corpus de estelas regias escritas en ge’ez, aunque el verdadero punto de inflexión se produjo a partir de la traducción de la Biblia del siriaco al ge’ez entre los siglos V y VI. Pese a que en el siglo IX comenzó a ser sustituida como lengua cotidiana por el tigré o el tigriña, su prestigio se mantuvo gracias a su empleo como lengua litúrgica y de la corte; no en vano, sigue siendo empleada en los rituales de las Iglesias Ortodoxas Tewahedo etíope y eritrea.

Datos básicos

Modalidad de la actividad: VIRTUAL

ECTS: 3 créditos (equivale a 75 horas)

Número de alumnos: mínimo 10 / máximo 60

Precios públicos: 60 €

Plazo de matrícula y beca: del 1/5/2016 al 26/5/2016

Lugar de presentación de matrícula on line: CASIOPEA

Email de contacto: cepoat@um.es

Teléfono de información: 666125197 — 0034 868883890

Destinatarios:
Profesionales y estudiantes de Historia, Arqueología, filología, alumnos y profesionales de licenciaturas y diplomaturas relacionadas, así como cualquier personas interesadas en el tema. Interés por la cultura y la lengua etiópica.

Temario

1 – Introducción al Etiópico.

1.1.- ¿Qué sabemos sobre Etiopía?
1.2.- El área cultural etiópica.
1.3.- Geografía.

2 – El alfabeto y el abugida Ge’ez (I).

2.1.- El abugida etiópico: surgimiento y desarrollo histórico.
2.2.- 1ª parte del abugida.
2.3.- Historia:Etiopía antes del reino de Aksum

3 – El alfabeto y el abugida Ge’ez (II).

3.1.- 2ª parte del abugida.
3.2.- Literatura en geez: importancia y evolución.
3.3.- Historia: el reino de Aksum hasta su conversión al cristianismo.
4.4.- El judaísmo en Etiopía.

4 – El alfabeto y el Abugida Ge’ez (III).

4.1.- 3ª parte del abugida.
4.2.- El nacimiento del cristianismo etíope.
4.3.- Historia: el reino de Aksum hasta su decadencia (s. VII).
4.4.- Arte y cultura aksumita.
4.5.- La expansión del Islam en el Cuerno de África.

5 – Los números. Los plurales del nombre.

5.1.-Los números etiópicos.
5.2. Los plurales del nombre y los colectivos.
5.3.- Historia: la época oscura.

6 – El estado constructo.

6.1.- El estado constructo.
6.2.-Características del cristianismo etiópico.
6.3.- Historia: los Zagwe.
6.4.- Cultura y sociedad agaw. Las iglesias de Lalibela.

7 – El género y el número. Demostrativos.

7.1.- El género y el número en etiópico.
7.2.- Los demostrativos.
7.3.- Historia: la restauración salomónida.
7.4.- Cultura y sociedad de los amhara.

8 – Los pronombres personales.

8.1.- Los pronombres personales.
8.2.- Los manuscritos etíopes.
8.3.- Historia: la restauración salomónida hasta el siglo XVI.

9 – El acusativo.

9.1.- El acusativo.
9.2.- Historia: la yihad de Ahmad Graññ y el final de la hegemonía cristiana en el Cuerno de África.

10 – Pronombres sufijos.

10.1.- Los pronombres sufijos.
10.2.- Historia: la intervención portuguesa. Consecuencias de la yihad de Ahmad Gragñ. La expansión oromo.

Evaluación:
Entrega de trabajos y traducción de ejercicios tras cada tema.

Observaciones:
Para la realización de los curso hay que inscribirse y/o matricularse a través de la plataforma CASIOPEA, así como crear una cuenta para el Aula Virtual del CEPOAT a través de el área de registro de nuevo usuario: http://www.um.es/cepoat/aula/login/signup.php

Las matrículas fuera de plazo deberá formalizarse mediante correo electrónico a cepoat@um.es, indicando curso al que se quiere matricular, nombre completo, dirección, dni o pasaporte y tlf. Tras valorar la aceptación se procedería al envío del recibo de pago oficial y pasos a seguir para la incorporación al mismo.

