Cultura etíope y eritrea

Categoría: Historia (Página 5 de 6)

Abubakari II, el emperador de Mali que quiso cruzar el océano (Podcast 5 de «La Biblioteca de Tombuctú – THDT)

Entradas-Podcasts

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

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En esta ocasión, hemos cambiado el formato del programa para introducir una entrevista a Eric García Moral, historiador africanista de la Universidad de Barcelona y editor del blog Huellas de Kuma, para que nos hablase del emperador Abubakari II, quien según las fuentes árabes (Al-Umari) ordenó la construcción de una flota de doscientos barcos para que explorasen qué había más allá del Océano Atlántico. Se cuenta que sólo retornó uno de ellos, cuya tripulación narró la visión de un extraño río cuyas corrientes formaban enormes remolinos. Tras esto, el emperador ordenó la construcción de una segunda flota, aún más grande, con mil navíos de exploración y otros mil de víveres. Sin embargo, en esta ocasión Abubakari decidió participar en la expedición, de la que no retornaría nunca. ¿Fue posible esta expedición? ¿Llegaron a América o murieron todos sus miembros? ¿Qué opinan los historiadores sobre este hecho?

Recomendamos la escucha del podcast para aquellos que estén interesados en más datos sobre esta interesante figura histórica.

Para saber más

Puigserver Blasco, X y García Moral, E. «Abubakari II. El emperador que partió sobre el mar. La llegada de Mali a América, a debate». En Construcción social y cultural del poder en las Américas. Barcelona, 2015. Pp. 48-60.

Curso online de Historia de África Subsahariana Precolonial en el CEPOAT de la Universidad de Murcia (Del 1 de enero al 31 de marzo de 2016)

Cartel CEPOAT

A partir del 1 de enero de 2016 comenzamos una nueva andadura: el primer curso completamente online de Historia de África Subsahariana Precolonial, el cual impartiremos en el CEPOAT de la Universidad de Murcia. A continuación pasamos a indicar las características del curso. La programación puede descargarse en este enlace.

Presentación del curso

La historia del África Subsahariana es una gran desconocida entre el público español, en particular, y el europeo, en general. Por ello, consideramos necesario y útil para la sociedad la impartición del presente curso, dada la escasa oferta de formación en el área existente actualmente en el panorama académico español, a pesar de la creciente demanda de numerosos particulares e instituciones. El curso está abierto a todas aquellas personas que deseen formarse en este ámbito, si bien está especialmente enfocado a estudiantes del área de Humanidades, principalmente de los grados de Historia, Historia del Arte y Geografía, dada la estrecha relación que existe con los contenidos que estudian. Hoy por hoy, los planes de estudio de las universidades españolas apenas incluyen contenidos referidos a la historia de un continente que se halla a sólo 14 kilómetros de la península ibérica. Asimismo, creemos que este curso puede ser útil para el profesorado vinculado a las Ciencias Sociales, ya que la actual multiculturalidad existente en la sociedad y las aulas españolas hace deseable que conozcan los rudimentos de la rica historia africana.

Datos básicos

Profesor: Mario Lozano Alonso

Modalidad de la actividad: VIRTUAL

ECTS: 3 créditos (equivale a 75 horas)

Número de alumnos: mínimo 10 / máximo 12

Precios públicos: 60 €

Plazo de matrícula: del 1/12/2015 al 26/12/2015

Plazo de solicitud de beca: del 1/12/2015 al 26/12/2015

Lugar de presentación de matrícula on line: CASIOPEA

Email de contacto: cepoat@um.es

Teléfono de información: 666125197 — 0034 868883890

Destinatarios

Profesionales y estudiantes de Historia, Arqueología, filología, alumnos y profesionales de licenciaturas y diplomaturas relacionadas, así como cualquier personas interesadas en el tema.

Temario

1 – Introducción y geografía.

1.1. Justificación del curso. 1.2. Geografía de África. 1.3. El estudio del pasado del África Subsahariana: una visión general.

2 – Nubia: de Kerma a los reinos coptos.

2.1. El medio geográfico. 2.2. Primeras culturas y el reino de Kerma. 2.3. El reino de Kush. 2.4. Los reinos coptos hasta la conquista mameluca

3 – De Aksum a Etiopía: el Cuerno de África.

3.1. Antes de Aksum: los sabeos y D’mt. 3.2. El reino de Aksum. 3.3. La época oscura y los Zagwe. 3.4. El imperio salomónida. 3.5. Los somalíes: nómadas y marineros..

4 – Los imperios sahelianos (I): Ghana y Malí.

4.1. El sahel: un ecosistema único y extremadamente frágil. 4.2. Formación y desarrollo del imperio de Ghana. 4.3. Los Nok. 4.4. El imperio Malí. 4.5. Entrada y desarrollo del Islam en la región.

5 – Los imperios sahelianos (II): Songhai.

5.1. Songhai, el imperio de los askia. 5.2. La conquista marroquí de Songhai. 5. Kanem Bornu, los señores del lago Chad. 5. Las ciudades-estado hausa.

6 – Culturas de la selva del Golfo de Guinea

6.1. El medio geográfico. 6.2. Los akan y el imperio Asante. 6.3. Las ciudades yoruba. 6.4. La ciudad de Benín. 6.5. El reino de Dahomey.

7 – El reino de Congo.

7.1. El reino de Congo. 7.2. Los reinos de Tio, Loango y Ndongo. 7.3. El sistema político luba y lunda.

8 – Las ciudades-estado swahili.

8.1. La costa de Azania y el mundo mediterráneo en la Antigedad. 8.2. Los swahili: marineros y comerciantes. 8.3. Las ciudades swahili y su desarrollo histórico.

