Cultura etíope y eritrea

Mes: noviembre 2015

La Kahina y la conquista islámica del Magreb (Podcast 2 de «La Biblioteca de Tombuctú» – TDHT)

Kahina

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

Durante siglos, las tierras del norte de África que hoy conocemos como el Magreb fueron el feudo del pueblo bereber. Aún hoy habitan un inmenso espacio que va desde el Océano Atlántico hasta el Oasis de Siwa, en Egipto, y desde el Mediterráneo hasta el río Níger. Los bereberes se dividen en varios grupos tribales: zenatas, sanhadja, rifeños, zayanes, kabilios, tuaregs, zenagas, zuwaras, aborígenes canarios, etc. En las regiones áridas son nómadas, como los tuaregs, mientras que en aquellas aptas para la agricultura han desarrollado interesantes sistemas políticos de gran complejidad, como los reinos númidas o el imperio Almohade, entre otros. Ilustres bereberes fueron Arrio o San Agustín.

Medracen

Túmulo de Medracén, en Argelia. Antaño fue un enterramiento de los reyes númidas. Fuente: Wikipedia.

Los diferentes estados bereberes habían sido conquistados por Roma durante el siglo I, aunque los nómadas del desierto seguían hostigando a los romanos. Tras el colapso del antaño poderoso imperio los bereberes recobraron su libertad, creando una pléyade de pequeños estados que competían directamente con los vándalos, un pueblo germánico que se apoderó de buena parte de los territorios costeros hacia el año 429.

Los diferentes estados bereberes habían sido conquistados por Roma durante el siglo I, aunque los nómadas del desierto seguían hostigando a los romanos. Tras el colapso del antaño poderoso imperio los bereberes recobraron su libertad, creando una pléyade de pequeños estados que competían directamente con los vándalos, un pueblo germánico que se apoderó de buena parte de los territorios costeros hacia el año 429.

Sin embargo, los vándalos, conocidos por su preferencia por el cristianismo donatista, de carácter un tanto extremista, pronto se ganaron el odio de los bizantinos, que los conquistaron en el 534 tras una exitosa campaña liderada por el general Belisario. La paz estaba lejos de llegar ya que, aunque los vándalos habían sido derrotados, los bereberes siguieron desestabilizando la región con sus revueltas y escaramuzas.

Estados bereberes del siglo V

Mapa de los estados bereberes en el siglo V. Fuente: J.Mª. Gómez- Tabanera. Historias del Viejo Mundo. Las culturas africanas (14). P. 70.

Los bizantinos lograron, finalmente, controlar la situación, en gran medida gracias al establecimiento de pactos con los diferentes grupos locales. Pese a todo, a comienzos del siglo VII se empezaba a desatar un tornado en sus fronteras sudorientales: tras la muerte de Mahoma en el 632, comienza la rápida expansión musulmana por oriente, en gran medida provocada por la debilidad de Bizancio y Persia, que se habían desgastado en guerras inútiles. En el 647, el califa Omar ordena la conquista del norte de África, la futura Ifriqiya islámica. Tras derrotar al cabecilla bereber, el conde Gregorio, en la batalla de Sufetula, los árabes se retiraron en 648 al obtener un jugoso tributo. Durante algún tiempo se desentendieron del norte de África debido a sus problemas internos, pero en el 665 prepararon un gran ejército que se lanzó a la definitiva conquista de la región. El caudillo bereber Kusaila será quien les plante cara durante varios años.

Estatua en Khenchela

Estatua de la Kahina en Khenchela. Fuente: Wikipedia.

Es aquí donde aparece la protagonista de nuestra historia: la Kahina, que en árabe significa la sacerdotisa o adivina, dado que, según sus enemigos, podía predecir el futuro. Su nombre real era Damya o Dahya, y era una mujer de ascendencia bereber y bizantina cuya historia tiene tanto de legendario como de real. Se sabe que cuando comenzó la conquista musulmana ella ya era de edad avanzada, más de 60 años, y que pertenecía a una poderosa familia bereber. Se tienen dudas sobre cuál era su religión, principalmente porque quienes escribieron sobre ella lo hicieron muchos años después de su muerte, y aún se duda si fue judía o cristiana. Es plausible que fuese cristiana porque, según algunas fuentes árabes, siempre llevaba consigo un ídolo, ¿quizá un icono de la Virgen María? También se ha hablado de su pasión por la ornitología, ya que en su presunta tumba se encontraron pergaminos con descripciones de pájaros.

