Cultura etíope y eritrea

Categoría: Fiestas y tradiciones (Página 2 de 2)

Las lluvias anegan Addis Abeba

Addis inundada

Las calles de la capital etíope, inundadas. Fuente: AddisFortune

Noticia original publicada en Tendencias21.

Las calles de Addis Abeba se convierten en obstáculos anegados y embarrados, y empeoran con el aumento de aguaceros durante la estación lluviosa, que en Etiopía se extiende de julio a septiembre. Desconocidos se dan la mano para ayudarse a sortear los charcos y no resbalar en el intento.
Los sistemas de drenaje sostenibles no son un tema apasionante, pero adquiere cada vez mayor importancia en este país, y en especial en Addis Abeba, a medida que esta capital se expande, aumentan las obras de construcción y la población y, con ella, la demanda de agua potable y accesible. Mientras, la lluvia sigue cayendo.
“A Etiopía la llaman la torre de agua de África, pero parece más la autopista del agua por la escorrentía (agua que discurre sobre cualquier superficie cuando llueve) y la falta de capacidad de retención”, opinó Manaye Ewunetu, director gerente de ME Consulting Engineers, con sede en Londres. Este especialista trabaja en Gran Bretaña y en Etiopía desde hace muchos años.
La topografía montañosa de este país hace que su capacidad de almacenamiento sea relativamente baja, alrededor de 30 por ciento, en comparación con otros lugares como Australia, que se acerca al 80 por ciento.
El problema afecta a una población de 92 millones de habitantes, que según proyecciones del Banco Mundial, aumentará a 145 millones para 2050.”Tengo que poner la alarma del celular para despertarme a media noche. Salgo de la cama y me junto con los vecinos a hacer cola en un grifo público. Puedo llegar a estar tres horas antes de volver a acostarme”, Meleshew Nega, de 24 años.
En las ciudades, este problema tiene características particulares, como es el caso de Addis Abeba, con una población que aumentó de 2,7 millones de habitantes, en 2008, a los actuales tres millones, según algunas estimaciones, y la Agencia Central de Estadísticas pronosticó que podrían superar los cinco millones en 2037.
Esta ciudad adquiere mayor importancia internacional al ser sede de la Unión Africana, de la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas y de muchas otras organizaciones internacionales, embajadas y consulados.
La consultora A. T. Kearney, que elabora todos los años un Índice Global de Ciudades en función de sus perspectivas de emergencia, ubicó a Addis Abeba detrás de Yakarta y Manila como la tercera con más probabilidades de mejorar en su posicionamiento global.
“Con los actuales índices de mejoría, la capital de Etiopía está entre las ciudades que avanza más rápido, a pesar de las distancias, la equidad de ingresos, la salud y la transparencia empresarial”, señala el informe de la consultora con sede en Nueva York.
A pesar de los aplausos, la rapidez con que se desarrolla esta ciudad -que según otras estimaciones podría tener casi cinco millones de habitantes y llegar a ocho millones en 2030, amenaza con arrollarla, así como a los ríos y los arroyos que motivaron su fundación en 1886 como la Nueva Flor, la traducción de su nombre en amhárico.
La inadecuada gestión de residuos y el mal funcionamiento de los drenajes, así como la escorrentía de desechos industriales y de estaciones dispensadoras de combustible y la descarga en fuentes de agua crean significativos problemas de salud en la ciudad. Y todo se exacerba con las inundaciones.
“Las inundaciones plantean un problema sanitario significativo porque acarrean agentes patógenos y contaminantes que envenenan las fuentes de agua y de alimentos”, explicó WendwosenFeleke, especialista en agua y saneamiento de la oficina local del Banco Mundial, en entrevista con IPS.
El Ministerio de Salud destina unos 700.000 dólares al año al tratamiento de enfermedades derivadas del agua contaminada. Esta estimación no incluye otros impactos económicos como la pérdida de tiempo y de ingresos por no trabajar.
“El alcantarillado inadecuado puede deteriorar o hasta destruir la infraestructura, la que no llegaría a cumplir su vida útil”, dijo a IPS el especialista en transporte James Markland, quien también trabaja en la oficina local del Banco Mundial. “Esto reduce la eficacia económica de inversiones sustanciales”, puntualizó.
A eso se suma que la disponibilidad de agua las 24 horas del día es algo desconocido en esta ciudad, a pesar de que suelen caer alrededor de 1.180 milímetros de agua al año, apenas un poco menos que en la lluviosa Gran Bretaña.
La norma en la mayoría de los hogares de Addis Abeba es llenar con agua varios recipientes cuando hay servicio. En algunas partes es en las primeras horas de la mañana y, en otras, tarde en la noche.
“Tengo que poner la alarma del celular para despertarme a media noche”, relató Meleshew Nega, de 24 años. “Salgo de la cama y me junto con los vecinos que hacen cola en un grifo público. Puedo llegar a estar tres horas antes de volver a acostarme”, apuntó
Las autoridades son conscientes de la incesante expansión de Addis Abeba y existe un plan maestro para mitigar su crecimiento descontrolado y prever esfuerzos para modernizarla en los próximos 25 años.
Algunos críticos sostienen que el plan maestro no atiende correctamente el problema del agua.
“A menos que se agregue un plan maestro de saneamiento, el plan maestro será un caos”, opinó Manaye, quien ha sido testigo de la expansión de la ciudad en los últimos 27 años gracias a sus frecuentes viajes desde Gran Bretaña.
A pesar de que los departamentos de la ciudad y del país producen guías necesarias, la falta de coordinación y de voluntad se traduce en un deficiente trabajo tangible en el terreno, añadió.
“Los problemas surgen por la falta de integración”, dijo Teshome Worku, de CORE Consulting Engineers, en entrevista con IPS. “El plan maestro no abarca a las diferentes disciplinas ni personas necesarias”, precisó.
Aprovechar al máximo los cursos de agua, así como estanques existentes, para absorber la escorrentía ayudará a mejorar el atractivo de la ciudad y a ofrecer grandes oportunidades de inversión en recreación y turismo, indicó Manaye.
“Hay un enorme potencial para la regeneración de Addis Abeba”, dijo con optimismo. “El agua le da vida a la ciudad”, remarcó.
Las cuestiones relacionadas con el agua, los ríos y las escorrentías tienen cada vez más prioridad debido a las consecuencias del cambio climático. El resultado, según los que promueven mejores sistemas de drenaje, es la necesidad de pensar la gestión del agua y el saneamiento de forma radicalmente distinta en todos los niveles. Pero eso puede ser difícil dada la tendencia de la población etíope a aceptar las dificultades, soportarlas y adaptarse.