9 – El Gran Zimbabwe y el África Austral.

9.1. El Gran Zimbabwe: una cultura minera y comercial. 9.2. El Imperio Monomotapa. 9.3. Otras culturas del África Austral.

10 – Madagascar.

10.1. Introducción geográfica. 10.2. Los orígenes de los malgaches. 10.3. Primeros estados. 10.4. La unificación del reino de Merina

Observaciones

Para la realización de los curso hay que inscribirse y/o matricularse a través de la plataforma CASIOPEA, así como crear una cuenta para el Aula Virtual del CEPOAT a través de el área de registro de nuevo usuario: http://www.um.es/cepoat/aula/login/signup.php

Para el pago se requiere seguir los siguientes pasos:
Una vez formalizada la matrícula en CASIOPEA podrá realizar el pago mediante tarjeta de crédito, banca electrónica, recibo en Ventanilla y transferencia.
– El pago con tarjeta se realiza con el acceso desde la misma matrícula en CASIOPEA.

– El pago mediante banca electrónica deberá realizarse mediante la introducción de los datos del recibo obtenido en CASIOPEA. Son: Emisora – sufijo, Referencia, Identificación, Importe.

– El pago en ventanilla o pago en efectivo deberá realizarse mediante la personalización en alguna de las sucursales que tienen acuerdo con la universidad de Murcia, es decir, Santander, CajaMurcia, CAM y CajaMar.

– El pago mediante Transferencia deberá realizarse de la siguiente manera indicando necesariamente el concepto de ingreso:
Concepto: «RECIBO: (Indicar los 13 dígitos que tiene la referencia del recibo)» y dirigirla a la siguiente cuenta: ENTIDAD BANCARIA: Cajamar CUENTA: 3058 0361 36 2731000038
DOMICILIO: C/Marqués de los Vélez, 36, esq.  C/ Abenarabi 30008 Murcia
Para el pago Internacional**:
IBAN: ES1530580361362731000038 BIC/SWIFT: CCRIES2A Titular: UNIVERSIDAD DE MURCIA (C.I.F. Q3018001B) Domicilio: Avda Teniente Flomesta, 5 – 30003 – Murcia
**Debéis ir a un banco principal de vuestro país, ya que si vais a uno intermediario se producen dos comisiones y por consiguiente pago incompleto del curso, lo que conlleva realizar una segunda transferencia.

Excepcionalmente se admitirá el pago de la matrícula mediante Western Union, únicamente si no es posible la realización del pago internacional y previa comunicación con el CEPOAT para la autorización del proceso.

La reina Nzinga Mbandi de Ndongo y Matamba (Podcast 4 de «La Biblioteca de Tombuctú» – TDHT)

Entrada-Nzinga

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

En el año de 1560 una flota portuguesa arribó por primera vez a la desembocadura del río Kwanza (Cuanza), en la costa de la actual Angola, que por aquel entonces pertenecía al reino Ndongo, el cual englobaba a la etnia mbundu. Paulo Dias de Novais, líder de la expedición lusa, pronto se interesó por la región, pensando que quizá pudiera albergar en sus entrañas vetas de oro y plata. Por ello, en 1575 fundó  la ciudad de São Paulo da Assunção de Loanda –la actual Luanda-, arrebatando a Ndongo su franja costera. A esa extensión de tierra le darían el nombre de Angola en homenaje al título del rey de los Ndongo, el Ngola.

Río Cuanza

El río Cuanza a su paso por Dondo, Angola. Fuente: Wikipedia.

Los portugueses no encontraron los metales preciosos que codiciaban, aunque se conformaron con un premio de consolación mucho más siniestro: pronto el villorio de Luanda se transformaría en uno de los mayores puertos de exportación de esclavos del continente.

La necesidad de capturar las ingentes cantidades de esclavos demandadas por las plantaciones brasileñas hizo necesario que los portugueses se internasen en territorio ndongo a través del valle del Cuanza. El rey Mbandi Ngola Kiluanji de Ndongo, harto de los abusos de los lusos, se enfrentó militarmente a ellos, hostigándoles desde 1580. El monarca tenía dos hijos: el mayor, llamado Ngola Mbandi, era de naturaleza endeble y envidiosa, mientras que su hermana Nzinga era carismática e inteligente y, además, había recibido una esmerada educación por parte de unos misioneros portugueses, lo que le permitió dominar su lengua.

A la muerte del rey, Ngola Mbandi subió al poder en 1617, pero, celoso de su hermana, ordenó asesinar a su único hijo. La guerra con los portugueses comenzaba a tomar el cariz de pesadilla sin fin, lo que exigió que el rey recurriese a la inteligente Nzinga a fin de negociar la paz.

Encuentro de Nzinga con el gobernador

Representación del encuentro entre Nzinga y el gobernador de Luanda. Fuente: Wikipedia.

Nzinga partió a Luanda a negociar un tratado de paz duradero, pero una vez allí el gobernador portugués intentó humillarla al hacer que compareciese ante él sentada en el suelo, algo que en la cultura mbundu sólo se hace con los subordinados. Ella, ni corta ni perezosa, ordenó a una de sus siervas que se pusiera a cuatro patas para que, a modo de escabel, la resuelta Nzinga pudiera sentarse frente al luso. Además, su hábil manejo de la lengua portuguesa impresionó al gobernador João Correia de Sousa.

Los portugueses trataron de obtener un fuerte tributo anual y el vasallaje de Ndongo. Nzinga rechazó esto, pero a cambio aceptó un nuevo trazado de las fronteras de su reino y ser bautizada en la fe católica con el nombre de Ana de Sousa. Corría el año de 1623.