Hacia el año 680, la Kahina sucede a Kusaila como lideresa de la coalición bereber que luchaba contra los musulmanes, utilizando como base de operaciones las montañas de Aurés. Tras derrotar al general árabe Hassan ibn al-Nu’man, los musulmanes se retiraron de la zona, dejando en manos de la Kahina toda la región entre Gadamés y el Aurés durante unos cinco años. Algunas leyendas sitúan a la Kahina en el anfiteatro de El Djem, en Túnez, donde se refugió con sus seguidores en un improbable asedio.

El Djem

Anfiteatro de El Djem, Túnez. Fuente: Wikipedia.

Sin embargo, el general Hassan retornó con nuevas fuerzas, dispuesto a derrotar a la Kahina de una vez por todas. Se dice que la mujer, sabedora de que iba a ser derrotada, envió a sus dos hijos para que se reuniesen con el general Hassan y se uniesen a sus tropas. A uno de ellos se le encomendó el mando de un grupo de soldados en la batalla en que los árabes derrotaron a la Kahina, cerca de Tabarka. Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre su muerte: unos dicen que murió espada en mano en su última batalla, mientras otros afirman que se envenenó. Sea como fuere, el papel heroico de la Kahina la convirtió en leyenda, siendo aún hoy un símbolo de resistencia para millones de argelinos.

Comienzo del curso «Introducción a la cultura etíope» – Madrid, 26 de noviembre, a las 18:30 h.

Cartel Madrid 2015

Primera sesión: jueves, 26 de noviembre, a las 18:30

A partir del próximo 26 de noviembre dará comienzo el Curso Monográfico“Introducción a la cultura etíope”, que impartiré por primera vez en Madrid. El curso se enmarca dentro de las interesantes actividades que organiza el Instituto Bíblico y Oriental de Madrid para el año académico 2015-2016. Se compondrá de cuatro sesiones de una hora de duración. Podéis descargar el tríptico del curso en este enlace.

La cultura etíope, y por extensión, la de los pueblos del Cuerno de África, resulta tan fascinante como desconocida para el público español. En este breve curso de 4 sesiones pretendemos mostrar los principales rasgos de dicha cultura, cuna de la Humanidad y centro de una brillante civilización que tiene más de 2.500 años de antigüedad. La actividad está abierta a todas aquellas personas que estén interesadas en ella, sin que sean necesarios conocimientos previos de ningún tipo.

Montañas Simien

Sesión 1 – Rasgos definitorios de la cultura etíope – JUEVES, 26 DE NOVIEMBRE, 

La primera jornada se dedicará a comprender la realidad geográfica de Etiopía, la cual ha condicionado de manera muy importante a las culturas de la región. También se explicará la idea de las 3 Etiopías (la cristiana del norte, la musulmana del este y los pueblos tradicionales del suroeste) y el área cultural etíope de D. Levine, al tiempo que se indican los principales grupos étnicos que conviven en el Cuerno de África. Por otra parte, se comentarán someramente aspectos culturales como la gastronomía, las lenguas, la literatura o la música, poniendo de relieve las diferencias y semejanzas interétnicas.

Castillo de Fasiladas

Sesión 2 – Historia de Etiopía – JUEVES, 3 DE DICIEMBRE

La Historia etíope abarca un amplio espectro cronológico que comienza entre los siglos VII y V a.C. Las primeras culturas sabaicas son los cimientos del poderoso reino de Aksum (Ss. I-X), al que sucederá el imperio de los Zagwe y la espendorosa dinastía salomónida. Durante el medievo etíope surgirán una miríada de estados musulmanes que, una vez unificados en el siglo XVI, llevarán a cabo la célebre yihad de Ahmad Graññ. En los siglos XVI y XVII los contactos con los reinos ibéricos atraerán a jesuitas como Pedro Páez, descubridor de las fuentes del Nilo Azul, aunque su celo misionero provocará una sangrienta guerra civil.