Selam – Nace el blog Reino de Aksum

Virgen IBO Sellada

Bienvenidos a esta nueva andadura digital. Desde este pequeño blog intentaremos aportar más información sobre esa gran desconocida que es Etiopía para la mayoría de los hispanohablantes. No pretendemos más que mostrar pequeños retazos de la compleja realidad de una cultura milenaria, comparable en riqueza a Roma, Grecia o Persia y, sin embargo, tan injustamente ignorada.

Comenzamos con la palabra de saludo por excelencia en Etiopía, Selam (ሰላም, sälam, que significa paz), similar a las expresiones Shalom y Salam de hebreos y árabes, respectivamente.

Sed, pues, bienvenidos. Esperamos que sea de vuestro agrado.

Genna, la Navidad etíope

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La Navidad etíope difiere en muchos aspectos de la nuestra, aun teniendo ambas el mismo origen y significado. Mientras nosotros la celebramos en una fecha fija, el 25 de diciembre, en Etiopía lo hacen de un modo cíclico por las peculiaridades de su calendario, pues el día de gänna (Genna o Navidad) cae el 29 del mes de Tahsas durante 3 años, y el 28 de Tahsas el cuarto año. Ninguno de los dos días coincide con nuestro día de Navidad, ya que, como los etíopes emplean un calendario basado en el juliano, su Navidad comienza en nuestro mes de enero. Además, el día de Navidad ha de celebrarse nueve meses y cinco días después de la Anunciación para así cumplir con el período de gestación.