Sin embargo, los portugueses no respetarán el tratado de paz. La guarnición del fuerte de Ambaca, cerca de la antigua capital, Kabasa, no es desmantelada, y pronto los mercenarios imbangala vuelven a saquear poblados enteros. El rey Ngola Mbandi se suicida –aunque hay quien cree que Nzinga ordenó envenenarlo-, lo que permitió a su hermana acceder al trono en 1624 con el nombre de Ngola Mbandi Nzinga Bandi Kia Ngola. La primera acción de la flamante nueva reina fue la conquista del vecino reino de Matamba, lo que fortaleció aún más su posición.

Mapa Angola

Mapa de la región angolana en los tiempos de Nzinga. Fuente: História Geral da África. UNESCO, 2010. Vol. V, p. 661.

La situación se volvió más favorable para el reino de Ndongo y Matamba en 1641, cuando los holandeses capturan el puerto de Luanda. La reina no duda en firmar con ellos y con el vecino reino de Kongo una alianza contra Portugal, consiguiendo una notable victoria en Ngoleme en 1644. Posteriormente, sufrió una grave derrota en Kavanga en la que perdió parte de sus archivos y a una hermana. Además, en 1648 una expedición portuguesa reconquistaba Luanda, expulsando a los holandeses y poniendo en serias dificultades a la reina.

Tras años de combates infructuosos, los portugueses se percataron de que Nzinga nunca aceptaría someterse a su dominio. El nuevo gobernador Salvador Correia buscó la firma de un tratado de paz en que se reconocía la soberanía del reino de Ndongo y Matamba, el cual fue firmado por el rey Pedro II el 24 de noviembre de 1657.

Finalmente, la reina Nzinga, o doña Ana de Sousa, pudo alcanzar su anhelada paz. Sus últimos años los dedicó a fortalecer sus reinos, intentando sanar las heridas de décadas de guerras. Falleció en 1663 a la nada desdeñable edad de 82 años. Aunque sus reinos serían tiempo después incorporados a la colonia de Angola, su legado aún vive, recordando a los angoleños que hubo una vez una reina orgullosa que no quiso postrarse ante el colonizador.

Para saber más

Pedro Páez y las fuentes del Nilo (Podcast 3 de “La Biblioteca de Tombuctú” – TDHT)

Entrada Pedro Páez

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

Los siglos XVI y XVII supusieron la edad dorada de la Monarquía Hispánica, aquel vastísimo imperio en que, según la frase del propio Felipe II no se ponía el sol. Cientos de aventureros peninsulares recorrieron tierras y mares ayudando a consolidar tan gigantesco imperio, buscando su propia fortuna o para evangelizar a los pueblos que se encontraban en lo que ellos creían que era la verdadera fe: el catolicismo. Algunos de estos personajes son de sobra conocidos (Cortés, Pizarro, Balboa, etc.), mientras que otros, a pesar de haber logrado gestas igualmente importantes o incluso más, han caído injustamente en el olvido. Uno de estos personajes olvidados por la historia es Pedro Páez Xaramillo (1564-1622), un jesuita español cuyas aventuras empiezan a ser hoy conocidas.

Nacido cerca de Madrid, en un pueblecito llamado Olmeda de las Cebollas -hoy de las Fuentes-, Pedro Páez ingresó muy joven en los jesuitas.  Tras realizar sus estudios teológicos en Coimbra, mostró gran interés por ayudar a la Compañía de Jesús en su tarea evangelizadora, por lo que fue enviado en 1585 como misionero a Goa, en la India.

Viajes de Pedro Páez

Una vez allí, y tras ser consagrado sacerdote, se le encomendó partir junto con el afamado padre Antonio de Montserrat a Etiopía, donde las misiones jesuitas se encontraban en un estado deplorable. En 1589 partieron de la India a Etiopía, aunque el mercader que los transportaba los traicionó, entregándolos a los musulmanes cuando estaban en el puerto de Dhuffa o Dhofar. Pasaron siete años de cautiverio durante los cuales atravesaron desiertos tan duros como el de Hadramaut o Rub al-Jali, aunque también fue el primer europeo que probó una bebida de color negro que era muy popular en Yemen: el café.

Finalmente, fueron rescatados por su orden en 1595, retornando a Goa. Allí falleció Antonio de Montserrat de las consecuencias del cautiverio, mientras que Pedro Páez, aunque sobrevivió, todavía necesito varios años de recuperación.

Pedro Páez (1564-1622)

Retrato de Páez en Loyola. Fuente: Wikipedia.

En 1603 arriba por fin al puerto de Massawa, en la costa etíope (hoy Eritrea). Una vez que se reúne con el superior de los jesuitas, João Gabriel, se dirige a la misión de Fremona, en el Tigray. Así comienza la penosa tarea de reorganizar la misión, muy debilitada por años de dejadez y aislamiento, y compuesta sobre todo por los descendientes de los portugueses que habían ayudado al imperio cristiano etíope en su lucha contra los musulmanes unas décadas antes. La situación para los católicos era complicada, ya que se enfrentaban a la hostilidad de una población mayoritariamente ortodoxa. Pedro se interesa por las lenguas locales: no tarda en aprender la lengua principal del país, el amhárico, y también el ge’ez, el latín etíope, lo que le permite leer las crónicas históricas que caen en sus manos.

Pedro Páez es descrito como una persona prudente, inteligente y con una capacidad de persuasión más que notable. Cuando el emperador de Etiopía, Za Dengel, le convoca a su corte, queda tan fascinado por la figura de Páez que no tarda en convertirse al catolicismo. Prudente como siempre, el jesuita español le aconseja que no haga pública su conversión para no generar malestar entre su pueblo.

