Cultura etíope y eritrea

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Conferencia “La Batalla de Adua. 120 años de la victoria que libró a Etiopía del colonialismo” – Madrid, Fundación Sur, 17-03-2016

Conferencia Batalla de Adua

El 17 de marzo de 2016 (jueves), a las 19:15, Mario Lozano Alonso, historiador especializado en historia etíope, impartirá en la Fundación Sur la siguiente conferencia:

La Batalla de Adua. 120 años de la victoria que libró a Etiopía del colonialismo.

En esta conferencia, además de repasar el desarrollo de una batalla de la que se cumplen este año 120 años, se conocerán los antecedentes que condujeron a la guerra entre Etiopía (en aquel momento conocida en Europa como Abisinia) e Italia y, también, las consecuencias que tuvo la victoria etíope: la firma del Tratado de Addis Abeba, la caída del gobierno Crispi y el sentimiento de humillación que la derrota produjo en Italia, que desembocaría en la invasión fascista de Etiopía de 1935.

Sobre el ponente: Mario Lozano Alonso (León, 1982) está realizando su doctorado sobre la yihad de Ahmad Graññ contra el Imperio Etíope (1529-1543). Es docente de cultura etíope y ge’ez (Etiópico Clásico) en el Instituto Bíblico y Oriental de León y Madrid, y de Historia de África Subsahariana en el CEPOAT de la Universidad de Murcia.

Organiza: Fundación Sur.

Lugar: Fundación Sur. C/ Gaztambide, 31 (Madrid). Metro más cercano: Argüelles (L3, L4 y L6).

Día y hora: 17 de marzo, 19:15 h.

Entrada libre hasta completar aforo.

120 años de la Batalla de Adua

Adua - Imagen de la batalla

La Batalla de Adua en una pintura etíope. Fuente: Wikimedia.

El 1 de marzo de 1896, hace hoy 120 años, el ejército del imperio etíope derrotaba al italiano en una batalla épica entre las colinas de Adwa o Adua, al norte de Tigray. La victoria etíope supuso el mantenimiento de la independencia del país, y aún hoy se celebra con orgullo la bravura de las tropas de Menelik II. La importancia de esta batalla no reside en la aplastante victoria de un ejército africano sobre uno europeo –anteriormente los zulúes habían derrotado en 1879 a los ingleses en Insandlwana-, sino en el rédito diplomático obtenido: gracias a ella, Italia y el resto de potencias colonialistas reconocieron la independencia de Etiopía, tratándola en pie de igualdad.

Los antecedentes

Menelik_II_-_4

Menelik II. Fuente: Wikimedia.

Etiopía, en aquella época conocida en Europa como Abisinia, hacía poco que se había unificado bajo el mando del negus negesti (rey de reyes) Menelik II. La ascensión al poder de Menelik no fue fácil, ya que primero tuvo que derrotar a sus rivales por el trono de su tierra natal, Shoa, que consiguió en 1866. En 1868, los ingleses invadieron el país y tomaron Magdala, la capital del emperador Tewodros II, quien se suicidó. Kasai, señor del Tigray y gran rival de Menelik, había dejado paso franco a los ingleses a cambio de armas, las cuales empleó para hacerse con el poder, coronándose como Yohannes IV en 1868. Menelik, que conscientemente se había negado a colaborar con los ingleses, aceptó la nueva situación limitándose a gobernar su feudo de Showa, aunque siempre pendiente de cualquier movimiento en la corte.

Imperio etíope antes de Adua

Extensión del imperio etíope antes de la batalla de Adua. Fuente: Wikimedia.

Francesco Crispi

Francesco Crispi. Fuente: Wikimedia.

Por su parte, Italia quería un imperio o, mejor dicho, Francesco Crispi, presidente del consejo del Reino, quería uno. A finales del siglo XIX, los italianos no se mostraban especialmente interesados por la fiebre imperial que barría los gabinetes de Francia, Reino Unido o Alemania, pero Crispi defendía la necesidad de que Italia conquistase nuevos territorios donde ubicar sus excedentes demográficos. La conquista francesa de Túnez en 1881, territorio que Italia consideraba naturalmente suyo, dolía y mucho en la mentalidad del gobernante italiano, que comenzó a fijarse en las costas del Mar Rojo.