Lalibela - Bet Giyorgis

Sesión 3 – Judaísmo, cristianismo e islam – JUEVES, 10 DE DICIEMBRE

Las principales religiones monoteístas han tenido un amplio impacto en la sociedad etíope. Las raíces de la monarquía se hallan en el encuentro mítico entre la reina de Saba, Makeda, y el sabio rey Salomón, del que nació Menelik, el primer emperador. Dicho monarca es considerado el padre fundador del judaísmo etíope (los Beta Israel o Falasha), religión que inspiró la creación de un reino en las montañas Simien durante la Edad Media.
El cristianismo, por su parte, llegó de la mano de dos hermanos tirios en el siglo IV, Frumencio y Edesio, quienes lograron la conversión del rey Ezana de Aksum. Aún hoy es la religión mayoritaria de los etíopes.
Por último, el origen del islam etíope data de tiempos de Mahoma, cuando se produce la Pequeña Hégira. Tras un medievo de luchas y glorias, el islam se afianzó hasta ser la fe del 40% de la población.

Fre Seyon

Sesión 4 – Arte etíope – JUEVES, 17 DE DICIEMBRE

El arte etíope nace en las culturas sabaicas anteriores a nuestra era, cuando se crea el esplendoroso templo de Yeha. Heredero de ellas será el reino de Aksum, que asumirá influencias artísticas griegas y del Mediterráneo Oriental. Las estelas de Aksum son las obras más conocidas de esta vibrante civilización urbana.
Durante la Edad Media, la dinastía Zagwe crea las iglesias de Lalibela, donde las influencias aksumitas son palpables. Sus sucesores salomónidas darán mayor importancia al arte mueble, si bien en el siglo XVII la influencia ibérica les llevará a construir la capital imperial de Gondar.
Para terminar, se recalcará la importancia de la cultura del manuscrito y del icono, indicándose los principales estilos, autores e influencias.


RESUMEN

Profesor: Mario Lozano Alonso

Lugar: Instituto Superior de Pastoral. Pº Juan XXIII, 3. Edificio León XIII. MADRID.

Fechas: 26 de noviembre, 3, 10 y 17 de diciembre de 2015.

Hora: 18:30 – 19:30

Precio: 20€

Matrícula: se puede descargar el boletín de inscripción que, una vez cumplimentado, debe remitirse a biblicoyorientalmadrid@gmail.com

El paisaje cultural Konso (Podcast 1 de «La Biblioteca de Tombuctú» – THDT)

Poblado konso 2

Vista aérea de un poblado fortificado konso. Fuente: Informe UNESCO.

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

Las áridas Tierras Altas del distrito (woreda) de Konso, al sur de Etiopía, han obligado a sus habitantes a agudizar el ingenio para sobrevivir en un entorno ciertamente hostil. Durante veintiuna generaciones -cuatro siglos- sus habitantes, el pueblo konso, han transformado el abrupto paisaje montañoso para aterrazarlo y así conseguir un espacio de cultivo óptimo. También existen pequeños poblados fortificados, evidente muestra de su maestría en el trabajo de la piedra, que unen sin emplear mortero.

El visitante que llega por primera vez a tierras konso queda impresionado, ya que no espera encontrar tal cantidad de construcciones de piedra en la zona sur de Etiopía: ¿acaso no son más propias de las «civilizadas» etnias del norte y este del país (tigriñas, amharas, hararis, etc.)? ¿No es el sur de Etiopía el hogar de algunas de las últimas tribus «vírgenes», que han mantenido sus tradiciones intactas durante siglos? Y, sin embargo, ante sus ojos se muestra una compleja red de terrazas, estanques y poblados fortificados que nos hablan de una cohesión social inusitada, máxime si tenemos en cuenta que no existe entre los konso figura alguna de autoridad que distribuya las labores y decida qué construir, sino que todo se debe a la cooperación interclánica.

Los orígenes de los konso

La procedencia del pueblo konso es aún objeto de disputa entre los estudiosos. Si bien es cierto que por su habla se les clasifica como una etnia cushítica, próxima a los sidamo, lo más probable es que en origen fuesen una mezcla de los diferentes grupos étnicos que les rodean. Sea como fuere, su respuesta a los desafíos de su entorno ha generado una cultura única en toda la región, la cual fue declarada en su conjunto como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2011.

Niño jugando en un poblado Konso

Niño jugando en un poblado Konso. Fuente: Wikipedia.

A pesar de que hoy son parte de Etiopía, se trata de un hecho relativamente reciente, ya que no será hasta finales del siglo XIX cuando Menelik II expanda las fronteras de su imperio a expensas de los pueblos del sur, sometiendo a los konso. Gracias a la nueva administración etíope de 1995, los konso habitan su propio woreda dentro de la región de Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur.