Za Dengel fallece en 1604 y, tras el breve interregno de Yaqob, fue sucedido por Susenyos, quien hereda a Páez como gran consejero. La amistad entre ambos hizo que el emperador le regalase una gran porción de terreno en la península de Gorgora, en el lago Tana, donde el jesuita construyó la nueva sede de la orden, que contaba con habitaciones para el rey y una gran iglesia de impronta hispánica. La primera piedra de la construcción se puso el 16 de enero de 1621.

Ruinas de Gorgora 1

Restos de la iglesia de Nova Gorgora. Al fondo, el lago Tana. Fuente: Azazo Project.

El mayor éxito de Páez se produjo en 1622, cuando Susenyos se convirtió oficialmente al catolicismo. En aquel momento se cree que había en el país unos 100.000 católicos, en gran medida gracias a su buen hacer y a su ejemplo. Pero el jesuita no pudo completar su misión, ya que falleció el 25 de mayo de ese mismo año. Su legado pronto se desvanecería, ya que el país se sumió en una cruenta guerra civil entre católicos y ortodoxos, de la que salieron vencedores estos últimos.

Pedro Páez es recordado por su magna obra la Historia de Etiopía, que escribió en portugués y sólo en fechas recientes se ha traducido al español. En ella, con un estilo impecable si tenemos en cuenta que se escribió en el siglo XVII, ofrece abundantes datos históricos obtenidos de sus lecturas de las fuentes originales, y descripciones de lugares que conoció: no en vano, fue él, un siglo antes del escocés Bruce, el primer europeo que vio las fuentes del Nilo Azul cerca del lago Tana.

Para saber más

Addis Abeba estrena Metro Ligero, el primero del África Subsahariana

Vista del Metro Ligero de Addis Abeba

Bifurcación del Metro Ligero en las inmediaciones de Meskel Square. Fuente: Addis Fortune.

Las grandes ciudades africanas son bulliciosos hervideros de coches y gentes que zigzaguean intentando abrirse paso por sus intrincadas calles, sin que parezca que exista ningún tipo de orden en un caos que sorprende -y aterroriza- al visitante ocasional. Se trata de urbes que, aunque inicialmente hayan podido tener algún tipo de planificación urbana, se han visto desbordadas por una avalancha de gentes deseosas de buscarse una vida digna lejos de los rigores del campo. Así, el centro de las ciudades se ve rodeado por una maraña informe de barrios cuyas construcciones son de escasa calidad, constituyendo en muchas ocasiones verdaderos asentamientos chabolistas donde los servicios más básicos ni están ni se los espera.

La capital etíope, Addis Abeba, no es una excepción, aunque sea diferente en cierto sentido. Para empezar, no fue planeada por ninguna potencia colonial, sino por el emperador Menelik II, quien puso fin a siglos de nomadismo imperial al elegir este lugar como asiento definitivo de la corte en 1889. Aunque para ser justo debería indicar que fue su mujer, la emperatriz Taytu, quien eligió el lugar por la existencia de unas aguas medicinales, las de Filwoha, que aún hoy son muy apreciadas por sus habitantes. A partir de entonces, el crecimiento de la ciudad fue imparable.

Addis Abeba está conociendo un crecimiento económico y demográfico sin precedentes. El centro urbano, donde podemos encontrar joyas como el palacio imperial de Menelik II, la Iglesia de San Jorge o el Museo Nacional, ve cómo ahora se erigen orgullosas torres de rascacielos y otros gigantescos proyectos arquitectónicos que testifican la época de bonanza de un país que quiere dejar de estar en la lista de los más pobres del mundo. Además, crecen a buen ritmo los barrios de casas y bloques destinados a la nueva y pujante clase media.

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Tren NS-93 del Metro Ligero de Addis. Fuente: Wikipedia.

La ciudad cuenta con una población estimada de 3.400.000 habitantes (4.500.000 sin contamos su área metropolitana) que depende diariamente para su desplazamiento de una anticuada flota de autobuses amarillos, aunque también un infinito número de más o menos confiables taxis ofrecen sus servicios. ¿Se imaginan Madrid o Barcelona sin sus redes de metro y cercanías? Háganse una idea del caos del que les hablo.

El crecimiento de la ciudad  preocupa al gobierno tecnócrata federal, en cuyas políticas vemos la creciente influencia china en el continente. Los dos problemas más acuciantes de la ciudad son la falta de suministro eléctrico, que el gobierno quiere paliar con la construcción de la presa más grande del continente, y la movilidad. Para ello, se ha diseñado una ambiciosa red de metro ligero que se inauguró parcialmente el pasado 20 de septiembre.

Esta infraestructura es un ejemplo más de la alianza entre Etiopía y China. La empresa encargada de la construcción es la China Railway Group Limited, y la financiación corre a cargo del Export-Import Bank del gigante asiático. Los trenes, también de fabricación china, son operados por el Shenzhen Metro. El coste total asciende a 475.000.000 de dólares.

El metro ligero se compone de dos líneas: una norte-sur con una longitud de 16,7 km y 17 paradas; y otra este-oeste, con una extensión de 17,35 km y 20 estaciones. En total, se trata de 31,2 km de metro ligero, de los cuales 0,78 km transcurren bajo tierra (en las inmediaciones de la plaza Menelik II, al comienzo de la línea norte-sur), 7,33 km discurren sobre puentes y la mayor parte, 23 km, en modo tranvía.

Las tarifas planteadas son las siguientes: para un trayecto de 4 km (8 estaciones), 2 Birr (0,09 €); 4,8 – 8 km (14 estaciones), 4 Birr (0,12 €); y para 17 estaciones, 6 Birr (0,26 €).

Cruce con burros

Tradición frente a modernidad: burros cruzando un paso de peatones del Metro Ligero de Addis Abeba. Fuente: Addis Fortune.