El tratado de Wuchale -Uccialli

En 1869, la compañía italiana Rubattino compró la bahía de Assab, hoy en Eritrea, con el fin de servir de puerto de suministros a los barcos que viajaban por el nuevo Canal de Suez. Pero 1889 fue el año clave: el 10 de marzo moría en la batalla de Metemma Yohannes IV cuando combatía a los mahdistas sudaneses.

Tanto Menelik como Crispi supieron que era el momento de actuar con rapidez e inteligencia. Los italianos ofrecieron armas y dinero a Menelik, quien quería imponer su poder sobre el legítimo heredero de Yohannes, pero a cambio pedían toda la franja costera etíope, lo que en el futuro sería la colonia de Eritrea.

Italian_Eritrea_1922

Mapa de la colonia Eritrea en 1922. Fuente: Wikimedia.

Para Menelik, perder los territorios septentrionales a cambio de la corona imperial le pareció un mal menor aceptable; además, ya se ocuparía de los molestos italianos más adelante. Ambas partes se reunieron el 2 de mayo de 1889 en la aldea de Wuchale (Uccialli, en italiano), donde firmaron un tratado en el que se confirmaba lo anteriormente pactado. El problema vino con la traducción del artículo 17, que en italiano indicaba que el negus debía recurrir a Italia para mantener cualquier tipo de contacto diplomático, lo que suponía convertir a Etiopía en un protectorado, pero en la traducción en amhárico esa obligación se convertía en algo opcional.

La batalla de Adua – የአድዋ ጦርነት

Los italianos no habían logrado su objetivo pacíficamente, así que comenzaron a prepararse para la guerra, que Menelik les declaró el 17 de septiembre de 1895. Los transalpinos, dirigidos por el general Baratieri, lograron avanzar por el norte hasta que fueron parados en seco en la batalla de Amba Alagi, el 7 de diciembre de 1895. Esto llevó a los italianos a replegarse a su fuerte de Mekelle, donde pronto fueron asediados por los etíopes. Menelik permitió a los soldados enemigos que se rindieron su reincorporación al resto del ejército italiano sin sufrir daño alguno, mientras él dirigía a su gran ejército a las cercanías de Adwa-Adua.

Baratieri no consideraba prudente lanzarse sobre las posiciones etíopes. Además, sus informes sobre las tropas etíopes indicaban que sólo contaban con 60.000 hombres, cuando en realidad la cifra era del doble. El 29 de febrero, tras recibir presiones del propio Crispi, decidió avanzar hacia Adwa.

Adwa_Tigray_Ethiopia

El abrupto paisaje donde se desarrolló la batalla de Adua. Fuente: Wikimedia.

Durante la noche, los casi 18000 soldados italianos y sus 56 piezas de artillería partieron en cuatro columnas: Dabormida dirige la que se interna por la derecha, Arimondi la central, Albertone la que penetra por la izquierda y Ellena la de reserva. Una parte importante la componían los áscaris, soldados nativos reclutados en Eritrea. El terreno montañoso, sin carreteras y surcado de valles profundos les obligaba a avanzar a duras penas por angostas sendas. Además, los espías del ras Alula, uno de los generales etíopes, advirtieron a Menelik de la llegada de los italianos, preparando a su gran ejército en las colinas de Adwa.

Adua_movements

Principales movimientos de la batalla de Adua. Fuente: Wikimedia.

El ejército abisinio se componía de unos 120000 soldados, capitaneados por el emperador Menelik II, la emperatriz Taytu Betul, el ras Wale Betul, el negus Tekle Haymanot de Gojjam, el ras Mikael de Wollo, y el ras Alula Engida, entre otros. Aproximadamente tres cuartas partes de los soldados contaban con rifles además de tener 42 piezas de artillería.

La columna dirigida por Albertone fue la primera en entrar en contacto con los abisinios, a las 6:00 del 1 de marzo. Tras cuatro horas resistiendo el envite etíope, Albertone fue capturado, escapando los supervivientes a la brigada Arimondi. La brigada Dabormida intentó auxiliar a la de Albertone, pero no llegó a tiempo. Tras intentar retirarse hacia una posición más segura, la Dabormida se internó en un estrecho valle que resultó ser una trampa mortal: la caballería oromo del ras Mikael los masacró al grito de ebalgume, ebalgume! (¡segad, segad!), sin dejar supervivientes.