Para el pago se requiere seguir los siguientes pasos:
Una vez formalizada la matrícula en CASIOPEA podrá realizar el pago mediante tarjeta de crédito, banca electrónica, recibo en Ventanilla y transferencia.
– El pago con tarjeta se realiza con el acceso desde la misma matrícula en CASIOPEA.
– El pago mediante banca electrónica deberá realizarse mediante la introducción de los datos del recibo obtenido en CASIOPEA. Son: Emisora – sufijo, Referencia, Identificación, Importe.
– El pago en ventanilla o pago en efectivo deberá realizarse mediante la personalización en alguna de las sucursales que tienen acuerdo con la universidad de Murcia, es decir, Santander, CajaMurcia, CAM y CajaMar.
– El pago mediante Transferencia deberá realizarse de la siguiente manera indicando necesariamente el concepto de ingreso:
Concepto: “RECIBO: (Indicar los 13 dígitos que tiene la referencia del recibo)” y dirigirla a la siguiente cuenta: ENTIDAD BANCARIA: Cajamar CUENTA: 3058 0361 36 2731000038
DOMICILIO: C/Marqués de los Vélez, 36, esq. C/Abenarabi 30008 Murcia
Para el pago Internacional**:
IBAN: ES1530580361362731000038 BIC/SWIFT: CCRIES2A Titular: UNIVERSIDAD DE MURCIA (C.I.F. Q3018001B) Domicilio: Avda Teniente Flomesta, 5 – 30003 – Murcia
**Debéis ir a un banco principal de vuestro país, ya que si vais a uno intermediario se producen dos comisiones y por consiguiente pago incompleto del curso, lo que conlleva realizar una segunda transferencia.

Excepcionalmente se admitirá el pago de la matrícula mediante Western Union, únicamente si no es posible la realización del pago internacional y previa comunicación con el CEPOAT para la autorización del proceso.

ፋሲካ – Fasika, la Pascua etíope

Entre el 18 y el 19 de abril, los cristianos ortodoxos tewahedo de Etiopía y Eritrea celebrarán la Fasika, la fiesta de Pascua. Aunque hace cuatro años publicamos en nuestro primer blog este mismo artículo, consideramos oportuno recuperarlo por la importancia de esta fiesta.

Heredada del antiguo Pésaj judío, que conmemora la liberación de los hebreos de la esclavitud de Egipto, tras la muerte de Jesús y su resurrección el mismo día la festividad se cristianizó, cambiando por completo su significado; en adelante, se festejaría con jolgorio la victoria de Cristo sobre la muerte y el perdón de los pecados de toda la humanidad gracias a su sacrificio.

Originalmente, los cristianos celebraban su Pascua igual que como lo hacían los judíos. Pero la evolución de la propia Iglesia en los primeros siglos del cristianismo, cada vez más distante de esas primeras comunidades judeocristianas, y su división en multitud de pequeñas comunidades cismáticas enfrentadas unas con otras, hizo que pronto la Pascua cristiana y el Pésaj judío se distanciasen, pasando a diferenciarse incluso en la fecha de celebración.

Como veremos, la Iglesias Ortodoxas Tewahedo Etíope y Eritrea también tiene su propia Pascua que, si bien es común al de resto de confesiones cristianas, cuenta con interesantes peculiaridades, que procedemos a explicar aquí.

Cuarenta días de ayuno

Cuarenta días antes de la Pascua, los cristianos etíopes cumplen con rigor y seriedad con el ayuno, el cual les prohíbe comer nada entre la salida y la puesta del sol. Sin embargo, los actos principales de la celebración pascual se concentran en los últimos cuatro días, coincidiendo con el resto de comunidades cristianas.

Hosa'ena

Mural de la iglesia de Enda Iyasus en Aksum representando la entrada de Cristo en Jerusalén. Autor: Juan José Ruscalleda.

Hosa’ena, Domingo de Ramos

El día que abre la semana santa (Semune Himamat) etíope es Hosa’ena, que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén. La celebración per se es muy similar a la que se realiza en otras confesiones cristianas, ya que incluye una bendición de ramos hechos

Jueves y Viernes Santo

Jueves Santo (Selote Hamus) se celebra litúrgicamente con la ceremonia del lavado de pies, La noche del Jueves Santo los etíopes conmemoran la Última Cena partiendo el pan dabbo -rememorando así el gesto y las palabras de Cristo, tomad y comed, este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros- y comiendo el gulban, un estofado de alubias machacadas y trigo.