A pesar de que el proyecto es muy necesario en una ciudad que no para de crecer y cuyos problemas de tráfico cobran dimensiones bíblicas, existen serias preocupaciones sobre si tanto peatones como conductores no provocarán accidentes en la zona en que los trenes discurren como tranvías. En una urbe donde la demanda energética es muy superior a la oferta (los apagones son frecuentes), el gobierno local ha garantizado el suministro eléctrico al metro ligero.

Sea como fuere, este primer sistema de transporte de masas en el África Subsahariana supone todo un símbolo del crecimiento económico etíope, de su clara apuesta por la inversión en infraestructuras, y, también, de que China está desplazando a Europa como  principal socio comercial en numerosos países africanos.

Mapa del metro ligero

He elaborado el siguiente mapa con las líneas y las estaciones del metro de Addis Abeba. Si ves algún fallo, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

La reina Mentewab o el poder femenino en la Etiopía gondarina del XVIII

La Reina Mentewab en la iglesia de Nerga Sellasie

Madonna de la iglesia de Narga Selassie. A sus pies vemos a la reina Mentewab.

La Era Gondarina denomina al período de tiempo en que Etiopía era gobernada desde la ciudad imperial de Gondar, poniendo fin a varios siglos en que los emperadores, salvo cortos períodos de tiempo, viajaban por todo el país viviendo en campamentos de hasta 10.000 habitantes que, cuando agotaban los recursos de la zona, se desmontaban para buscar un nuevo lugar de establecimiento. La fundación de Gondar en 1635 por el emperador Fasiladas supuso, pues, un hito histórico pero también artístico, ya que la nueva ciudad capital desarrolló tanto en la arquitectura como en el resto de artes un estilo propio, el gondarino, que pocas veces en la dilatada historia etíope ha sido tan rico y genuino. Se trata de un periodo histórico en el que el poder imperial, a pesar del aislamiento del país, era fuerte y centralizado.

Castillo de Mentewab, Gondar

Palacio de Mentewab en el Fasil Ghebi de Gondar.

El núcleo de la ciudad era el Fasil Ghebi, el recinto palaciego, compuesto por varios castillos fruto de la febril actividad constructora de los emperadores sucesores de Fasiladas; no en vano, cada uno de ellos dejará su impronta personal al construir su propio castillo-residencia. Alrededor del recinto real se arracimaban desordenadamente las casas de los notables y del pueblo llano, existiendo una gran explanada que hacía las veces de mercado.

Una vez que hemos contextualizado brevemente la Era Gondarina, pasemos a hablar de una de las figuras femeninas más apasionantes de la historia etíope: la reina Mentewab.

Tradicionalmente se considera que Mentewab (?????), cuyo nombre de bautismo fue Welete Giyorgis (hija de Jorge) nació en la provincia de Qwara, entre el lago Tana y Sudán, hacia el año 1706. Probablemente uno de sus abuelos fuese un portugués de los que se asentaron a partir del estrechamiento de lazos lusoetíopes que se produjo a partir del siglo XVI, cuando un contingente de soldados lusos llegó al país para ayudar en la lucha contra el yihad de Ahmad Grañ. Pertenecía a la alta nobleza local, siendo su padre el Dejazmach (????? däjazma?, general de la puerta) Manbare de Dembiya, y su madre la Woizero (???? wäyzäro, dama) Yenkoy, descendiente del emperador Menas.

En aquella época gobernaba el emperador Bakaffa, a quien le gustaba escapar de palacio disfrazado para conocer de primera mano las injusticias que se producían en su reino. La tradición folclórica etíope dice que fue en una de esas escapadas cuando conoció a Mentewab, cuya belleza le deslumbró a tal punto que exclamó Min tiwab! (¡qué belleza!, en amhárico) al verla por primera vez. Tras el flechazo, se casaron el 6 de septiembre de 1722, si bien Mentewab era la segunda mujer del emperador. Justo después del banquete nupcial, la primera mujer de Bakaffa murió en extrañas circunstancias, probablemente envenenada. De su unión con el emperador nacería el futuro emperador Iyasus II.

Mentewab

La reina Mentewab en un manuscrito de la época.

El ascenso al poder

La muerte de su marido en 1730 supuso el comienzo del ascenso de Mentewab a las cotas más altas de poder. Tras tomar como amante a un sobrino de Bakaffa mucho más joven que ella, Melmel Iyasu, maniobró con inteligencia para hacerse coronar como corregente, compartiendo el trono con su hijo Iyasu II. Nunca antes en la historia etíope una mujer había logrado concentrar tanto poder en sus manos.

El reinado de Iyasu II supuso el comienzo del declive de la dinastía gondarina. De un modo similar a lo que hicieron los llamados Austrias menores españoles (Felipe III y Felipe IV), el rey dejó en manos de su madre el gobierno del país mientras él se deleitaba con toda clase de placeres mundanos. La reina cometió el tremendo error de descentralizar el poder imperial en manos de la nobleza que controlaba las diferentes regiones del imperio, reduciendo de manera considerable los ingresos del tesoro.

En un claro ejemplo de insensatez, el propio emperador decidió conquistar en 1738 el sultanato vecino de Sennar; sin embargo, la campaña terminó en desastre cuando sus tropas fueron derrotadas en la batalla del río Dindar. El Imperio tuvo que compensar a Sennar con el pago de 8.000 onzas de oro, un nuevo golpe a las arcas del tesoro.