Muerte de Dabormida

Recreación de un diario inglés de la muerte del general Dabormida. Fuente: Wikimedia.

Sólo quedaban dos brigadas italianas, la de Ellena y la de Arimondi, las cuales se hicieron fuertes en las estribaciones del Monte Belah. Sin embargo, la batalla estaba perdida: los italianos estaban completamente a merced de la superioridad numérica de los etíopes. Al atardecer, los restos del ejército transalpino se batían en retirada hacia Eritrea.

La batalla dejó un saldo sangriento en ambos bandos: los italianos perdieron alrededor de 7000 hombres y 3000 fueron capturados; en el bando etíope, las bajas ascendían a unos 6000 muertos y 8000 heridos. La peor parte la sufrieron los áscaris: sabedores de que los etíopes los consideraban traidores, luchaban hasta la muerte ante el miedo de ser mutilados si eran capturados vivos. Sus miedos no resultaron ser infundados: se estima que a los 800 áscaris capturados se les cortó el pie izquierdo y la mano derecha como símbolo de su traición.

El Tratado de Addis Abeba

La victoria etíope aún se cobró una víctima más en Roma: la derrota supuso la dimisión de Crispi, poniendo fin al sueño colonial italiano en Abisinia. El nuevo gobierno se avino a firmar con Menelik un nuevo tratado, que cancelaba al de Uccialli, en Addis Abeba el 23 de octubre de 1896, en el cual Italia reconocía la independencia de Etiopía.

De esta manera, Etiopía se convertía en la única nación africana en mantener su independencia frente al frenesí colonial europeo. Menelik II expandió hacia el sur y el este las fronteras de su imperio, configurando en pocos años el actual mapa etíope. Además, modernizó el país fomentando la creación de instituciones modernas e infraestructuras como el ferrocarril Addis Abeba – Djibouti.

Imperio etíope tras Adua. Fuente: Wikimedia.

Expansión del imperio etíope tras la batalla de Adua (1897-1904). Fuente: Wikimedia.

En Italia, la derrota adquirió tintes de humillación nacional, de un modo muy similar a lo que sucedería en España tras la derrota de Annual de 1921. El fascismo italiano no olvidará esta afrenta, que vengará en 1935 cuando, ante la pasividad de la Sociedad de Naciones, invada Etiopía, esta vez con éxito.

La tierra de Punt (Podcast 6 de “La Biblioteca de Tombuctú” – THDT)

La-tierra-de-Punt

Este artículo ha sido elaborado para la sección La Biblioteca de Tombuctú del programa de radio Tras las Huellas del Tiempo. Puede escuchar el podcast aquí:

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Punt, Pwnt, Pwenet o Pwene es el nombre egipcio que recibe una tierra, aún hoy no identificada pero seguramente africana, que era conocida en el país de los faraones por su abundancia en oro, plantas aromáticas, marfil, ébano y esclavos. Muchos estudiosos han sugerido que, tanto por los productos ofrecidos como por su posible ubicación, las referencias egipcias a Punt sean los testimonios escritos más antiguos que tenemos sobre el Cuerno de África.

El debate sobre a qué región actual se corresponde la antigua Punt sigue provocando un intenso debate entre los especialistas, ya que no existen evidencias arqueológicas o documentales de la presunta cultura puntita más allá de los registros egipcios.

Las primeras referencias egipcias a Punt datan de la quinta Dinastía, cuando gobernaba el faraón Sahure. También existe una narración egipcia, datada en la época del Imperio Medio, llamada el Cuento del Náufrago, en la que se relata cómo un tripulante de un navío naufraga en una isla mágica localizada en el Mar Rojo, encontrándose con una serpiente que se hace llamar la Señora de Punt. Cuando finalmente es rescatado, la serpiente le regala productos típicamente puntitas.

La expedición de Hatshepsut

Sin embargo, la referencia más célebre a Punt la encontramos en los relieves del templo mortuorio de la reina Hatshepsut (1473 – 1458 a.C.) en Deir el-Bahari. Junto a la información escrita, ciertamente importante, estos relieves destacan porque, además, podemos contemplar los barcos empleados en la expedición y los productos que se trajeron a Egipto.