Los aproximadamente 280.000 konso habitan un área de 2354 km. Se dividen en nueve clanes donde las decisiones se toman colectivamente, si bien existe un consejo de ancianos. La compleja estructura social se basa en la pertenencia a una determinada generación y a una warda, esto es, a un grupo de descendientes de una familia. Sus miembros viven en poblados fortificados (paletas), y comparten las labores de mantenimiento de los estanques de agua (harda) y las terrazas. Los ancianos siguen durmiendo en las casas comunales-culturales (llamadas moras) como durante generaciones hicieron sus antepasados, mientras el resto de los habitantes del poblado vive en su propio espacio (warda), previamente asignado comunalmente.

Aunque no existe la figura del jefe, sí que hay un jefe ritual (Poqola) que habita en los bosques sagrados. El jefe ritual se encarga de ejecutar los numerosos rituales que buscan preservar el equilibrio que los konso han alcanzado con la naturaleza, además de servir de árbitro en las posibles disputas entre clanes. Existen tres bosques sagrados o Poquolas, Kala, Kamale y Kufa, cada uno con su propio Poqola, quien los posee y tiene el privilegio de ser enterrado con su familia en ellos.

Poblado konso

Poblado fortificado konso. Fuente: Informe UNESCO.

Poblados fortificados

Los asentamientos konso se ubican generalmente en puntos elevados desde los que se puede controlar el terreno circundante. La construcción de murallas se debe a la presencia de animales salvajes y por el miedo a las expediciones de saqueo de grupos de oromos. Rodeados por entre una y seis líneas de muros que pueden alcanzar los cuatro metros de altura, justo enfrente de ellos se planta una alameda de euphorbias y cactáceas lo suficientemente espesa para que sirva de línea de defensa adicional, además de proveer de leña y servir de letrina comunal. Fuera de las murallas quedan los enterramientos y otras estructuras más modernas como las escuelas o los centros de salud, mientras dentro se encuentran los moras y hardas.

Terrazas konso

Superficie aterrazada. Fuente: Informe UNESCO.

Terrazas y estanques de piedra

La gestión del agua se ha vuelto una prioridad en una zona donde la pendiente de las montañas facilita su evacuación y la erosión de los suelos. Por ello, durante generaciones se procedió al aterrazamiento de una vasta extensión de terreno en el que los muros de contención forman trazos sinuosos y paralelos al adaptarse a las curvas de nivel. En ellas se planta fundamentalmente maíz y mijo africano, aunque también se siembran otros cultivos complementarios como soja, algodón, khat, moringa o café.

Harda

Harda. Fuente: Informe UNESCO.

Especialmente importantes son los harda, grandes estanques forrados de piedra construidos en emplazamientos donde el agua de lluvia pueda ser fácilmente retenida. Su función es la provisión de agua para el ganado. En su construcción y mantenimiento interviene toda la comunidad.

Daga-hela

Cada siete u once años, los konso erigen estelas de piedra para conmemorar el traspaso de poder de una generación a otra. Cada una de estas estelas, de forma cuadrada y unos 3 metros de alto, se denomina Daga-hela, y para su erección se sigue un proceso ritual que dura dos meses. Las generaciones que hayan participado en la extinción de un incendio o en la protección de un poblado tienen el honor de erigir la estela cerca de su mora, mientras que las que no hayan hecho nada notable han de ubicarla fuera del asentamiento.

Waka

Waka de hombre y mujer. Fuente: Informe UNESCO.

El enterramiento: los waka

Otro de los elementos distintivos de los konso es su sistema de enterramiento. Los cementerios se instalan siempre fuera de los recintos amurallados, aunque anteriormente se ubicaron dentro.

En una sociedad eminentemente colaborativa, la conmemoración de los miembros más destacados cobra especial importancia. Los konso homenajean a sus antepasados gloriosos con el honor de erigir sobre sus tumbas una Waka, que es una representación del difunto tallada en madera de junípero. En este caso no hay discriminación por sexos, existiendo wakas masculinas y femeninas.

Al fallecer un jefe ritual, es momificado en un laborioso proceso que puede durar hasta nueve años. El resto de la población es enterrado de manera más modesta, con una estela (Daga-diruma) indicando el emplazamiento de la tumba.

Para concluir, la excepcionalidad del pueblo konso no sólo radica en la riqueza de su tradición cultural, sino en cómo aún hoy, en pleno siglo XXI y ante la amenaza de la globalización, siguen manteniéndola intacta. Esperemos que sean capaces de mantenerla, por lo menos, otros cuatrocientos años más.

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