El Viernes Santo (Siqlet) es un día de ayuno y oración. Todo los mayores de edad están obligados a cumplir con el ayuno de precepto, llamado ኣክፍልት (akfilt), que se prolonga hasta la siete de la tarde del Sábado Santo, cuando por fin pueden romperlo.

Sábado Santo y Domingo de Resurrección

Durante el Sábado Santo, las ciudades explotan en bullicio y actividad. El fin del ayuno está cerca, por lo que tanto hombres como mujeres preparan todo lo necesario para la fiesta nocturna. Los religiosos rezan y cantan himnos esperando a que caiga la noche, ya que a las nueve de la noche comienzan los festejos de la Resurrección. Reparten juncos verdes (qetema) entre la gente, que esperan con ellos la bendición.

Cuando la medianoche está próxima, las puertas y cortinas del meqdes de las iglesias (la capilla central donde se guarda el tabot) se abren y los clérigos empiezan a procesionar alrededor del tabot. Se reparten velas entre los asistentes, que igualmente procesionan en los ambulatorios del templo mientras cantan y ululan. Al llegar la medianoche, los tambores retumban tras estar toda la Cuaresma callados, se proclama la Resurrección de Cristo (Kristos tensi’a immutan!) y el sacerdote lee la Anáfora de Dióscoro durante la liturgia.

Las tres de la madrugada es el momento en  que se considera que se puede romper el largo ayuno. La cena que se sirve en casa tras el rito es, con diferencia, una de las más esperadas del año. Todos se reúnen en casa con sus familiares y amigos para disfrutar de un opíparo banquete que, en no pocas ocasiones, acaba en estruendosa borrachera. Además, los siguientes cincuenta días hasta Pentecostés no habrá ayuno, lo cual es un motivo extra para la celebración.

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Descenso de Cristo a los infiernos. Manuscrito etíope del siglo XVIII conservado en The British Library. Foto de Eyob Derillo.

Al amanecer del Domingo de Resurrección, se prepara el desayuno con los restos de la cena y todo el mundo se viste con sus ropas nuevas de fiesta, ya que hay que celebrar con alegría la Resurrección. Es costumbre que las familias se inviten entre sí a comer, y que los sacerdotes y los ancianos reciban regalos, normalmente de comida.

Para acabar, nosotros también queremos desearos unas Felices Pascuas: መልካም ፋሲካ (Mälkam Fasika)

መልካም የፋሲካ በዓል

Si deseas citar este artículo, puedes utilizar esta fórmula:

LOZANO ALONSO, Mario. “Fasika, la Pascua etíope”, en Reino de Aksum (blog). Publicación: 30/04/2016. Consultado el [añadir fecha]

Yo en LalibelaSobre el autor: Mario Lozano Alonso es un historiador leonés al que le apasiona la cultura etíope, especialmente su rica historia y sus tradiciones artísticas. Puedes seguir sus investigaciones sobre Etiopía en su web reinodeaksum.com.

Asante, el imperio de los akan (Podcast 18 de “La Biblioteca de Tombuctú” – THDT)

Entrada Podcast 18

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

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El reino de Asante o Ashanti se conformó en el territorio central de la actual república de Ghana (no confundir con el antiguo imperio homónimo, con el que no tiene nada que ver). Originariamente, el territorio estaba habitado por un conglomerado de pueblos de diferente origen: akan procedentes del norte del límite del bosque húmedo, algunos fante y otros pueblos llegados de la actual Nigeria.

En general, cada etnia actuaba de manera independiente, comerciando con el oro y la nuez de cola, los principales productos de la región. Los numerosos grupos competían entre sí por el control de los recursos, recurriendo en no pocas ocasiones a las armas para solucionar sus diferencias.  La situación cambiará bajo el mando de Osei Tutu (1697-1731), gobernante de Kumasi, quien dirige a una primera coalición de pueblos akan para vencer a otros akan y conquistar el mercado de Tafo. Esta primera coalición tomó el nombre de Asante, que en twi significa “a quienes les gusta la guerra”. La principal amenaza provenía de dos grandes estados, Denkyira y Domaa, que exigían grandes tributos anuales a los akan.