Relieve de Punt

Relieve del Templo de Deir el-Bahari con la expedición a Punt. Fuente: www.ethiopianhistory.com

La expedición comenzó con un recorrido terrestre desde el valle del Nilo hasta el puerto de Sww (Mersa Gawasis), donde empieza el viaje en barco hacia el sur. Una vez que llegan a Punt, los expedicionarios son recibidos por el jefe puntita Parahu y su mujer Atiya, los dos únicos nativos de quienes se nos da los nombres. Además de adquirir oro, ébano y mirra a cambio de cerveza, vino, pan y carne, los egipcios también se llevaron plantas enteras de mirra para trasplantar en los jardines situados frente al templo de Deir el-Bahari, junto con ganado, babuinos, monos o pieles de leopardo.

Tierra de Punt - Viviendas

Es especialmente importante la imagen del país de Punt que aparece en los relieves de Deir el-Bahari. El elemento dominante de la escena es el desierto, situado en el interior, quizá no demasiado lejos del poblado representado, que se haya ubicado en una zona más fértil a juzgar por los árboles y animales representados. También se aprecian grandes cantidades de reses, lo que nos indica el carácter eminentemente ganadero de este pueblo. Las viviendas de los puntitas eran cabañas con forma de horno, presumiblemente hechas de mimbre, que estaban separadas del suelo por pilotes, quizá para guarecer el ganado ahí o para protegerse de las fieras, o bien por hallarse en una zona pantanosa. Se podía acceder a las viviendas a través de escaleras.

Posteriormente se seguirán realizando transacciones comerciales entre Egipto y Punt, si bien ninguna la tengamos tan bien documentada como la de Hatshepsut. El último testimonio egipcio de una expedición a Punt data del reinado de Ramsés III, tras cuyo reinado cesan las relaciones entre ambas tierras por el comienzo de la decadencia egipcia.

La ubicación de Punt: ¿un misterio irresoluble?

Pero… ¿dónde estaba Punt?  Una de las pocas certezas que tenemos es que Punt era accesible sólo por barco. Descartado el Mediterráneo, en cuyas orillas no se produce ninguno de los productos citados por las crónicas egipcias, desde Egipto sólo hay dos vías navegables que nos permitieran acercarnos a áreas donde abunden el marfil, el ébano o los babuinos: el Mar Rojo y el río Nilo.

Tras descartar también el Sur de Arabia (1) -allí no hay ébano ni marfil-, la ubicación africana de Punt es la más plausible. No se puede descartar la idea de que Punt sea, más que un lugar en concreto, el nombre que daban los egipcios a cualquier territorio que les proveyera de los productos considerados tradicionalmente “puntitas”.

Mapa de Punt 4

Hasta hace poco, se creía que Punt se encontraba en la costa del norte somalí (2), teoría ahora desechada. El reciente análisis genético de los babuinos momificados procedentes de Punt nos confirma no sólo su origen africano, sino que estarían relacionados con poblaciones actuales de simios de las actuales Eritrea y Etiopía.

La ubicación más posible de Punt sería, pues, la costa eritrea desde, aproximadamente, el golfo de Tadjoura hasta las cercanías meridionales de la ciudad de Port Sudan (3), una región desértica pero desde la que se puede acceder con facilidad a los bienes listados por los registros egipcios. En cualquier caso, sigue sin ser un emplazamiento aceptado por todos los estudiosos.

No podemos terminar de hablar de las posibles ubicaciones de Punt sin mencionar, al menos, la teoría del profesor Fattovich, que es la única que aporta evidencias arqueológicas. Él ha excavado en diferentes puntos de la región del delta del río Gash (4), cercana a los montes Kassala, en la zona fronteriza entre Sudán y Eritrea, sacando a la luz restos de una cultura sedentaria  de entre el tercer y segundo mileno antes de Cristo que mantuvo estrechos lazos comerciales con Egipto. Aunque la posibilidad de identificar a la cultura del Gash con Punt sea tentadora, es complicado relacionar su emplazamiento con los relatos de los viajes egipcios, ya que éstos normalmente accedían a Punt a través del Mar Rojo, mientras que la región del Gash es solamente accesible remontando el Nilo.

Para concluir, cabe preguntarse si alguna vez encontraremos esta mítica tierra o si no será más bien el nombre genérico que los egipcios le daban al África Subsahariana. Quizá en el futuro lo sepamos…

Comienzo del curso “Introducción a la cultura etíope” – Madrid, 26 de noviembre, a las 18:30 h.