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Celebrando la Navidad en Lalibela

Esto no es exclusivo de Etiopía. Mientras la cristiandad occidental adoptó en el siglo XVI el calendario gregoriano, el resto de cristianos siguen usando el juliano, anterior al gregoriano y más inexacto, y que no coincide con aquél en fechas ni en el cálculo de fiestas como la Pascua. Para hacerlo más complicado, los etíopes emplean su propio calendario, basado en el Copto egipcio, y que es muy similar al juliano clásico. El término gänna es un préstamo del griego genna (nacimiento), ya que en ge’ez también puede usarse la palabra local Lidet, con el mismo significado.

La Navidad es una fiesta alegre en Etiopía, ya que se celebra el nacimiento de Cristo, quien se hizo hombre para salvar a la humanidad del pecado.  La importancia de esta fiesta exige el sacrificio de numerosas cabras, bueyes y ovejas, y la preparación de grandes cantidades de cerveza casera (tella) para las comidas navideñas. Las familias ricas escogen carneros castrados o bueyes, mientras que las pobres se conforman con adquirir otros animales más baratos, generalmente aves. Las mujeres se esfuerzan a fondo preparando la cerveza, el tej (hidromiel), el pimiento chile bärbärre y las diferentes especias empleadas en la cocina etíope.

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A la izquierda, un plato de doro wat. A la derecha, una botella de tej.

Como en toda fiesta, existe un código social que no debe ser infringido. Un hombre joven casado y modélico tiene sus obligaciones navideñas, debiendo regalar a sus padres un carnero o un cordero castrado; además, ha de invitar a sus suegros a  pasar el día de Navidad en su casa. También se adquieren ropas nuevas para toda la familia.

Una curiosa tradición de la Navidad etíope es el juego de gänna, una especie de hockey muy popular entre la gente joven y que se cree inventado por los pastores que recibieron la buena nueva del nacimiento de Cristo. Los niños obtienen los palos de los bosques cercanos a los poblados, eligiendo aquellos que acaban en forma curva, tras lo cual los decoran y los pasan por el fuego. Las pelotas se elaboran con cuero. Hasta el día de Navidad los niños juegan al gänna durante el día, mientras que los jóvenes lo hacen a la luz de la luna.

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En la imagen superior, a la izquierda, mujeres rezando el día de Gänna. A la derecha, los hombres se preparan para jugar al gänna.

El día antes de Navidad, gad, es una jornada de ayuno que nunca puede ser omitida. Al amanecer del día de Gänna (Navidad), se visten de blanco con el tradicional shamma, consistente en una pieza de algodón con el que envuelven cabeza y cuerpo.  Acto seguido acuden a sus respectivas parroquias para asistir a los servicios religiosos, generalmente alrededor de las cuatro de la mañana. Tras la misa, la gente vuelve a casa, donde comienzan a sacrificar los animales que serán consumidos durante el día. La carne se prepara cruda, cocida o asada, reuniéndose los familiares próximos, y en ocasiones, los vecinos, para el banquete navideño. La bebida abunda, y no es raro que los hombres acaben borrachos. La comida por excelencia de Navidad es el doro wat, una especie de potaje de carne de pollo y verduras picantes, al que a veces se le añade huevo. El doro wat se sirve en una delgada lámina de injera, el pan etíope, elaborado a partir del teff.

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Niños ataviados con los ropajes típicos de Navidad

Al acabar la comida, los niños se visten con sus prendas nuevas y corren al campo de juego del gänna, generalmente una tierra sin cultivar. Allí forman los equipos y eligen a sus respectivos capitanes. También cavan el agujero donde depositarán la pelota al comenzar el juego, y determinan qué lugares del campo hay que alcanzar para marcar. El juego es bastante duro, y no es raro que alguno de los jugadores acabe con un hueso roto.

Para finalizar, y como curiosidad, la expresión en amhárico para felicitar la Navidad es Mälkam Gänna / Melkam Genna (traducido como Feliz Navidad), que en caracteres etiópicos se escribe así:

መልካም ገና

 

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Ataviados con el shamma, los fieles acuden a Lalibela para rezar el día de Gänna.

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