La tradición asevera que, tras las primeras victorias militares, los líderes tribales akan se reunieron para elegir un rey que los dirigiese. En dicho encuentro, Okomfo Anokye, máximo líder religioso de los akan, hizo bajar del cielo un taburete de oro, el cual cayó justo frente a Osei Tutu, a la sazón líder de la naciente nación. Los jefes tribales reconocieron así su autoridad, ya que el taburete contenía, según Okomfo Anokye, el espíritu de todos los asante.

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Okomfo Anokye haciendo bajar del cielo el taburete dorado (Sika ‘Dwa). Fuente.

Asante fue el único estado capaz de reunir a la mayoría de los akan en un único reino. A partir de la capital, Kumasi, Osei Tutu (1695-1717) comienza la construcción delun verdadero imperio: primero conquista Daamo y luego hizo lo propio con Denkyira, el principal estado del suroeste de la actual Ghana, cuya prosperidad se basaba en el comercio esclavista con los holandeses del castillo de Elmina.

Aunque inicialmente Denkyira no quería la guerra con los Asante, el conflicto estalló en 1699 cuando intentaron imponer un nuevo tributo a los asante. Este abuso enfureció a Osei Tutu, quien conquistó Denkyira, permitiendo a los asante acceder al mar, la Costa de Oro de los europeos. Esto les garantizaba poder comerciar directamente con ellos, intercambiando oro y esclavos por armas de fuego.

Asante - Ceremonia de Yam en 1817

Los asante celebrando la ceremonia de Yam en 1817. Fuente: Wikimedia.

Opoku Ware fue el siguiente rey (Asantehene), gobernando a partir de 1720. A pesar de que tuvo que combatir a una coalición formada por Denkyira, Akim, Sefwi y Akwapim, logró derrotarlos e incluso añadió al imperio nuevos territorios en la cuenca del Volta. Al final de su reinado, los Asante gobernaban la mayor parte del territorio de la actual Ghana.

En 1764 sube al trono Osei Kwadwo, quien establece un sistema burocrático para controlar su ya extenso imperio. Para acceder al funcionariado, existían dos maneras: la primera era por adscripción a una familia noble por línea materna; y la segunda era mediante los logros personales de cada cual. Así se satisfacían las pretensiones de la nobleza y de la gente común.

Se creó también un tipo de policía, la Ankobia, que funcionaba como un ejército permanente al servicio del rey, cuyo poder crecía día a día. Aunque no pudieron evitar movimientos levantiscos, sí que podían sofocarlos con facilidad al poder ser movilizados con rapidez.

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Castillo de Elmina. Desde su construcción por los portugueses en 1482, ha funcionado como centro esclavista y de comercio con los pueblos costeros. Fuente: Wikimedia.

Los Asante construyeron así un imperio comparable con las clásicas Ghana, Mali o Songhai, aunque sus dimensiones eran mucho menores. Su estructura, sólida, mantenía bajo su control la actual república de Ghana y partes del interior de Costa de Marfil y Togo.

Los problemas para Asante comenzaron en el sur, en la costa. Mientras ellos comerciaban con los holandeses del fuerte de Elmina, los fante, otro pueblo costero, hacían lo propio con los ingleses de Cape Coast. Los ambiciosos  fante quería controlar en exclusiva el comercio con los europeos, declarando la guerra a los Asante, quienes los derrotaron en Abora en 1806. Osei Bonsu (1801-1824), llamado la Ballena, ataca también el fuerte holandés de Nueva Amsterdam, ocupándolo, y derrota a los ingleses en Anomabu. Los ingleses se vieron forzados a firmar un tratado que reconocía a los asante su dominio en la región costera.

Asante

Extensión del imperio Asante en 1750. Fuente: AA.VV. História Geral da África. Unesco: 2010. P. 502.

El declive

Los ingleses no olvidarán esta amarga derrota. En 1824, el gobernador de Sierra Leona, McCarthy, marcha sobre el territorio asante (Primera Guerra Asante), pero es derrotado de manera estrepitosa, suicidándose para no caer en manos del enemigo.