El ocaso de la reina hermosa

Los problemas surgieron a la muerte de su hijo en 1755. Las intenciones de Mentewab de mantener su poder como reina chocaron con las ambiciones de la viuda de Iyasu II, Wubit, quien quería ser corregente de su propio hijo, Iyoas I. Ambas reinas comenzaron a congregar a sus apoyos: en el caso de Mentewab, la provincia de Qwara, gobernada por sus parientes, le brindó su fuerza militar; mientras tanto, Wubit contaba con la estimable fuerza de los oromos de Yejju, su tierra natal.

En un arrebato de sensatez, Mentewab quiso evitar la guerra buscando la mediación del poderoso ras Mikael Sehul, un noble de la región del Tigray, a quien anteriormente había entregado como esposa a una de sus hijas, Aster. Al llegar a Gondar, Mikael y su ejército de 26.000 hombres fueron recibidos por la reina, si bien éste no tardó mucho en traicionarla: tras hacerse hábilmente con el poder, estranguló con sus propias manos al rey Iyoas el 9 de mayo de 1769. El hecho de que un noble local acabase con la vida de un emperador e impusiese su poder marcó el final del período gondarino e inició la época llamada Zemana Mesafint, la era de los príncipes, conocida por la debilidad del poder imperial frente a los señores locales, y que duró hasta el ascenso al trono del emperador Tewodros II (1855-1868).

El asesinato de su nieto fue demasiado para la reina que, desconsolada y arrepentida de las consecuencias de su ambición, lo enterró en su querido monasterio de Qwesqwam. Aunque nadie se lo impedía, ella misma renunció a volver a Gondar, permaneciendo encerrada en Qwesqwam hasta su muerte el 27 de junio de 1773.

Su legado: una ingente labor constructora

Al igual que los anteriores monarcas gondarinos, Mentewab contruyó su propio palacio en el espectacular recinto del Fasil Ghebi, además de una sala de banquetes. A las afueras de la capital, en las colinas al noroeste, fundó un monasterio en honor a la Virgen María que recibió el nombre de Qwesqwam. El nombre del cenobio recuerda a la aldea egipcia de Qusqam, donde la tradición copta asevera que un ídolo de cobre adorado por sus habitantes cayó roto en mil pedazos al pasar por su lado la Sagrada Familia, que en ese momento huía de Herodes. Al lado del monasterio la reina construyó un refinado palacio de estilo gondarino, el cual fue su residencia favorita.

Palacio de Qwesqwam

El complejo monástico y palaciego de Qwesqwam según Monti della Corte (I castelli di Gondar, 1938)

Otro hermoso ejemplo del patrocinio constructivo de la reina lo encontramos en la iglesia de Narga Selassie (Descanso de la Trinidad), en la isla de Dek del lago Tana. Construida en planta circular, conserva bellas pinturas de estilo gondarino. El techo y las puertas se elaboraron con la madera de un sicomoro que ocupaba el lugar anteriormente.

Iglesia de Narga Selassie

Iglesia de Narga Selassie, construida por orden de la reina.

Beta Israel, los judíos etíopes (I): introducción general

Falashas

El poblado falasha de Balankab, por H. A. Stern: Wanderings Among the Falashas in Abyssinia, 1862.

Iniciamos con este artículo una serie dedicada a entender el judaísmo etíope, tristemente de moda por los disturbios que acontecen en estos días en Israel. En esta primera entrada comentaremos las características principales de los Beta Israel o falashas, para ahondar en futuros artículos en algunos aspectos.

Los Beta Israel son los descendientes de los judíos etíopes que, tras una serie de épicas operaciones de traslado (aliyá) organizadas por el gobierno de Tel Aviv, hoy residen mayoritariamente en Israel. Aunque ellos prefieren el nombre Beta Israel (?? ?????, Betä ‘?srael casa de Israel, en ge’ez), son más conocidos por el resto del mundo como falashas (del ge’ez ???, fälaša, exiliados, extranjeros) o incluso kayla.

A pesar de que hoy en poco se diferencian del resto de comunidades judías, en origen sí que mantenían una serie de particularidades que, en conjunto, han creado serias dudas entre los estudiosos sobre si su judaísmo es genuino o más bien una derivación judaizante del cristianismo.

El hecho de coexistir durante siglos con la comunidad cristiana ortodoxa tehawedo, mayoritaria en las zonas altas de Etiopía, ha aumentado más la confusión sobre cuáles son sus verdaderos orígenes, ya que esta rama del cristianismo es, con diferencia, la que más elementos judíos mantiene en su estructura teológica.

Mapa del poblamiento de los Beta Israel

Mapa del área aproximada ocupada por los Beta Israel.

Los Beta Israel: rasgos generales

Hasta la aliyá –emigración- a Tierra Santa de los ochenta, los Beta Israel habitaron principalmente una estrecha franja de tierra al noroeste del Macizo Etíope, entre los actuales estados de Amhara y Tigray. Especialmente bien conocidas son las comunidades asentadas en los alrededores de la ciudad de Gondar, algunas de las cuales aún pueden visitarse, aunque hace décadas que fueran abandonadas por sus habitantes.

Desde el punto de vista, los Beta Israel eran muy diferentes a sus vecinos semitas cristianos (amharas y tigriñas), ya que ellos eran cushitas agaw. La gran mayoría de los historiadores cree que los pobladores originales del Macizo Etíope eran los agaw, quienes progresivamente fueron semitizados, diluyéndose entre las poblaciones semitas. La inmensa mayoría de los Beta Israel hablaba alguno de los dialectos agaw (Qwara y Kayla, principalmente), si bien eran capaces de expresarse con fluidez en tigriña o en amhárico.

