Etiopía no es un destino muy popular entre el viajero español, que sigue prefiriendo otros destinos africanos como Marruecos, Kenia, Tanzania o Sudáfrica. Sin embargo, desde hace unos años hay un creciente número de personas que eligen Etiopía como el lugar donde pasar sus vacaciones y, si se tiene la oportunidad de hablar con alguna de ellas, dirán que les dejó impresionado. Esto se explica por las enormes posibilidades de la oferta turística etíope y por la notable mejora de las infraestructuras de los últimos años.

Siendo cierto que su infraestructura turística ha mejorado mucho, sigue estando lejos de la comodidad de otros destinos más convencionales. Por ello, conviene conocer ciertos datos a la hora de planear el viaje, algunos de los cuales, curiosamente, no se mencionan en las guías o lo hacen sólo de pasada.

¿Cómo viajar? En viaje organizado o por libre.

La gran mayoría de la gente que viaja a Etiopía lo hace en algún paquete turístico. Por comodidad, quizá sea la opción más sensata, pero, como siempre pasa en estos casos, se depende demasiado del grupo, lo que resta independencia. También tiene sus ventajas, como el no tener que preocuparse por los desplazamientos, previamente organizados, o la posibilidad de ir acompañado por un guía nativo que hable español y que ahuyente a los numerosos personajes que intentarán sablear al incauto.

En nuestro caso, optamos por viajar por libre por el norte. Como podéis consultar en nuestro diario de viaje, la mayoría de los recorridos los hicimos en avión, aunque en ocasiones usamos minibuses, como los que unen Bahir Dar con Gondar, o Dire Dawa con Harar. Existen rutas de autobús que unen las principales ciudades del país, destacando las compañías Sky Bus y Selam Bus.

Usar los minibuses es toda una experiencia. Al llegar a la estación de autobuses, un grupo de personas se arremolinarán a tu alrededor para que elijas sus servicios. Normalmente, se escoge el que mejor coche pueda proveer -la seguridad vial es importante- y más lleno de clientes esté, ya que el minibus no sale hasta que no haya vendido todas las plazas. Conviene regatear los precios.

Dependiendo del gusto de cada cual, conviene realizar una advertencia: si vas a querer conocer todo el país, puedes elegir hacerlo en un viaje organizado o bien recurrir a una fórmula mixta: visitar el circuito norte por libre para después recorrer el sur con un turoperador. Comento esto porque el sur es realmente complicado para recorrerlo por libre: en temporada de lluvias, las carreteras son impracticables, lo que imposibilita que los minibuses hagan sus rutas habituales; dada la menor importancia de sus centros urbanos, las conexiones aéreas son casi nulas. Dicho esto, si alguien tiene el suficiente espíritu aventurero como para adentrarse en el sur etíope por su cuenta y riesgo, lo mejor es que lo haga en la temporada seca.

Planificando el viaje

Se dice que culturalmente hablando, existen tres Etiopías: la cristiana, que ocupa la región centro-norte; la musulmana, al este; y la amalgama de pueblos del suroeste, popularmente conocida como la “zona de las tribus” (sic). La mayor parte de los turistas eligen la Etiopía cristiana, donde se hace el recorrido clásico anular AddisBahir DarGondar-SimienAksumLalibela-Addis, otros visitan el norte y el sur, y muy pocos añaden a la combinación algún lugar de la Etiopía musulmana, escogiendo generalmente Harar.

¿Cuándo ir?

La elección de la temporada es importante dado que el clima puede condicionar mucho el viaje. El verano europeo (junio-agosto) coincide con la temporada de lluvias, lo que significa que lloverá todos los días sin excepción, lo que conviene tener en cuenta a la hora de planear el viaje, especialmente en lo tocante a vuelos y traslados por las embarradas carreteras del sur. Generalmente, se dice que la mejor época para visitar el país es septiembre, cuando empieza el año nuevo etíope, ya no llueve tanto y los paisajes están aún verdes. En marzo-abril se producen las llamadas pequeñas lluvias, días en que cae un chaparrón todos los días, generalmente a mediodía. Los meses más secos, como diciembre, gozan de buen tiempo todos los días, pero el exceso de polvo puede resultar muy molesto. En el suroeste, por sus condiciones climáticas, llueve de manera más frecuente que en el resto del país.

¿Cuánto tiempo?

Como mínimo, debemos dedicar entre ocho y diez días para conocer la ruta clásica del norte (Addis-Bahir Dar-Gondar-Simien-Aksum-Lalibela-Addis). Si a eso le añadimos el sur, de peores carreteras, habría que alargar el viaje a por lo menos tres semanas o un mes.

¿Cuánto dinero?