En total hubo otras tres guerras entre Inglaterra y Asante. En la segunda (1863), la situación no terminó claramente por las graves bajas causadas por las enfermedades en ambos bandos; la tercera (1873-1874) acabó con Kumasi, la capital, saqueada y quemada por los ingleses, impresionados por el tamaño del palacio del Ashantehene.

Asante - Taburete dorado

El taburete dorado en su trono. Fuente: Wikimedia.

El fin llegó con el rey Kwaku Dwa III (1888-1896), quien envió a Londres una embajada exigiendo el respeto de su independencia, al tiempo que ponía de relieve su voluntad de ser amigo de los blancos. El gobernador inglés de Sierra Leona le pidió entablar negociaciones, a lo que el rey accedió. Cometió el error de querer llevarlas a cabo en Kumasi, ciudad en la que entró con paso franco el ejército inglés, deteniendo al rey y deportándolo a Sierra Leona. Así se acabó el glorioso reino de los akan, con la cuarta Guerra Asante. En 1900, ya como colonia inglesa, el gobernador británico cometerá la estupidez de querer sentarse en el taburete de oro del Ashantehene, lo que provocará la última guerra contra los Asante (1900).

Bajo la dominación colonial y la moderna república de Ghana el asantehene perdió su poder político. Sin embargo, el decimosexto rey , Osei Tutu II, sigue residiendo en el palacio de Kumasi y es una figura muy respetada no sólo por los asante, sino por todos los ghaneses.

Más de 200 muertos en un ataque en el estado regional de Gambela (Etiopía)

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Mapa del estado de Gambela. Fuente: Horn Affairs.

El pasado viernes, 15 de abril, un grupo de guerrilleros de la etnia Murle, procedentes de Sudán del Sur, cruzaron la frontera del estado etíope de Gambela para perpetrar un ataque que afectó a los woredas (distritos) de Nare, Dikawa y Mekuwe.

Según el gobierno etíope, los atacantes, a los que define como grupos de bandidos, asesinaron a 140 personas y raptaron a 39 niños, mientras fuentes sudanesas aumentan el saldo de muertos a 170. La respuesta del ejército etíope, que se habría internado en territorio sursudanés, habría provocado la muerte de 60 de los asaltantes. A falta de confirmación, se cree que la operación de castigo continúa.

La mayor parte de los asesinados pertenecen a la etnia Nuer, mayoritaria en la región. La agresión se encuadra dentro de los conflictos interétnicos que afectan a Sudán del Sur y al estado regional de Gambela. No en vano, los Murle son considerados por las etnias vecinas como practicantes de magia negra y ladrones de ganado.

Según el diario digital Horn Affairs, no se trataría del primer ataque de guerrillas Murle contra territorio etíope, ya que poco antes habrían provocado 16 muertos en el woreda de Abobo, también en Gambela. El gobierno etíope descarta que se trate de una operación militar respaldada por el gobierno sursudanés.

El estado regional de Gambela comparte con el vecino Sudán del Sur dos grupos étnicos: los Nuer, que componen el 46% de sus 307.096 habitantes, y los Anuak. Como consecuencia de la guerra civil que afecta al estado más joven del mundo, la demografía de Gambela se ha alterado gravemente, ya que actualmente acoge a más de 270.000 personas que viven como refugiados en los campamentos de Jewi, Pugnido, Okugo, Kule o Tierkidi, entre otros, lo que ha supuesto duplicar la población regional, con todos los problemas logísticos y de alimentación que eso supone.

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Gambela en Etiopía. Fuente: Wikimedia.

Gambela es uno de los estados más subdesarrollados del país. Las diferentes etnias que lo pueblan practican la ganadería y la agricultura de subsistencia. Las infraestructuras, poco desarrolladas, hacen que sea uno de los kililoch (estados regionales) más remotos de Etiopía. Al estar ubicado en la cuenca del Nilo, su escasa altitud facilita la existencia de mosquitos transmisores de malaria y otras enfermedades endémicas. La mayoría de la población (70%) practica el cristianismo evangélico gracias a la intensa actividad de varios grupos misioneros radicados en la zona desde hace décadas.

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