A pesar de que eran una pequeña comunidad, mantuvieron siempre una estricta separación al respecto de sus vecinos cristianos, al punto de que se consideraba impuro mantener cualquier tipo de contacto con ellos; no en vano, cuando un cristiano compraba algún tipo de artículo a un falasha -nombre con connotaciones despectivas que empleaban los cristianos etíopes para referirse a los Beta Israel-, debía depositar el dinero en un cuenco con agua para así evitar tocarse y que el líquido limpiase el metal. Los cristianos tampoco se quedaban atrás, ya que les consideraban buda, esto es, hechiceros capaces de echar el mal de ojo. El matrimonio entre cristianos y judíos era algo impensable.

Pese a todos estos tabúes intercomunitarios, los Beta Israel eran imprescindibles para toda la comunidad, pues con el tiempo se convirtieron en una casta artesanal que producía la mayoría de arados, tejidos y herramientas que consumía la mayoría cristiana.

Beta Maqds

Betä Mäqds

El corazón de la comunidad era la Betä mäqds u oratorio, que en realidad era una choza típica o tukul organizada en tres círculos concéntricos a imitación de la estructura del tempo de Salomón. A diferencia del resto de comunidades judías del mundo, los Beta Israel nunca emplearon el hebreo en sus ritos o libros sagrados, sino el ge’ez, la lengua del antiguo reino de Aksum. Además, desde 1270 existían comunidades monásticas judías, lo que desvela una evidente influencia cristiana. Cuando hablamos de monasterios nos referimos a un conjunto de chozas-celda, cada una habitada por un monje, dispersas en un entorno agreste cuyo centro era el pequeño oratorio donde los monjes se reunían para las oraciones.

El clero judío era exactamente igual al de los cristianos: el sacerdote –equivalente al rabino- recibía el nombre de qes o kahen, existiendo asimismo una figura de semiclérigo educado denominado dabtara, generalmente ocupado de los cánticos, y monjes que habitaban en los curiosos monasterios judíos.

Los Beta Israel destacan por su rigurosa aplicación de la ley mosaica, especialmente en los relativo a la alimentación y el respeto del Sabbath. En cada uno de los poblados existían las llamadas Mergem Gogo o chozas menstruales, donde las mujeres habían de pasar sus períodos menstruales a fin de evitar contaminar a la comunidad.

Una vez hecha esta pequeña introducción general, pasaremos en los próximos días a adentrarnos en los orígenes, aún no esclarecidos, de la comunidad judía etíope.

Conferencia «Los orígenes del cristianismo en Etiopía» – Valladolid, 13 de abril de 2015

Cartel ciclo de conferencias de Valladolid - 2015

El próximo mes de abril participaremos en el ciclo de conferencias «Historia y Cristianismo» que organizan el Instituto Bíblico y Oriental y el Estudio Teológico Agustiniano en Valladolid. En nuestra intervención, titulada Los orígenes del cristianismo en Etiopía, analizaremos de manera muy amena las consecuencias que tuvo la entrada del cristianismo en Aksum de la mano de Frumencio y Edesio, evangelizadores de origen tirio, cuáles fueron las motivaciones político-religiosas que facilitaron su buena acogida en el país, y también su desarrollo histórico en los primeros siglos.

El impacto de la nueva fe fue tal que hacia el año 330 el rey Ezana la declaró religión oficial del reino de Aksum, siendo la segunda nación del mundo en hacerlo, tras Armenia, y antes que el propio Imperio Romano. Durante el siglo V, una oleada de evangelizadores de origen romano oriental, los Nueve Santos Sirios, impulsarán la fundación de monasterios que actuarán como centros de evangelización del mundo rural aksumita, entre ellos el espectacular cenobio de Debre Damo.

La vinculación de la iglesia copta egipcia y la etíope se refuerza cuando ambas abandonan el credo niceno en el concilio de Calcedonia, en el 451, para mantener su dogma monofisita. Durante toda la Edad Media el cristianismo se mantendrá fuertemente enraizado en el país, a pesar de que poco a poco se verá rodeado por vecinos musulmanes hostiles, aislando al país del resto de la cristiandad. Este aislamiento se tradujo en el singularísimo cristianismo etíope, donde la influencia judaizante es palpable en muchos aspectos. Hoy en día, el cristianismo ortodoxo tewahedo (unitario) goza de buena salud, siendo la fe del 60% de la población de Etiopía y del 50% de los eritreos.

Título de la conferencia: Los orígenes del cristianismo en Etiopía

Ponente: Mario Lozano Alonso

Día: 13 de abril de 2015

Hora: 20:00 h. ENTRADA LIBRE.

Lugar: Estudio Teológico Agustiniano. Paseo de Filipinos, 7. VALLADOLID

«Ser Historia» dedica un programa a Pedro Páez, el descubridor de las fuentes del Nilo Azul

Pedro Páez

En la madrugada del pasado sábado, 8 de febrero, el veterano historiador Nacho Ares entrevistó en «Ser Historia» (Cadena Ser) al alcalde de la población madrileña de Olmeda de las Fuentes, Miguel Ángel Alonso Julia, para hablar de una figura poco conocida entre los españoles: Pedro Páez Xaramillo (1564-1622).

Más conocido por la versión portuguesa de su nombre, Pero Pais, Páez fue el primer europeo en avistar las fuentes del Nilo Azul (Abbay) en , además de lograr la conversión del emperador Susenyos al catolicismo, y de escribir la Historia de Etiopía, una obra clave para la comprensión de la Etiopía del siglo XVII.

Próximamente publicaremos una entrada dedicada a Pedro Páez, pero, entretanto, os recomendamos la escucha de esta interesante entrevista.

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La Iglesia de Santa María de Sión de Aksum

Vista de Aksum desde el mirador del hotel Yeha. A la izquierda se aprecia el campanario y la cúpula de la catedral nueva. Foto: Mario Lozano Alonso.