Aunque es un destino caro -el precio del billete de avión lo encarece mucho-, en general los gastos diarios no son muy elevados. Nosotros gastamos este verano, en 16 días, unos 2000€ por cabeza incluyendo los billetes de avión (Madrid-Addis ida y vuelta y 5 billetes internos). El precio del menú de cualquier restaurante es irrisorio -se puede comer por entre 1,5 y 2€ por cabeza-, e incluso en los más caros los precios varían entre 5 y 10€.

Guías

No hay muchas guías donde elegir para planificar el viaje, pero, al menos, en español hay dos fácilmente accesibles, publicadas por Bradt y Laertes. Sin embargo, si queremos algo más detallado sobre Bahir Dar y la zona del lago Tana, Gondar, Aksum, Lalibela, Harar y las iglesias del Tigray, recomiendo las guías de Arada Books. A día de hoy, son las mejores que existen en el mercado, con buenos mapas e información abundante sobre lugares que otras guías, por brevedad, ni siquiera mencionan. Están en inglés y se pueden adquirir en la librería Altaïr bajo demanda, o bien ya en Etiopía en Addis Abeba.

Aterrizando en Lalibela.

Elegir un vuelo

A la hora de elegir la compañía con la que queremos volar, debemos tener en cuenta qué tipo de viaje vamos a hacer: si tenemos prisa y queremos ver muchas cosas en poco tiempo, habrá que tomar varios vuelos internos. Si, por el contrario, disfrutamos de más días, a lo mejor preferimos viajar en bus o en coche privado, lo que nos permitirá disfrutar de los paisajes.

Ethiopian Airlines

La compañía nacional etíope tiene varias ventajas. La primera es que vuela directamente desde Madrid, si bien hace una escala técnica de una hora en Malta o en El Cairo, lo que acorta sustancialmente el vuelo. Cuando nosotros volamos este verano, salimos de Madrid a las 22:30 y llegamos a Addis a las 6:00 (hora local, que en verano es una hora más que en España). La segunda ventaja es que al comprar el vuelo desde España, el descuento a la hora de hacer vuelos internos es importante; en nuestro caso utilizamos cinco, así que la oferta nos abarató bastante el precio. Otro aspecto que nos gustó mucho es que nos permitiesen facturar dos maletas grandes completamente gratis y que en los siete vuelos no nos perdieran ni una sola maleta.

Turkish Airlines, Emirates, Qatar y Alitalia son otras de las compañías que unen Europa con Addis Abeba, si bien haciendo escalas que pueden llegar a ser bastante largas.

Los hoteles

La oferta hotelera en Etiopía mejora cada mes. En Addis Abeba es donde encontramos la mayor variedad. Sin embargo, en otros lugares como Gondar, Aksum o Bahir Dar, los hoteles, aún siendo muy modestos, cobran una tarifa estándar de 50$. Lalibela cuenta con alojamientos que, sin ser nada del otro mundo, valen la pena porque suelen estar ubicados en sitios desde donde se contemplan los paisajes circundantes. En Harar recomiendo la oportunidad de dormir en una casa tradicional harari (unos 15€ la noche). También existen, para el viajero más aventurero, hoteles espartanos por todo el país en los que es posible dormir por 1 o 2€. Que no se diga que no hay donde elegir…

El efecto farenji

Un blanco en Etiopía rara vez va a pasar desapercibido. Si bien cada vez más etíopes están acostumbrados a ver occidentales por sus ciudades, muchos van a acercarse al turista para saludarle mientras dicen “¡farenji, farenji!”, que significa “extranjero”. Algunos se limitarán a decir eso, otros querrán intercambiar unas pocas palabras en inglés y, sí, seguro que alguien se acerca para pedir dinero. En un país en el que la pobreza abunda, no debe extrañarnos. La mayor parte de las veces, con sonreír y seguir avanzando es suficiente, aunque en ocasiones puede resultar agobiante. Lo que nunca recomiendo es perder los papeles y comenzar a gritar, ya que puede resultar contraproducente.

Por todo el país vamos a encontrarnos a diferentes personajes sin escrúpulos que se nos acercarán para servirnos de improvisados guías. Generalmente, comienzan con una pequeña conversación en inglés (Hello, my friend, where are you from?), acto seguido se adaptan a tu paso, como acompañándote y, si tienes mala suerte y no los espantas antes (no, thank you, es la mejor fórmula), te ofrecerán una paupérrima visita guiada. Al finalizar, claro está, te pedirán una tarifa abusiva por sus servicios.

En caso de que necesitemos un guía, siempre hay que recurrir a uno oficial. En Aksum encontraremos la caseta justo al lado de la entrada del yacimiento del campo de estelas, en Gondar, el puesto está cerca del hotel Taye Belay, y en Lalibela, en la entrada del complejo de las iglesias. Con respecto a los guías, les dedicaré una entrada próximamente, ya que merece la pena advertir sobre las excursiones que se pueden contratar para evitar abusos.