Cartel Madrid 2015

Primera sesión: jueves, 26 de noviembre, a las 18:30

A partir del próximo 26 de noviembre dará comienzo el Curso Monográfico“Introducción a la cultura etíope”, que impartiré por primera vez en Madrid. El curso se enmarca dentro de las interesantes actividades que organiza el Instituto Bíblico y Oriental de Madrid para el año académico 2015-2016. Se compondrá de cuatro sesiones de una hora de duración. Podéis descargar el tríptico del curso en este enlace.

La cultura etíope, y por extensión, la de los pueblos del Cuerno de África, resulta tan fascinante como desconocida para el público español. En este breve curso de 4 sesiones pretendemos mostrar los principales rasgos de dicha cultura, cuna de la Humanidad y centro de una brillante civilización que tiene más de 2.500 años de antigüedad. La actividad está abierta a todas aquellas personas que estén interesadas en ella, sin que sean necesarios conocimientos previos de ningún tipo.

Montañas Simien

Sesión 1 – Rasgos definitorios de la cultura etíope – JUEVES, 26 DE NOVIEMBRE, 

La primera jornada se dedicará a comprender la realidad geográfica de Etiopía, la cual ha condicionado de manera muy importante a las culturas de la región. También se explicará la idea de las 3 Etiopías (la cristiana del norte, la musulmana del este y los pueblos tradicionales del suroeste) y el área cultural etíope de D. Levine, al tiempo que se indican los principales grupos étnicos que conviven en el Cuerno de África. Por otra parte, se comentarán someramente aspectos culturales como la gastronomía, las lenguas, la literatura o la música, poniendo de relieve las diferencias y semejanzas interétnicas.

Castillo de Fasiladas

Sesión 2 – Historia de Etiopía – JUEVES, 3 DE DICIEMBRE

La Historia etíope abarca un amplio espectro cronológico que comienza entre los siglos VII y V a.C. Las primeras culturas sabaicas son los cimientos del poderoso reino de Aksum (Ss. I-X), al que sucederá el imperio de los Zagwe y la espendorosa dinastía salomónida. Durante el medievo etíope surgirán una miríada de estados musulmanes que, una vez unificados en el siglo XVI, llevarán a cabo la célebre yihad de Ahmad Graññ. En los siglos XVI y XVII los contactos con los reinos ibéricos atraerán a jesuitas como Pedro Páez, descubridor de las fuentes del Nilo Azul, aunque su celo misionero provocará una sangrienta guerra civil.

Lalibela - Bet Giyorgis

Sesión 3 – Judaísmo, cristianismo e islam – JUEVES, 10 DE DICIEMBRE

Las principales religiones monoteístas han tenido un amplio impacto en la sociedad etíope. Las raíces de la monarquía se hallan en el encuentro mítico entre la reina de Saba, Makeda, y el sabio rey Salomón, del que nació Menelik, el primer emperador. Dicho monarca es considerado el padre fundador del judaísmo etíope (los Beta Israel o Falasha), religión que inspiró la creación de un reino en las montañas Simien durante la Edad Media.
El cristianismo, por su parte, llegó de la mano de dos hermanos tirios en el siglo IV, Frumencio y Edesio, quienes lograron la conversión del rey Ezana de Aksum. Aún hoy es la religión mayoritaria de los etíopes.
Por último, el origen del islam etíope data de tiempos de Mahoma, cuando se produce la Pequeña Hégira. Tras un medievo de luchas y glorias, el islam se afianzó hasta ser la fe del 40% de la población.

Fre Seyon

Sesión 4 – Arte etíope – JUEVES, 17 DE DICIEMBRE

El arte etíope nace en las culturas sabaicas anteriores a nuestra era, cuando se crea el esplendoroso templo de Yeha. Heredero de ellas será el reino de Aksum, que asumirá influencias artísticas griegas y del Mediterráneo Oriental. Las estelas de Aksum son las obras más conocidas de esta vibrante civilización urbana.
Durante la Edad Media, la dinastía Zagwe crea las iglesias de Lalibela, donde las influencias aksumitas son palpables. Sus sucesores salomónidas darán mayor importancia al arte mueble, si bien en el siglo XVII la influencia ibérica les llevará a construir la capital imperial de Gondar.
Para terminar, se recalcará la importancia de la cultura del manuscrito y del icono, indicándose los principales estilos, autores e influencias.