La ciudad de Aksum, una de las más antiguas de Etiopía y capital del antiguo reino aksumita, tiene entre sus sitios de interés la legendaria iglesia de Santa María de Sión (???? ???), a quien la tradición otorga el título de templo cristiano más antiguo del país. Podemos afirmar también que se trata del corazón de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo Etíope, si bien el asiento del Abuna, el patriarca, se encuentra ahora en Addis Abeba.

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La iglesia en un grabado francés del s. XIX. Fuente: Wikipedia

El cristianismo es declarado religión oficial de Aksum hacia el 340 d.C., convirtiendo a Etiopía en la segunda nación del mundo en hacerlo, tras Armenia, y antes que el propio imperio romano.

Ezana, el rey que promovió el cambio religioso, decidió construir un templo que se ajustase a las necesidades de la nueva fe. Junto con Frumencio, quien fuera primer obispo de Aksum y antaño preceptor real, eligieron un solar cercano al antiguo cementerio real, también conocido como Campo de Estelas, para erigirlo. Los únicos restos de esta primera construcción que se conservan pueden contemplarse en el gran podio -mucho mayor que la actual iglesia, lo que nos indica que era notablemente más grande- y las escalinatas de acceso. La arqueología sugiere que quizá se aprovechase un antiguo palacio o templo pagano, dada la similitud del podio con otros modelos palaciegos, y por el hecho de que el edificio se ubica en el área regia de la antigua Aksum.

El recinto de Santa María de Aksum alberga numerosos restos de época aksumita, como la célebre «Estela de las lanzas». Foto: Mario Lozano Alonso.

Esta primera iglesia fue muy célebre en su tiempo, siendo incluso mencionada en los hadices musulmanes, que indican que el propio Mahoma, extasiado por la descripción hecha por su mujer Umm Salama, prohibió expresamente su destrucción. La única descripción más o menos fiable que conocemos es la que se recoge en el Libro de Aksum, en el que se indican sus medidas, aunque también se sabe que la iglesia de Medhane Alem de Lalibela se construyó imitando a la gran catedral aksumita. Otra descripción del templo nos ha llegado gracias a los escritos del sacerdote portugués Francisco Álvares, quien la visitó la ciudad en la célebre embajada de Rodrigo de Lima a Etiopía en 1520.

Gracias a estos datos, los arqueólogos Buxton y Matthews recrearon una reconstrucción idealizada que nos permite contemplar su esplendor. En cualquier caso, no existe quorum entre los expertos sobre el aspecto real de esta primera iglesia, que sólo podrá ser desvelado cuando se intervenga arqueológicamente en el lugar.

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Reconstrucción de la primera iglesia de Santa María de Sión. (Buxton y Matthews, 1971)

Que sepamos, el templo ha sido destruido en dos ocasiones: la primera, durante la conquista y destrucción de Aksum por parte de la reina pagana Gudit en el siglo IX; la segunda vez se produjo en el siglo XVI, durante la yihad del imam Ahmad ibn Ibrahim (conocido por sus enemigos cristianos como Grañ, el zurdo), quien la destruye hasta los cimientos. El bravo conquistador del sultanato de Bar Sa’ad ad-din sabía que al hacerlo propinaba un duro golpe a la moral de los cristianos etíopes al demoler el corazón de su fe. Tras la derrota de los musulmanes en 1543, se reconstruyó en un estilo mucho más modesto.

Hoy en día, y fruto de la adición de estructuras a lo largo de los siglos, en realidad Santa María de Sión es un complejo religioso compuesto principalmente por tres edificios:

La Iglesia Antigua de Santa María de Sión. Construida en el solar de las dos anteriores, la reconstruyó primero el emperador Galawdewos, siendo agrandada en el siglo XVII en estilo gondarino por el rey Fasiladas. Resulta chocante que su importancia para el cristianismo etíope no se vea reflejada en su arquitectura, ciertamente modesta.

Fachada principal de la iglesia edificada por Fasiladas. Foto: Mario Lozano Alonso.

El edificio de Fasiladas se inspiró en la iglesia que los jesuitas construyeron para su padre, el rey Susenyos, entre y, en el complejo palatino de Azazo, al sur de la actual Gondar. Esta iglesia, desaparecida, ha sido rescatada recientemente del olvido por el equipo de arqueólogos españoles dirigidos por el catedrático de la UCM Víctor M. Fernández. En este edificio fue donde se enterró al rey Susenyos, por lo que Fasiladas lo conoció, usándolo como modelo. Los cimientos de la estructura muestran que la catedral de Aksum copió su planta, incluyendo la disposición del campanario en el lateral. 

Interior de la iglesia vieja. Se observan las bóvedas de cañón propias de la arquitectura gondarina. Al fondo se aprecia el mural de la Trinidad sobre el muro que separa el Makdas (Sancta Sanctorum). Foto: Mario Lozano Alonso.

A la derecha, la capilla antigua del Arca de la Alianza. A la izquierda, el nuevo edificio. Foto: Mario Lozano Alonso.

La capilla del Arca de la Alianza, una pequeña construcción donde la tradición afirma que se custodia el Arca de la Alianza, traída desde Jerusalén a Aksum por Menelik, supuesto primer emperador e hijo de Salomón y de la legendaria Makeda, reina de Saba. Actualmente está completándose una nueva capilla cerca de la vieja.

La nueva Iglesia de Santa María de Sión. De las tres iglesias quizá sea la menos interesante. Construida en los años cincuenta por orden del último emperador, Haile Selassie, con ella aumentó considerablemente el espacio destinado a las multitudinarias ceremonias religiosas de la ciudad.

 

La iglesia construida por el emperador Haile Selassie. Foto: Mario Lozano Alonso.

Ubicación en el mapa (con Google Maps)

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