Los niños

Etiopía, donde la media de edad es 18,9 años, es el país de los niños. Se vaya donde se vaya, es inevitable encontrárselos. En muchos sitios, se acercarán al turista en grandes grupos gritando “¡farenji, farenji!” y pidiendo dinero, lápices o chucherías. El propio gobierno etíope pide que no se les dé nada, por cruel que pueda parecer, ya que así se les anima a abandonar la escuela para practicar la llamada mendicidad turística. En algunos sitios esta práctica está siendo erradicada, como en Lalibela, donde una ONG local alimenta y cubre las necesidades de los más pequeños para que así no tengan que recurrir a la mendicidad. Cuando nosotros estuvimos en dicha ciudad en agosto de 2016, la mayor parte de los niños jugaban en la calle, te saludaban y se acercaban a hablar algo en inglés, pero, por fortuna, no pedían nada.

Riesgos para el viajero

Problemas de salud

La salud es lo más importante cuando se viaja -y para todo lo demás, por supuesto-, y también lo que más se puede resentir en un viaje. La mayor parte de los problemas que uno puede experimentar en el país son de tipo sanitario, lo que hace importantísimo que contratemos un buen seguro de viaje antes de partir.

Hay una serie de vacunas que son recomendadas antes de viajar al país: fiebre amarilla, hepatitis A, triple vírica y tétanos, entre otras. Conviene consultar primero con el médico de cabecera cuáles hay que ponerse.

La principal amenaza es la diarrea, con el problema de deshidratación que acarrea. Se calcula que afecta al 50% de los visitantes, poco acostumbrados a la especiadísima cocina etíope. Generalmente se soluciona con dieta blanda y suero hidratante. Si la cosa va a más, se puede tomar el antibiótico, que normalmente lo corta con rapidez, o, si no, siempre se debe acudir a un médico local. En la mayoría de los hospitales parte del personal habla inglés. Una ventaja del país es que se puede encontrar agua embotellada con facilidad. Y si lo tuyo no son las comidas fuertes, en casi todos los restaurantes pueden cocinar algo de pasta. La fruta hay que comerla pelada y las verduras, hervidas.

También hay que evitar bañarse en aguas estancadas por el riesgo de infectarse de esquistosomiasis. La vacuna contra la rabia sólo se recomienda si se va a visitar áreas de riesgo.

La malaria

Esta terrible enfermedad es endémica en el sur del país, mientras que en el norte, al estar por encima de los 2.000 metros, sólo afecta a Bahir Dar y la zona ribereña del lago Tana. No hay que jugársela: el tratamiento profiláctico ha de seguirse al pie de la letra. Conviene tomar las pastillas de Malarone -las que menos efectos secundarios producen- antes de entrar en una zona de riesgo, y seguir tomándolas una semana después de dejar el lugar. En muchos hoteles tienen mosquitera, pero comprueba que no tenga agujeros. Con respecto al repelente de mosquitos, ha de ser de tipo DEET 50%. Su efecto dura 8 horas y ha de aplicarse en las zonas que vayan a estar expuestas. Dos consejos: adquiérelo en España, ya que en Etiopía es difícil de conseguir, y nunca lo metas en la maleta de mano, ya que en el control del aeropuerto te lo quitarán al ser un aturdidor. Mételo siempre en el equipaje a facturar.

Seguridad. Pequeños hurtos

Etiopía es de los países más seguros  a los que uno puede viajar. Sin embargo, hay que decir que las recientes protestas oromo han creado una cierta situación de insegurida que en ocasiones ha acabado afectando a los turistas. Aunque recientemente el gobierno ha declarado el estado de emergencia, lo cual ha permitido estabilizar la situación (podemos imaginarnos cómo), conviene consultar antes de partir las indicaciones de seguridad del ministerio de exteriores español, francés o británico.

Los robos son raros en el país, pero hay que tener cuidado con la cartera en lugares de mucho bullicio como Merkato, en Addis Abeba, o en el transporte público. Los robos con violencia a turistas son poco comunes.

Áreas donde no es buena idea acercarse

Las áreas que generalmente se desaconsejan a los turistas son: la frontera con Eritrea (no son raros los intercambios de disparos), la zona del Ogaden, donde abunda el bandidaje herencia de la antigua guerrilla, la frontera con Sudán del Sur y ciertas zonas del Danakil. Si se opta por visitar este espectacular desierto, conviene hacerlo siempre en un grupo guiado y protegido por escolta, ya que varios turistas han sido asesinados por grupos armados.

Estos son los consejos que consideramos más importantes. Con el tiempo, puede que dediquemos una entrada a cada uno de los aspectos, a fin de poder ofrecer más información. Etiopía es un país maravilloso que, como veis, no resulta tan difícil de visitar ni tan caro. Sin duda, uno de los futuros destinos de moda en África. ¿Os animáis a conocerlo?