RESUMEN

Profesor: Mario Lozano Alonso

Lugar: Instituto Superior de Pastoral. Pº Juan XXIII, 3. Edificio León XIII. MADRID.

Fechas: 26 de noviembre, 3, 10 y 17 de diciembre de 2015.

Hora: 18:30 – 19:30

Precio: 20€

Matrícula: se puede descargar el boletín de inscripción que, una vez cumplimentado, debe remitirse a biblicoyorientalmadrid@gmail.com

Vídeo de la conferencia “Los orígenes del cristianismo en Etiopía” – Valladolid, 13-IV-2015

Mario Lozano Alonso - Conferencia del 13-04-2015Ya está disponible en nuestra videoteca el vídeo completo de la conferencia que Mario Lozano Alonso, profesor de etiópico clásico en el IBO y el CEPOAT, impartió en Valladolid sobre el desarrollo de los primeros siglos del cristianismo etíope.

Al comenzar su disertación, Lozano realizó un breve acercamiento al reino de Aksum para ubicar en el tiempo y el espacio al público asistente. Acto seguido, explicó las motivaciones tanto políticas como religiosas que animaron al rey Ezana a convertir al cristianismo en la religión oficial de su imperio en el 330, antes incluso que en Roma.

Asimismo, se dieron las claves del proceso de evangelización que se desarrolla durante los siglos V y VI para, a través del monacato, afianzar la religión cristiana en la región. Dicho proceso fue llevado a cabo por monjes y sacerdotes procedentes del Imperio Romano de Oriente (Siria y Egipto, principalmente).

Por último, se analizó someramente la época de la dinastía Zagwe, cushita, la cual empleó sabiamente al cristianismo como medio para justificar su acceso y permanencia en el poder.

Podcast del programa “Ser Historia” dedicado a Etiopía (28-12-2014)

Portada

El programa Ser Historia de la madrugada del 28 de diciembre tuvo a Etiopía como tema principal. En algo menos de quince minutos, Mario Lozano Alonso, profesor de Etiópico Clásico en el IBO, y Nacho Ares, director del programa, departieron sobre la importancia histórica de una cultura con más de 2.500 años de antigüedad. El breve y ameno recorrido por la Historia etíope comenzó con las primeras culturas sabaicas, pasando por el reino de Aksum, los monarcas Zagwe y Salomónidas, para acabar con una breve mención al rastafarismo, el Arca de la Alianza y la leyenda de la Reina de Saba.

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El audio completo del programa se puede descargar del siguiente enlace:

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¿Cómo preparar Tej?

Tej (1)

Botella de tej. Fuente: Wikipedia.

Como ya os contamos en la entrada anterior, la preparación del tej es artesanal, por lo que es fácil que al probar botellas de diferentes fabricantes los sabores varíen mucho. En caso de no querer preparar tanta cantidad de tej como la que aquí proponemos, es conveniente recordar que la proporción más común es mezclar 3 partes de agua por una de miel. En este caso, os ofrecemos la receta que aparece en el libro Exotic Ethiopian Cooking, de D. J. Mesfin.

Ingredientes

  • Taza y media de ramas de gesho (Rhamnus prinoides)
  • 3,5 litros de agua
  • 1 kg de miel

Preparación

Mezcle el agua y la miel en un recipiente hondo, y manténgalo tapado, pero no herméticamente, en una habitación cálida durante tres días. En un cazo tome seis tazas de la mezcla de agua y miel y, añadiendo las ramas de gesho, póngalo a cocer a fuego lento durante quince minutos. Acto seguido, déjelo enfriar. Tras esto, añada la mezcla hervida al resto del agua y miel y déjelo macerar otros cinco días.

Cuando la mezcla fermente, retire las ramas con un colador, vuelva a tapar la mezcla y déjelo durante 24 horas. Pruebe si es demasiado amargo; si es así, añada otra taza de miel. Deje reposar la mezcla durante otros 20 días. Cuele el líquido resultante y disfrute de su tej.

En el vídeo que mostramos a continuación se puede observar el proceso de elaboración del tej. Aunque está en inglés, se entiende bastante bien. Se puede activar los subtítulos.

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